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May
El Utspann, una vieja oficina de correos de cuando las cartas se despachaban a caballo y la oficina era un establo, es hoy el clásico bar. Madera, jarras, humo. Alguna silla de montar. También un robusto tirador Astra, la cerveza con el corazón y el ancla que se bebe en Hamburgo. Y en este barrio. Sven, dueño, camarero, psicólogo. Algunas madrugadas no cierra, y los clientes entran y salen como en la misa del Gallo. No duerme. Y si lo hace, solo tiene que subir al piso de arriba, señala con el dedo sonriendo. Nada se detiene alrededor de Reeperbahn,…
