E. Jean Carroll, de 82 años, consiguió indemnizaciones multimillonarias contra el actual presidente, que ha puesto al Departamento de Justicia al frente de una ‘vendetta’ contra sus adversarios E. Jean Carroll, de 82 años, consiguió indemnizaciones multimillonarias contra el actual presidente, que ha puesto al Departamento de Justicia al frente de una ‘vendetta’ contra sus adversarios
El Departamento de Justicia de EE UU ha abierto una investigación contra E. Jean Carroll, una escritora que acusó a Donald Trump de violación y … consiguió indemnizaciones multimillonarias contra el actual presidente del país. Las pesquisas, reveladas por varios medios estadounidenses, tienen que ver con posible perjurio por parte de Carroll, quien acusó al líder republicano de haberla violado a mediados de la década de 1990 en un vestidor de Bergdorf Goodman, unos grandes almacenes de lujo de Manhattan, cerca de la residencia del multimillonario neoyorquino.
La investigación se ha abierto por parte de la Fiscalía del Distrito Norte de Illinois, liderada por Andrew Boutros, al que Trump colocó en su puesto tras regresar al poder el año pasado. La causa contra Carroll, de 82 años, apunta a una ‘vendetta’ personal del presidente, que se ha esforzado en evitar cualquier apariencia de que la Fiscalía federal actúa con independencia.
Desde que volvió a la Casa Blanca, el Ministerio Público ha iniciado pesquisas y ha ejecutado imputaciones contra rivales del actual mandatarios o contra altos cargos que no cumplen con sus exigencias. Ha sido el caso de Jerome Powell, que fue presidente de la Reserva Federal hasta la semana pasada, a quien castigó por no seguir su política de tipos de interés bajos. O el de adversarios demócratas como Letitia James, la fiscal general del Estado de Nueva York. O contra republicanos que se cruzaron en su camino, como el exdirector del FBI James Comey.
Trump dice que todo es mentira
El caso de Carroll fue en especial doloroso para Trump. Él negó en todo momento que esa violación ocurriera. El delito había prescrito cuando la escritora y columnista le llevó a los tribunales, pero le demandó por la vía civil y ganó. Primero consiguió que un jurado determinara en 2023 que la agresión se había producido e impuso al republicano una indemnización de cinco millones de dólares (4,3 millones de euros).
Más adelante, en 2024, Carroll volvió a los tribunales para exigir otra indemnización por las difamaciones de Trump contra su persona: insistió en que sus acusaciones eran un «fraude» y que mentía sobre el episodio en los grandes almacenes.
Las alegaciones de Carroll contra Trump arrancaron en 2019, en medio de la oleada ‘MeToo’, en un artículo publicado en la revista ‘New York’, del que después dio más detalles en un libro. Según su versión, la escritora salía de Bergdorf Goodman cuando se encontró al magnate y este le pidió que le ayudara a escoger un regalo para una mujer. Allí comenzó un flirteo que les llevó a ambos a la sección de lencería y bromearon sobre probarse algo. Acabaron en un vestidor y, según la denunciante, el inquilino de la Casa Blanca la besó sin su consentimiento, le bajó la ropa interior y la violó.
El actual presidente de EE UU siempre ha mantenido que todo esto es falso y que Carroll actuó por motivaciones políticas y para promocionar su propio libro de memorias. Trump se ha enfrentado a otras acusaciones de violación, pero esta ha sido la única que ha tenido recorrido en tribunales.
La principal indemnización, la de 83,3 millones de dólares (71,5 millones de euros), se debió a los constantes ataques de Trump contra Carroll, desde declaraciones públicas a mensajes en las redes sociales. El juez que la determinó justificó la cuantía en que el multimillonario neoyorquino no daba muestras de cejar en sus alegaciones difamatorias contra la escritora.

(EFE)
De momento, Trump no ha tenido que pagar esa indemnización. Un juzgado federal le ha permitido que solo deposite la fianza mientras el asunto se resuelve en distintas apelaciones, que apuntan a llegar hasta el Tribunal Supremo.
El abogado que asesoró a Trump en esas demandas civiles es Todd Blanche, quien ahora es el fiscal general interino de EE UU, en otra muestra de cómo el presidente ha convertido el Departamento de Justicia en una maquinaria legal personal. Blanche ascendió al cargo el mes pasado, después de que el líder republicano despidiera a la hasta entonces fiscal general, Pam Bondi, entre otras cosas, por no conseguir suficientes logros judiciales contra sus adversarios.
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