Es viernes y en el parque de bomberos de Turre está a punto de caer la noche. Ángel Collado lleva la ropa de quien salió de casa para hacer una cosa y terminó entrando en otra vida. Tiene 56 años, nació en Bédar y es su alcalde desde 2003, ganando elección tras elección por mayoría absoluta. Pero nunca se había enfrentado a una situación así. Su pueblo es el más castigado por el incendio de Los Gallardos. En sus alrededores han aparecido doce cuerpos todavía sin identificar. Collado tiene los ojos vencidos, las manos le tiemblan. Su teléfono vuelve a sonar; no ha dejado de sonar en todo el día. Lo mira. Cuelga. No sabe que acaba de rechazar una llamada del rey de España.
El regidor lleva 23 años ganando por mayoría absoluta la alcaldía de Bédar, el municipio en el que han muerto al menos 12 personas. Ahora afronta el reto más difícil de su carrera, el de gestionar la mayor crisis de la historia del pueblo
Es viernes y en el parque de bomberos de Turre está a punto de caer la noche. Ángel Collado lleva la ropa de quien salió de casa para hacer una cosa y terminó entrando en otra vida. Tiene 56 años, nació en Bédar y es su alcalde desde 2003, ganando elección tras elección por mayoría absoluta. Pero nunca se había enfrentado a una situación así. Su pueblo es el más castigado por el incendio de Los Gallardos. En sus alrededores han aparecido doce cuerpos todavía sin identificar. Collado tiene los ojos vencidos, las manos le tiemblan. Su teléfono vuelve a sonar; no ha dejado de sonar en todo el día. Lo mira. Cuelga. No sabe que acaba de rechazar una llamada del rey de España.
—Ya no sé ni qué hago.
Cuando se entera de quién era, devuelve la llamada enseguida. Felipe VI quiere saber qué ha sucedido, cómo está el pueblo, cómo está él. Collado le agradece la llamada y le cuenta que su madre, la reina Sofía, hizo algo parecido años atrás. En 2012, otro incendio obligó a evacuar Bédar y después una riada inundó varios pueblos de la comarca. Collado no pudo acudir al acto en el que estuvo la Reina, en Vera, pero tiempo después los recibió en La Zarzuela. Ahora el Rey lo felicita por su implicación y, por primera vez en varias horas, Collado sonríe.
Cuando un vecino le dijo a las cinco de la tarde del jueves que venían las llamas, fue puerta por puerta, al igual que sus siete concejales y el único policía del pueblo, avisando de que había que huir. Las campanas empezaron a sonar con fuerza. “Así la gente preguntaba qué pasaba y se corría la voz antes”, explica.
El momento más duro llegó después, pasadas las 10 de la noche. El policía del pueblo le llamó “muy afectado” porque acababa de encontrarse con los primeros cuatro cuerpos, cada uno en un coche. La hipótesis inicial es que estaban tratando de huir del incendio cuando quedaron atrapados. Luego aparecieron otros ocho cuerpos en otro camino.
Collado cuenta que fue el último niño que recibió la partera de Bédar. Lo destaca con el orgullo de quien no solo nació en un sitio, sino que se considera hecho allí. “Yo soy de Bédar de pura cepa”, dice. Nunca ha vivido en otro lugar. Después conoció a una mujer dispuesta a instalarse allí, tuvo dos hijos y pudo seguir sin irse. “He tenido la gran suerte de que mi mujer quiso venirse a Bédar. Si no, me habría tenido que ir”.
Para el alcalde de un pueblo que no llega a los 1.000 habitantes, que se siente completamente arraigado, los vecinos no son un concepto abstracto sobre el que dirigir políticas públicas. Son las caras con las que se cruza cuando va a comprar el pan por las mañanas, las personas a las que saluda por su nombre y las que van a la puerta de su casa a preguntarle cualquier cosa. “En los pueblos pequeños los alcaldes hacemos de todo: somos psicólogos, somos confesores, como los curas”, dice.
Aunque él es del PSOE, a ese rincón de la sierra no llegan las luchas políticas del Parlamento Andaluz ni la crispación del Congreso. “No es una persona partidista ni mucho menos”, dice Rodrigo Sánchez, diputado socialista en Andalucía y amigo del alcalde desde hace años. “Es una persona seria, muy colaboradora, muy leal, que defiende los intereses de su pueblo y de sus vecinos. Muy amigo de sus amigos”, añade.
Rosa María Cano es exalcaldesa de Mojácar por el PP y actual concejala del municipio, al que solo separan unos pocos kilómetros de Bédar. Ella también le tiene en alta estima. “Cada uno somos del partido que somos, pero ambos trabajamos por nuestros vecinos”, apunta. Cano es también la presidenta del parque de bomberos de la comarca. Le vio actuar en 2012 cuando otro incendio y una riada posterior golpearon la zona, aunque en ese incidente no hubo víctimas mortales.
“Él trabaja bien bajo presión”, remarca la concejala popular. “Es una persona a la que aprecio mucho, que es bueno, que ha trabajado siempre mucho por la comarca”, dice. También le define como “una persona muy religiosa”. “Espero que esa fe que tiene y nuestro Señor le ayuden a encontrar consuelo porque está pasando por un momento muy duro”, añade la edil del PP.
Antes de ser alcalde, mucho antes de afrontar la situación más difícil de su carrera, tenía un taller. “Me dedicaba a hacer las máquinas que fabrican el ladrillo, empaquetadoras de ladrillo y demás”, cuenta. Trabajaba en Los Gallardos, el pueblo que da nombre al incendio, muy cercano al suyo.
Empezó como concejal en 1991. En 2003, el entonces alcalde del pueblo, Miguel Barón, enfermó y ninguno de sus compañeros quiso sustituirlo. Collado fue a verlo un fin de semana.
—Niño, me he puesto jodido y te toca a ti ser alcalde.
Al principio no quería. “En ese momento no se pagaba al alcalde. Yo tengo una familia, un trabajo y una hipoteca”, explica. Terminó aceptando y, desde entonces, ha ganado todas las elecciones por mayoría absoluta.
El teléfono sigue sonando. Cada vez que lo hace, Collado mira la pantalla antes de responder. Puede ser una autoridad, un periodista, un vecino. Puede ser ayuda. Puede ser un nombre. A su alrededor, decenas de personas trabajan para que los habitantes de Bédar puedan regresar. Collado, que lleva toda la vida sin marcharse, espera con ellos.
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