Teherán considera «generosa y responsable» su propuesta de paz, calificada por el presidente de Estados Unidos como «un pedazo de basura» Teherán considera «generosa y responsable» su propuesta de paz, calificada por el presidente de Estados Unidos como «un pedazo de basura»
Lo que para Irán es una propuesta «generosa y responsable», para Donald Trump es «un pedazo de basura». La negociación entre Estados Unidos y la … república islámica ha entrado en una especie de limbo diplomático en el que las dos partes dan la sensación de no querer retomar la guerra a gran escala, pero tampoco ceden en sus líneas rojas. En medio de la incertidumbre de la frágil tregua, Benjamín Netanyahu no pierde la oportunidad de añadir presión al diálogo e insiste en que «la guerra no ha terminado». Para Israel cualquier tipo de acuerdo es un mal acuerdo, sobre todo si se extiende al frente libanés. Los 40 días de brutales bombardeos lanzados por sorpresa por Trump y Netanyahu y el asesinato del Líder Supremo, Alí Jamenei, en las primeras horas de la ofensiva no doblegaron a una república islámica que se siente reforzada tras el descubrimiento de Ormuz como arma de presión global y por eso se mantiene firme en sus exigencias a la hora de negociar.
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Una vez conocido el enfado de Trump el domingo con la respuesta iraní a su plan de 14 puntos, la agencia Tasnim, cercana a la Guardia Revolucionaria, señaló que «acabamos de ver la reacción del supuesto presidente de Estados Unidos a la respuesta de Irán. No tiene importancia; nadie en Irán escribe propuestas para agradar a Trump. El equipo negociador debe redactar propuestas únicamente para defender los derechos del pueblo iraní, y cuando Trump está insatisfecho con ellas, naturalmente eso es mejor». El régimen mantiene un tono desafiante y no se amedrenta frente a las amenazas de la Casa Blanca.
Siavash Ardalan, periodista de la cadena BBC en persa, piensa que, después de lo visto durante la guerra y las semanas de tregua, Teherán «no cederá a ningún precio. Ni un bloqueo naval, ni la presión económica sobre el país, ni nada. En consecuencia, el gobierno de Trump no tiene más de dos caminos: o muestra flexibilidad y firma un acuerdo con Irán más o menos similar al JCPOA (el acuerdo alcanzado con Barack Obama en 2015, que luego Trump abandonó en 2018). O bien, fija el objetivo en un cambio de régimen a cualquier precio posible, incluso mediante un ataque terrestre y la destrucción de las infraestructuras de energía, agua e internet en la región».
El portavoz de Exteriores, Esmaeil Baghaei, apeló a la épica para explicar la forma de actuar del país ante Estados Unidos y recordó una famosa victoria persa sobre los romanos. «Un día como hoy, en el año 53 antes de Cristo, en la batalla de Carras, el general Surena, con muchos menos hombres y recursos mucho más limitados, aplastó a las legiones romanas fuertemente acorazadas en una magistral victoria ‘asimétrica’ (…) La historia se repite para quienes se niegan a estudiarla o respetar sus lecciones». Baghaei recordó que esa batalla acabó con el mito de la invencibilidad romana, todo un mensaje dirigido a Trump.
Guerra asimétrica
Durante los 40 días de guerra, los iraníes resistieron a base de una estrategia de guerra asimétrica, que extendieron a toda la región a través de sus ataques en el Golfo, cuyos países albergan bases de Estados Unidos, y la activación de grupos aliados como Hezbolá, en Líbano, las milicias chiíes de Irak o los hutíes de Yemen. Una vez acordado el alto el fuego, el sistema islámico ha puesto en marcha una carrera diplomática en la que se han encontrado cara a cara con el enemigo, en la cumbre de Islamabad de hace un mes, y mantienen intensos contactos con países como China, Rusia, Arabia Saudí o Catar, en la búsqueda de garantías de cara a un posible acuerdo. La república islámica desconfía de un Trump que les ha traicionado durante las dos últimas negociaciones y no quieren que esto se repita.
La respuesta militar de Irán sorprendió a sus rivales y la respuesta diplomática les desconcierta. A Trump le gusta decir que tiene «las cartas», pero no está claro que aún conserve buenas cartas para jugar. El líder republicano recurre una y otra vez a la diplomacia coercitiva a base de amenazas en redes sociales, pero esto no le funciona con unos ayatolás dispuestos a resistir y expertos en alargar los plazos para ganar tiempos en las negociaciones. «Trump es impulsivo y temperamental; el liderazgo iraní es obstinado y tenaz», fue la descripción de Robert Malley, que negoció con los iraníes en la antesala del acuerdo nuclear de 2015, en una entrevista concedida a ‘The New York Times’.
En el seno del régimen tratan de proyectar una imagen de unidad en torno a la figura del nuevo líder, Mojtaba Jamenei, que permanece en paradero desconocido desde su nombramiento. A él le corresponde a última palabra en un tema tan sensible como un acuerdo con Estados Unidos. Detrás de esa cortina de unidad, hay un debate abierto entre los partidarios y los detractores de la negociación y eso tiene un impacto en el proceso y en los tiempos. El exdiputado Ali Motahari escribió en redes sociales que «si alguien apoya las negociaciones no debe ser acusado de traición, y si alguien cree en continuar la guerra no debe ser etiquetado como radical». Ante el riesgo a una fisura interna en un momento tan delicado, las figuras clave del actual régimen compartieron un mensaje común en sus cuentas de X: «Un Dios, Una Nación, Un Líder, Un Camino: el camino de la victoria para un Irán más querido que la vida».
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