Los bomberos temen que una nueva ola de calor reavive la ‘nube de fuego’ que amenaza Burdeos, ha obligado a cortar autopistas y devastado ya más terreno forestal que la Segunda Guerra Mundial Los bomberos temen que una nueva ola de calor reavive la ‘nube de fuego’ que amenaza Burdeos, ha obligado a cortar autopistas y devastado ya más terreno forestal que la Segunda Guerra Mundial
Los bomberos franceses se enfrentan a «una carrera contrarreloj» contra el fuego. El incendio de la Gironda sigue convertido en un fenómeno «extremadamente intenso e … impredecible» que ha devorado ya una superficie equivalente a cuatro veces la extensión de París, según ha declarado el ministro del Interior, Laurent Núñez. A esta circunstancia se une ahora una nueve ola de calor que los meteorólogos predicen para esta semana y que puede elevar la temperatura por encima de los 40 grados centígrados. Eric Brocardi, portavoz de los bomberos, ha explicado que los equipos de extinción luchan desesperadamente por controlar los incendios antes de que el calor realimente la virulencia de las llamas.
A primeras horas de este lunes, los servicios de emergenciahan informado de una relativa mejoría con «menos incendios activos» respecto al domingo, pero aún se encuentran lejos de estar dominados. «Las condiciones meteorológicas son favorables, con menos viento. Hemos estabilizado una situación que era completamente inestable, pero aún no lo tenemos controlado». Los equipos de extinción han creado una amplia línea de defensa entre Marcheprime y Pierroton, a unos quince kilómetros de laa zona metopolitana de Burdeos, la principal ciudad amenazada. Las autopistas y numerosas carreteras permanecen cortadas por el riesgo de las llamas y la necesidad de dejar corredores abiertos a los camiones de bomberos.
El suroeste de Francia registra un efecto llamado ‘nube de fuego’, extremadamente raro en Europa y más frecuente en Canadá, donde causa auténticos estragos. Este mismo verano, los bosques del país se ven afectados por tormentas de fuego tan radicales que el humo ha cubierto gran parte de la mitad norte de Estados Unidos mientras los bomberos calculan que todos los frentes serán imposibles de extinguir antes del otoño o invierno.
El fenómeno se conoce técnicamente como pirocúmulonimbo, un sistema meteorológico propio creado por la desorbitada intensidad de las llamas que genera sus propias tormentas eléctricas y potentes corrientes de viento. Esta combinación hace que se formen nuevos focos y torbellinos de aire cargados de calor y brasas que reavivan los incendios y consiguen que avancen de manera absolutamente errática. Es más frecuente observarlos en volcanes en plena erupción, pero no en la apacible Gironda.
Brocardi ha declarado a la agencia AFP que el incendio del suroeste es el primer sistema de esta naturaleza que se conoce en Francia. Los bomberos deben adaptarse y comprender un fuego que se escapa a todas las reglas de un incendio forestal para poder combartirlo. «Es una fuerza natural que escapa a nuestro control. Se trata de David contra Goliat: la idea es que, en algún momento, encontraremos un punto débil y atacaremos allí», ha explicado el portavoz de la Federación de Bomberos.
Por su parte, la prefecta de la región de Nueva Aquitania, Sophie Brocas, ha pedido a los turistas que no viajen a la Gironda precisamente por el carácter errático del siniestro «mientras el fuego no esté controlado. Y a los turistas que ya se encuentran aquí, les pido que consideren ir a otro destino. No sabemos hacia dónde se extenderá el fuego».
El incendio ha calcinado más de 42.000 hectáreas y sigue consumiendo matorrales y bosques a una velocidad increíble. Las autoridades afirman que es una de las mayores devastaciones desde la Segunda Guerra Mundial en terrenos. Han alertado además a la población de Nueva Aquitania a que adopte medidas de precaución ante el «deterioro notable» de la calidad del aire, cierre las ventanas y utilice mascarillas FFP2 si salen a la calle. El Gobierno galo ha enviado más de 1,5 millones de unidades a la región. Más de 250.000 personas han sido evacuadas y hasta 13.000 empresas han recibido la orden de desalojo.
La lucha contra el megaincendio en el suroeste de Francia continúa siendo crítica y «muy desfavorable», admitió este domingo el ministro francés del Interior, Laurent Nuñez. Las llamas en el departamento de Gironda han recorrido al menos 42.000 hectáreas y han obligado a evacuar hasta 250.000 personas, según los últimos datos comunicados por las autoridades locales. Tras empezar el miércoles cerca del pueblo de Saumos, este fuego no paró de crecer y se convirtió en el más vasto en el territorio galo desde que empezaron a medirse los incendios en 1973. Francia bate así un triste récord nacional con más de 100.000 hectáreas quemadas –el precedente era de 2022 con 66.000– desde principios de año.
Los más de 2.500 bomberos y 1.500 militares desplegados en Gironda continúan sin frenar el avance de las llamas. Estas se han acercado peligrosamente a 15 kilómetros de Burdeos, aunque el alcalde bordelés, Thomas Cazenave, insistió en que no está prevista «ninguna evacuación» de la novena ciudad más poblada de Francia, con unos 270.000 habitantes. «El fuego se encuentra sobre todo en el sur, pero no avanza hacia el oeste de la metrópolis», sostuvo el máximo edil de Burdeos, donde han acogido a miles de los afectados en el Parque de Exposiciones de la localidad.
Aunque no está prevista la evacuación de Burdeos —representaría todo un desafío logístico— las llamas y las condiciones meteorológicas no dan tregua en la lucha contra el megaincendio. Es el segundo más vasto ahora mismo en Europa, solo por detrás del de Ávila. «El fuego volvió a ser extremamente virulento e imprevisible creando su propio viento y evolucionando de manera errática hacia la aglomeración bordelesa», explicó Nuñez sobre el rápido avance durante la noche del sábado al domingo.
Esa evolución obligó a desalojar a los habitantes de cinco localidades más de la periferia de Burdeos. En total, son 12 los municipios evacuados en la periferia. Desde ayer por la mañana, «la situación resulta un poco más tranquila», indicó el ministro del Interior, aunque las autoridades temen que vuelva a empeorar hacia el final del día.
(Efe)
Pese a su extensión, este incendio XXL no ha provocado ninguna víctima mortal ni heridos graves. Al menos 75 bomberos resultaron heridos, pero se trata de heridas leves por intoxicaciones en la mayoría de los casos. No corre peligro la vida de ninguno de ellos y solo diez de sus efectivos tuvieron que ser evacuados de la zona. No obstante, dos agentes contra el fuego habían muerto el 21 de julio en esa misma región mientras intentaban apagar otro incendio, de menor tamaño.
El mayor impacto humano de esta catástrofe natural han sido los grandes daños materiales. Más de 240 casas quedaron destrozadas de manera parcial o total. Las llamas devoradoras han dejado imágenes desoladoras. Así sucede en Porge, un pueblo de 3.465 habitantes donde algunos barrios quedaron arrasados y hubo considerables daños materiales en más de 150 casas. «Estoy contando los edificios destrozados porque todo el mundo se pregunta por la situación de su hogar y he llenado más de cuatro hojas», explicaba un agente municipal al diario ‘Le Figaro’.
Las autoridades francesas priorizan la hipótesis de que este siniestro empezó de manera accidental mientras unos operadores de Enedis intentaban arreglar una línea eléctrica. Luego, en pocos días se convirtió en un macroincendio a causa de las ráfagas de viento, las altas temperaturas y la sequía, favorecidas por el cambio climático. Pese a su probable origen accidental, las autoridades han detenido a tres personas en Gironda por sus comportamientos temerarios, como fumar en medio de un bosque o hacer una barbacoa en un área forestal.
(Efe)
«Pido a los turistas que no vengan a Gironda mientras el fuego no esté controlado y que contemplen otro destino, ya que no podemos descartar que la situación vuelva a empeorar», indicó Sophie Brocas, prefecta del departamento calcinado. Indicó que hasta el incendio no esté controlado no podrán permitir a los evacuados que vuelvan a sus domicilios o residencias veraniegas. Algunos de ellos ya llevan tres noches fuera.
«No habrá trabajo mañana», dice la prefecta de Gironda
Además de centenares de miles de evacuados y pueblos destrozados por las llamas como Porge, esta catástrofe natural ha convertido en localidades fantasma varios municipios de esa zona, conocida por sus prolíficos viñedos. Algunos delincuentes locales han intentado aprovecharlo, de momento, sin éxito. La policía detuvo el sábado por la tarde a un hombre que había robado 144 botellas de vinos de lujo de una bodega en la localidad de Eysines. Hasta 1.700 agentes patrullan por la zona para evitar robos y otros problemas de inseguridad. Es otro de los desafíos del mayor incendio en Francia de los últimos 50 años
(AFP)
Mejor evolución en Las Landas
El fuego en la zona de Las Landas ha evolucionado algo mejor que el de la Gironda, aunque continúa avanzando. Hay 31.000 desalojados y se han quemado 35.000 hectáreas. Si bien, las condiciones meteorológicas parecen más favorables y está permitiendo a los servicios de emergencia trabajar. Fabien Lainé, alcalde de la localidad de Sanguinet, asegura que está «mejor contenido», aunque no se puede hablar de que esté contorlado.
El tercer gran incendio que azota el país vecino es del de Var, en la zona mediterránea. A estas horas, las autoridades informan de que se mantiene «muy activo» después de arrasar 4.000 hectáreas. 2.000 personas han sido desplazadas de sus casas, según anunció la prefectura.
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