Hace más de medio siglo que las mujeres se incorporaron de forma masiva y formal al mercado laboral. Fue un cambio social que sacudió los cimientos del modelo tradicional de familia, revolucionó la economía y transformó las ideas preconcebidas del rol de la mujer en el mundo. Un giro emancipatorio que hoy ya abraza la mayoría de las mujeres: en España, el 54% de la población femenina está activa, trabajando o en busca de empleo, según el Ministerio de Trabajo (la tasa en hombres es de casi el 64%). Pero, a pesar de los avances, persisten ciertas creencias enquistadas en el imaginario colectivo que cuestionan el rol de la mujer trabajadora. Una de ellas es el supuesto daño que ese cambio social ha causado en el desarrollo infantil, como si el trabajo remunerado de las madres amenazase la calidad del cuidado que reciben sus hijos.
Una revisión constata que la actividad laboral tiene un impacto mínimo o nulo en el crecimiento desde la primera infancia hasta la adolescencia
Hace más de medio siglo que las mujeres se incorporaron de forma masiva y formal al mercado laboral. Fue un cambio social que sacudió los cimientos del modelo tradicional de familia, revolucionó la economía y transformó las ideas preconcebidas del rol de la mujer en el mundo. Un giro emancipatorio que hoy ya abraza la mayoría de las mujeres: en España, el 54% de la población femenina está activa, trabajando o en busca de empleo, según el Ministerio de Trabajo (la tasa en hombres es de casi el 64%). Pero, a pesar de los avances, persisten ciertas creencias enquistadas en el imaginario colectivo que cuestionan el rol de la mujer trabajadora. Una de ellas es el supuesto daño que ese cambio social ha causado en el desarrollo infantil, como si el trabajo remunerado de las madres amenazase la calidad del cuidado que reciben sus hijos.
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