España llegó al Mundial con un problema que parecía devastador y Luis de la Fuente lo solventó acudiendo a algo que había hecho Javier Clemente con él casi medio siglo antes en el Athletic. Nico Williams y Lamine Yamal, los dos extremos que funcionaron como factor diferencial de la selección en la Eurocopa de 2024 llegaron a la concentración de Chattanooga lesionados y sin ritmo de competición. Pero De la Fuente tenía a dos laterales con capacidad para aportar en ataque como una especie de falsos extremos. O laterales con pasado de extremo. Como él.
Sin Nico Williams y Lamine Yamal a su mejor nivel, Pedro Porro y Cucurella son los laterales del Mundial más determinantes en ataque
España llegó al Mundial con un problema que parecía devastador y Luis de la Fuente lo solventó acudiendo a algo que había hecho Javier Clemente con él casi medio siglo antes en el Athletic. Nico Williams y Lamine Yamal, los dos extremos que funcionaron como factor diferencial de la selección en la Eurocopa de 2024 llegaron a la concentración de Chattanooga lesionados y sin ritmo de competición. Pero De la Fuente tenía a dos laterales con capacidad para aportar en ataque como una especie de falsos extremos. O laterales con pasado de extremo. Como él.
De la Fuente comenzó así, hasta que con 16 años se cruzó con Javier Clemente en la cantera del Athletic, donde detectaron que unos años más tarde, por puro relevo generacional, necesitarían un lateral izquierdo. “Con Luis fue un proceso muy del Athletic, muy largo. Le tuve de juvenil”, recordaba el exseleccionador en una entrevista en EL PAÍS. “Jugaba de extremo y le cambiamos a lateral. Porque de extremo le daban mucha caña. Era muy habilidoso y muy rápido. Analizando a Luis, le empezamos a enseñar cómo juega un lateral. Físicamente era muy bueno y en ataque iba muy bien”. En esa posición jugó con el mismo técnico en el filial y debutó en el primer equipo en 1980 con Iñaki Sáez, al que sustituyó la siguiente temporada Clemente, con quien ganó dos Ligas y una Copa.
Aquel proceso personal y su experiencia de lo que podía aportar un lateral con alma de extremo se le quedaron grabados. “Por deformación profesional, siempre me ha gustado el lateral ofensivo, de recorrido, con presencia en zonas cercanas al área rival”, explicó De la Fuente antes de disputar los octavos contra Portugal. “Y creo que tenemos futbolistas ideales para poder desarrollar esos conceptos”.
El caso de Cucurella resulta especialmente llamativo. El lateral izquierdo, adquirido por el Real Madrid pocas horas antes del estreno de España contra Cabo Verde, es el segundo futbolista de la Eurocopa que más ha contribuido a la construcción de peligro de su equipo después de Rodri según los datos del modelo de Driblab. Las acciones del centrocampista del City, la clave de bóveda de la selección, han sumado por un valor de 5,94 goles esperados (xG), por delante de los 4,47 de Cucurella y los 4,21 del francés Olise, considerado una de las grandes sensaciones del torneo.
Pero además el ex del Chelsea ha mostrado una profundidad muy notable, con una enorme influencia en el último tercio del campo, territorio habitual de los extremos con más dinamita. En esa zona final, solo le supera Vinicius en creación de peligro, 3,37 xG, aunque en dos partidos menos que los siete en los que Cucurella ha aportado 3,21 xG.
El lateral español ha respondido con enorme solvencia a las necesidades que provocó la ausencia de Nico Williams. En el Mundial ha producido más del doble de peligro en el último tercio que en la Eurocopa, donde sí participó de manera habitual el extremo del Athletic y el lateral aportó 1,35 xG. Además, lleva ya dos asistencias, mientras que en la Euro solo dio una, en el minuto 86 de la final, para el gol de la victoria de Oyarzabal. Y un tiro suyo supuso el 4-0 en propia puerta de Arabia Saudí.

Desde la otra banda, Llorente ha aportado otra asistencia en sus 187 minutos: la del gol de Baena que supuso la victoria contra Uruguay. Los laterales han dado un tercio de las asistencias de España, tres de nueve. Por esa banda derecha ha resultado todavía más decisivo Pedro Porro, que se ha hecho con el puesto y en 443 minutos lleva dos goles, uno de ellos asistido precisamente por Cucurella.
La contribución de los guardianes de las bandas españoles es extraordinaria. Cucurella y Porro han participado cada uno en cinco jugadas que han terminado en gol. Por delante en la lista solo aparece el marroquí Achraf Hakimi con seis, menos que las diez que suman los dos defensas de la Roja.
Su notable peso en ataque no ha supuesto una relajación defensiva. En el caso de Cucurella es más bien al contrario. En la Eurocopa presionó 52 veces por partido, y en el Mundial, 58, un 11% más. En la otra banda, Porro ha elevado la entrega de Carvajal, de 46 presiones por partido del ex del Real Madrid a 60 del jugador del Tottenham en el Mundial, un 30% más.
La vieja solución de Clemente ha aliviado las inquietudes de De la Fuente. “Seguiremos apostando por ello”, dijo el seleccionador. “Sería muy poco inteligente por mi parte, teniendo futbolistas de estas características, limitar su capacidad de acción”.
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