Aunque Carlos Alcaraz no podrá defender y revalidar su título en el US Open este año, después de quedar apeado en su partido de cuartos de final, la verdad es que la impresión que nos ha dejado ha sido francamente positiva. Tras cuatro meses alejado de la competición ha firmado un regreso realmente esperanzador. La muñeca ha respondido perfectamente y, en lo que al ámbito deportivo se refiere, hemos podido disfrutar de cuatro victorias en las que ofreció un buen nivel de juego y una derrota ajustada en un maratoniano encuentro ante un inspirado Ben Shelton. Sin duda, uno de los jugadores más complicados del circuito a día de hoy.
Es urgente revisar y cambiar la programación, pero, claro, es tarea difícil si lo que sigue primando es el beneficio pecuniario de todos
Aunque Carlos Alcaraz no podrá defender y revalidar su título en el US Open este año, después de quedar apeado en su partido de cuartos de final, la verdad es que la impresión que nos ha dejado ha sido francamente positiva. Tras cuatro meses alejado de la competición ha firmado un regreso realmente esperanzador. La muñeca ha respondido perfectamente y, en lo que al ámbito deportivo se refiere, hemos podido disfrutar de cuatro victorias en las que ofreció un buen nivel de juego y una derrota ajustada en un maratoniano encuentro ante un inspirado Ben Shelton. Sin duda, uno de los jugadores más complicados del circuito a día de hoy.
Para este último partido, los aficionados españoles no tuvimos ni que madrugar, esperando la ayuda de Dios según el famoso refrán, para tener la oportunidad de seguir en directo los dos últimos sets. Las seis horas que España lleva a Nueva York no fueron obstáculo para ello ya que, en esta ocasión, creo que se batió el récord de “nocturnidad”, ya que el duelo acabó a las 3.33 de la madrugada.
Sabido es que el tenis, al no tener definida la duración de sus partidos, tiene una difícil programación. Y si a esto le sumamos la necesidad de incrementar las ganancias tanto de los jugadores como de la organización, llegamos a una situación, ya muchas veces repetida desde que se implementó la sesión nocturna, de ver acabar los partidos a horas intempestivas. Si para los espectadores que acuden al estadio este hecho debe suponer una gran incomodidad a la hora de encontrar un taxi o transporte público que los lleve de regreso a sus casas a estas horas de la madrugada, es fácil por otra parte imaginar lo que eso conlleva para los jugadores.
En el caso del partido de cuartos, el más perjudicado fue claramente el ganador del encuentro, Shelton, al que tras abandonar la Arthur Ashe y después de una breve entrevista en pista, todavía le quedaron unas cuantas horas para llegar al hotel —ducha, ejercicios de recuperación, comida, rueda de prensa y transporte hasta Manhattan— y empezar el merecido descanso que le habría de ayudar a preparar su siguiente compromiso. Un sinsentido, sin lugar a dudas.
Creo que es urgente hacer algún cambio y revisar la programación si se quieren acallar las críticas y no perjudicar el bienestar de los jugadores, pero, claro, es tarea difícil si lo que sigue primando, como decía más arriba, es el beneficio pecuniario.
En este caso, sólo se me ocurren dos soluciones: o bien se utilizan las dos pistas centrales, la Arthur Ashe y la Louis Armstrong, distribuyendo los encuentros para que hubiera uno solo en cada una de ellas, o bien empezar la sesión diurna antes y que, por consiguiente, no afectara tanto a la sesión vespertina. Esta segunda opción no solucionaría el problema, pero lo mitigaría algo.
Se me ocurre otra opción, aunque esta no dependería directamente de los responsables de este torneo, que consistiría en acotar el tiempo de juego. Es decir, conseguir de una manera u otra que los encuentros no se alargaran excesivamente. ¿Jugar directamente los partidos al mejor de tres sets como en el caso de las mujeres? Claramente sería una buena alternativa, pero se iría en contra de la esencia y de la tradición de los cuatro Grand Slams, en los que los hombres juegan al mejor de cinco mangas.
O tal vez, ¿disputar un super tie break en el caso de empate a dos sets?
En fin, disquisiciones sobre un teclado de ordenador que deberían llevarse a una mesa donde se tomen decisiones reales. Habrá que estar atentos y ver si de cara al año que viene alguien se ha sentado a esa mesa.
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