Washington da por hecho el pacto a pesar del desmentido anoche de Teherán tras una jornada de ataques cruzados Washington da por hecho el pacto a pesar del desmentido anoche de Teherán tras una jornada de ataques cruzados
Estados Unidos e Irán volvieron a intercambiar fuego este jueves en torno al estrecho en Ormuz, por segunda vez en una semana, en una jornada … en la que fuentes de la Casa Blanca aseguraron que los equipos negociadores de los dos países habían alcanzado un acuerdo sobre un memorando de entendimiento de 60 días para poner fin a la guerra. Pero, una vez más, el régimen de los ayatolás rebajó las expectativas sobre la inminencia del pacto. La agencia iraní Tasnim advirtió que el documento ni se había «finalizado» ni «confirmado» y especificó que las informaciones de medios extranjeros que sugerían que estaba a punto de cerrarse eran «falsas».
De producirse, la luz verde abriría una válvula importantísima a la presión acumulada en Oriente Medio. Varios países del Golfo protestaron contra los últimos intercambios de disparos, que llevaron los drones y proyectiles persas hasta Kuwait. Pero, además, a la escalada de tensión en Ormuz se le sumó una nueva jornada de intensos bombardeos de Israel en el sur de Líbano y el asesinato selectivo de un mando militar de Hezbolá en Beirut. Los hebreos no ocultaron su malestar con la posibilidad de un acuerdo entre Washington y Teherán que les pueda limitar la libertad de acción en el frente libanés, y por ello intensificaron las operaciones en Tiro y Nabatieh, principales ciudades del sur del Líbano. Cientos de miles de personas han abandonado esta castigada región.
El cierre de un acuerdo representaría el avance más potente entre los dos países enfrentados desde que comenzó la guerra, pero no significaría un final rápido de la crisis. Los dos equipos tratan de que «todos se sienten a la mesa» a dialogar. Durante esos dos meses de prórroga, el principio de pacto anunciado por la Casa Blanca contemplaría que EE UU e Irán resuelvan el destino del uranio enriquecido, qué hacer con sus instalaciones procesadoras y un compromiso por parte de los persas de que no desarrollarán armas nucleares. Washington, a cambio, exploraría el levantamiento de las sanciones sobre la República Islámica, la habilitación de sus fondos congelados en el extranjero y la canalización de ayudas para aliviar las profundas necesidades de su población.
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Respecto a Ormuz, el pacto señalaría que debe abrirse al transporte marítimo «sin restricciones», según la información proporcionada por Axios. La Casa Blanca habría exigido que se eliminen todo tipo de peajes y que los iraníes retiren las minas sembradas en el estrecho en 30 días.
Pese a que los términos del memorando se habrían sometido a discusión durante días, y existiría un acercamiento, el acuerdo continúa sin llegar. Y no lo hará mientras no tenga el aval de Donald Trump por parte de EE UU, que se ha mostrado más optimista en la última etapa, y de Mojtaba Jamenei –que sigue en paradero desconocido y sin que se sepa cuál es su estado de salud real– por parte de Irán, que se ha pronunciado con mayor prudencia.
Bombardeos selectivos
La paradoja es que este memorando surge en un momento muy delicado sobre el terreno. Por segunda vez en tres días, las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo este jueves lo que un funcionario de la Casa Blanca calificó como «ataques de autodefensa» en el sur de Irán y volvieron a encenderse todas las alarmas en Ormuz. Sus tropas derribaron cuatro aviones no tripulados lanzados por Teherán contra embarcaciones en el estrecho y posteriormente bombardearon una estación terrestre de control de drones en Bandar Abbas, uno de los puertos principales y base de operaciones del nuevo organismo de control establecido por la República Islámica para cobrar peajes a los barcos.
El régimen respondió de forma inmediata con el ataque contra una de las bases estadounidenses en Kuwait. Emiratos Árabes Unidos, Catar y Arabia Saudí condenaron este ataque, calificaron de «una violación flagrante» de la soberanía kuwaití. Los medios iraníes mostraron la respuesta como una señal de fuerza, pero tanto la Guardia Revolucionaria como las autoridades fueron muy prudentes al presentar la represalia como una respuesta legítima. En ningún momento hablaron de final del alto el fuego o abandono de la tregua. El lenguaje es importante en situaciones tan delicadas y también Washington se refirió en todo momento a «acciones de autodefensa».
El debate «intensivo» sobre el programa nuclear se plantea retrasar hasta que las partes «se sienten a la mesa»
El paso de Ormuz ha cumplido 90 días de bloqueo iraní y la Marina de la Guardia Revolucionaria afirmó ayer que 26 buques cruzaron el estrecho en las últimas 24 horas en coordinación con sus fuerzas. «Obtener permiso y coordinar el tránsito por Ormuz es obligatorio. El paso por otras rutas será considerado una alteración del orden y será respondido en consecuencia», señalaron los paramilitares en un comunicado en el que insistieron en que son ellos los responsables del «control y gestión» de este punto de paso estratégico para el petróleo mundial.
Trump rechaza esta idea y el Departamento del Tesoro ha añadido a la recién creada Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico de Irán a su lista negra de sanciones. El comunicado del Tesoro la describe como «un intento de extorsión» y advierte que cualquiera que coopere con ella corre el riesgo de infringir las sanciones.
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