El hermano mayor perjudica la salud y la economía del pequeño

Un hermano o hermana mayor puede ser faro y losa para quien vive a la sombra, o al amparo, de esta figura que siempre habrá llegado un poco antes a todo. Hasta ahora, muchos de los estudios sobre el orden de nacimiento han buscado diferencias de inteligencia o personalidad, con resultados más o menos claros. Un nuevo estudio, firmado por N. Meltem Daysal, experta en la relación entre salud, políticas sociales y economía familiar en la Universidad de Copenhague, desvela otra causa para la reiterada observación de que los hijos menores suelen tener peores condiciones socioeconómicas.

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 La probabilidad de hospitalización en el primer año de vida es mayor en los menores que en los primogénitos. El perjuicio se nota incluso en el éxito académico y los ingresos económicos, según un estudio en población danesa  

Un hermano o hermana mayor puede ser faro y losa para quien vive a la sombra, o al amparo, de esta figura que siempre habrá llegado un poco antes a todo. Hasta ahora, muchos de los estudios sobre el orden de nacimiento han buscado diferencias de inteligencia o personalidad, con resultados más o menos claros. Un nuevo estudio, firmado por N. Meltem Daysal, experta en la relación entre salud, políticas sociales y economía familiar en la Universidad de Copenhague, desvela otra causa para la reiterada observación de que los hijos menores suelen tener peores condiciones socioeconómicas.

“A menudo, esto se ha atribuido a diferencias en la inversión de los padres en tiempo y recursos a medida que aumenta el tamaño de la familia. Por otro lado, la ciencia muestra que los impactos adversos en etapas tempranas pueden tener efectos duraderos en el capital humano y en los resultados socioeconómicos. Sin embargo, aún no se había planteado que la penalización asociada al orden de nacimiento pudiera manifestarse, en parte, a través de enfermedades y con los hermanos mayores como vectores de transmisión”, argumenta la profesora de Economía a EL PAÍS.

El estudio, publicado en American Economic Review, ha encontrado que la alta exposición a enfermedades respiratorias infecciosas afecta más a los bebés de menos de un año con un hermano o hermana un poco más mayor. La severidad de la infección aguda y el riesgo de hospitalización serían mayores que para los primogénitos cuando tienen esa misma edad. Y, no solo eso, sino que esto aumenta el riesgo de tener hasta un 0,8% menos ingresos, un 0,6% menos de probabilidades de graduarse en la universidad y peor salud mental en la edad adulta.

La causa de una observación evidente

“Cualquiera con más de un hijo sabe que los mayores traen a casa resfriados y virus estomacales de la guardería y la escuela, y que el hijo menor suele contagiarse. Lo que faltaba era evidencia de este patrón a nivel poblacional y saber si este deja huella más allá de los propios días de enfermedad”, explica Daysal. Estudiando 36 años de información de más de 1,2 millones de niños y niñas en Dinamarca, habían visto que la tasa de hospitalización por problemas respiratorios agudos durante el primer año de vida era de 2 a 3 veces más elevada en el hermano más joven.

Para comprobar las causas, no podían someterlos a diferentes grados de exposición a virus en un experimento aleatorio, que sería lo ideal, pero no es ético. En su lugar, el cuasi experimento se ha basado en datos de prevalencia y hospitalizaciones del entorno de esos niños para estimar el grado de exposición a los patógenos más comunes, como el Virus Respiratorio Sincitial (VRS) o la gripe, a lo largo del año y por todo el territorio danés.

Una vez diseñado el escenario con datos tomados de la realidad, han sido capaces de predecir con suficiente confianza la probabilidad de hospitalización por enfermedad respiratoria aguda durante el primer año de vida. Así es como han encontrado que el impacto en épocas de gran propagación de estos virus, sobre todo en otoño e invierno, es mucho mayor en los pequeños comparado con los hermanos mayores a esa misma edad.

Y aquí el dato que refuerza la importancia del orden de nacimiento: el impacto es menor si el hermano mayor no va a la guardería o si la diferencia de edad es grande. Olga Mediano, Jefa del Servicio de Neumología del Hospital de Guadalajara, no participa en el estudio, pero al valorarlo ve coherencia con lo que observan en consulta: “Los hermanos mayores traen los virus a casa desde las guarderías o desde sus relaciones sociales. Los pequeños, sobre todo si son muy pequeños, son los que más los sufren porque su inmunidad aún se está desarrollando”. También encontraron más perjuicio cuanto menos durase la lactancia, sugiriendo el importante papel de la inmunidad temprana que aporta la leche materna.

Consecuencias a largo plazo

La probabilidad de hospitalización por enfermedad aguda de los segundos hermanos sigue siendo mayor cuando ya han cumplido el año, y también por afecciones crónicas como asma o EPOC en los dos primeros años y en la adultez temprana (16 a 26 años). No es descabellado pensar que esto pueda impactar académica y laboralmente en los segundos hermanos cuando crecen. Y, en efecto, el estudio predice que una alta exposición a enfermedades respiratorias durante los primeros meses de vida puede suponer un 0,8% menos de ingresos en los hermanos menores respecto a los mayores, así como un 0,3% respecto a toda la población danesa. La probabilidad de acabar los estudios de secundaria y universitarios se reducen un 0,4% y un 0,6% respectivamente, y aumenta ligeramente la probabilidad de acudir a servicios de salud mental.

Lorenzo Serrano, catedrático de Economía en la Universidad de Valencia, ha estudiado durante años cómo el capital humano –los conocimientos y competencias que adquirimos a lo largo de la vida– y sus efectos ―más renta, mejor información, hábitos de vida más saludables― aumentan la productividad de las personas. Además, favorecen un mejor estado de salud a largo plazo. Por eso, como explica a EL PAÍS, cuando esta falla, y especialmente al principio de la vida, que es “una etapa clave”, “entorpece la formación y el rendimiento educativo y reduce la empleabilidad y la adquisición de experiencia laboral”.

Ante estos resultados, Daysal reflexiona sobre posibles medidas para reducir la brecha entre hermanos. Por un lado, reforzar tanto las medidas de salud pública que reducen la exposición temprana a enfermedades respiratorias, como las campañas de vacunación para frenar la propagación de los virus. Por otro lado, facilitar la lactancia con bajas de maternidad, teletrabajo o habilitando espacios en el entorno laboral.

Mediano recuerda algo que a menudo se olvida: “Hay que evitar que las personas de fuera del hogar, o cualquier persona enferma, toquen y besen a los bebés. Es especialmente importante en el caso del VRS, que produce bronquiolitis, la patología más grave en los bebés de meses”. Y recalca que esto es así incluso ahora que “una vacuna reciente parece estar reduciendo los ingresos hospitalarios que tienden a complicarse en estos niños tan pequeños».

 Ciencia en EL PAÍS

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