El rayo verde, un fascinante fenómeno óptico que servirá de postre al eclipse solar en Baleares

Helena Campbell no se quería casar. Al menos no hasta que pudiera contemplar un rayo verde. La protagonista de la que es considerada la novela más romántica de Julio Verne emprendió un viaje por las costas escocesas en búsqueda del fenómeno óptico, y cuando estuvo frente a él, no miró al horizonte. Miró al amor de su vida. Publicada en 1882, El rayo verde convirtió a estos destellos de luz —que se observan cuando el Sol se pone sobre el mar— en una auténtica leyenda. Solo los más observadores y atentos podrían contemplar un rayo verde y, con suerte, “nunca más equivocarse en los asuntos del corazón”, según reza una de las citas más famosas del relato. Más allá de un recurso fantasioso o de un mito, el rayo verde es un fenómeno óptico atmosférico que dura solo unos segundos y que ocurre justo al final de la puesta de sol. Y, según astrónomos de las islas Baleares, podrá admirarse como “el postre” del eclipse solar del 12 de agosto sobre la costa de Mallorca. Eso sí, hay que tener paciencia, ser muy observador y no perder de vista el Sol hasta que desaparezca.

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 El destello esmeralda que fascinó a la protagonista de una novela de Julio Verne podrá aparecer durante unos instantes después del fenómeno astronómico total del 12 de agosto sobre la costa de Mallorca  

Helena Campbell no se quería casar. Al menos no hasta que pudiera contemplar un rayo verde. La protagonista de la que es considerada la novela más romántica de Julio Verne emprendió un viaje por las costas escocesas en búsqueda del fenómeno óptico, y cuando estuvo frente a él, no miró al horizonte. Miró al amor de su vida. Publicada en 1882, El rayo verde convirtió a estos destellos de luz —que se observan cuando el Sol se pone sobre el mar— en una auténtica leyenda. Solo los más observadores y atentos podrían contemplar un rayo verde y, con suerte, “nunca más equivocarse en los asuntos del corazón”, según reza una de las citas más famosas del relato. Más allá de un recurso fantasioso o de un mito, el rayo verde es un fenómeno óptico atmosférico que dura solo unos segundos y que ocurre justo al final de la puesta de sol. Y, según astrónomos de las islas Baleares, podrá admirarse como “el postre” del eclipse solar del 12 de agosto sobre la costa de Mallorca. Eso sí, hay que tener paciencia, ser muy observador y no perder de vista el Sol hasta que desaparezca.

Amando Carbonell Santos, presidente del Observatorio Astronómico de Mallorca, que ha sido capaz incluso de fotografiar el rayo verde (como se ve en la foto que encabeza este artículo), lo describe como “una cosa mágica”. Carbonell se ha pasado la vida admirando el cielo, las estrellas y, desde la cúpula del observatorio, ubicado en el municipio de Costitx, cazando ​​asteroides. Pero el último año lo ha dedicado a otra cosa: a localizar los mejores sitios en la isla para presenciar a la Luna cubrir el Sol por completo durante 96 segundos. Con una brújula marítima en mano —heredada de su abuelo— y su automóvil, recorrió toda Mallorca para identificar 35 zonas en donde se podría apreciar el eclipse total. Y decidió que el lugar ideal para hacerlo sería desde un sitio elevado, con una vista limpia del mar en el horizonte.

El astrónomo explica que, debido a la baja posición en la que se encontrará el Sol durante el eclipse máximo —tan solo a dos grados y medio por encima del confín del mar—, los espectadores del fenómeno podrán disfrutar de un doble espectáculo astronómico con tan solo unos minutos de diferencia. “Será casi como si tuviéramos una puesta de sol eclipsada. Cuando la Luna empiece a abandonar al Sol, el astro se estará hundiendo en el horizonte y justo en ese momento podremos observar los últimos fragmentos de la luz en la atmósfera, es decir, el rayo verde”, refiere.

En la isla de Mallorca, el eclipse iniciará a las 20.30 su totalidad, que durará 1 minuto y 36 segundos. La puesta de sol ese miércoles terminará a las 20.49. Es una ventana casi única. Miles de personas tendrán los ojos puestos en el horizonte y cámaras ya preparadas, justo en el momento en que las condiciones para un rayo verde son más favorables. Las gafas de protección en este instante ya no serán necesarias. Carbonell Santos reconoce que este es un espectáculo con nula promoción debido a la falta de conocimiento de su existencia, o incluso a las leyendas y creencias populares sobre este fenómeno.

¿Qué es un rayo verde?

El rayo verde es un fenómeno óptico, cuya explicación física reside en la refracción y dispersión de la luz en la atmósfera. Ocurre justo en la puesta de sol, aunque también pudiera verse al amanecer. Cuando el Sol se acerca al horizonte, la atmósfera actúa como un prisma gigante, y en ese momento se genera una refracción que separa los distintos colores de la luz solar. En el borde superior del disco aparecen el violeta, el azul y el verde. Los dos primeros se dispersan por el aire antes de llegar al ojo humano. El verde, por el contrario, se aprecia en un breve instante en el borde superior del Sol. Para poder visualizarlo, es imprescindible que la atmósfera esté limpia y casi sin nubes, algo que se da sobre todo en el mar o en el desierto.

Durante décadas se dudó sobre la existencia del rayo verde por lo raro que era observarlo, debido al estado del cielo o por su fugacidad —se puede ver durante apenas dos o tres segundos—. Sin embargo, la divulgación científica y el auge de productos como la novela de Verne, y la película homónima de 1986, le dieron fama mundial. En España también tiene devotos: en 2013, el grupo Meteo Isla Bonita intentó realizar un festival dedicado a su observación en el puerto de Tazacorte en La Palma (Canarias). El evento nunca se celebró, pero ello no frenó a esa asociación de aficionados a la meteorología, que el año pasado logró fotografiar cuatro rayos verdes en solo dos días, de nuevo en La Palma.

Carbonell Santos ha podido contemplar un par de rayos verdes en los últimos años. Como parte de algunos talleres de divulgación del Observatorio Astronómico de Mallorca, se ha desplazado a diferentes partes de la isla a captarlo y enseñarle a otros dónde buscarlo. El pasado mayo acudió al mirador de Banyalbufar, al norte de Mallorca, en donde logró cazar la luz esmeralda fundirse con el mar en un atardecer anaranjado.

El astrónomo se muestra emocionado de que Baleares sea uno de los epicentros mundiales para observar el eclipse del 12 de agosto. Es consciente de la presión que supondrá sobre el archipiélago, en plena temporada alta, pero prefiere este turismo científico al “de borrachera”. Nadie, asegura, dejará que pase desapercibida esa breve noche de 96 segundos instalándose en pleno atardecer de agosto. Ni tampoco el fugaz rayo de un color que, según Verne, ningún pintor podría lograr en su paleta: “Si existe el verde en el paraíso, no puede ser más que este verde, que es, sin duda, el verdadero verde de la esperanza”.

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