Aunque el acto oficial se debía celebrar mañana en Suiza, el presidente de EE UU lo ratificó ayer en una cena con Macron Aunque el acto oficial se debía celebrar mañana en Suiza, el presidente de EE UU lo ratificó ayer en una cena con Macron
El presidente estadounidense, Donald Trump, tiene prisa para que entre en vigor el acuerdo de paz entre su país e Irán y … así reabra el estrecho de Ormuz. Aunque estaba previsto que el acto oficial tuviera lugar el viernes en Suiza, el dirigente republicano ha sorprendido firmando un ejemplar del pacto preliminar en el Palacio de Versalles. La ratificación del texto ha tenido lugar durante una cena con su homólogo francés, Emmanuel Macron, confirmó una fuente de la Administración norteamericana a la Agencia France-Presse.
Unas horas antes, el estadounidense había afirmado que con ese pacto busca evitar «una catástrofe económica». Durante su comparecencia al final de la cumbre de los líderes occidentales y su aliado japonés en Évian-les-Bains, admitió que la guerra lanzada por Washington y Tel Aviv contra Teherán ha tenido unas consecuencias nocivas para la economía mundial, sobre todo a causa de la capacidad del régimen de la República Islámica de mantener cerrado el estrecho de Ormuz. Su reapertura oficial estaba prevista para el viernes, pero quizás puede adelantarse tras la firma de Trump.
«No quería llevar el mundo hacia una depresión económica y convertirme en un mandatario como el presidente Herbert Hoover. Hay muchos presidentes a los que no quiero parecerme, por ejemplo, Richard Nixon, pero sobre todo no quiero ser como Hoover», sostuvo Trump desde el Hotel Royal, antes de dirigirse por la tarde hacia el Palacio de Versalles donde cenó con su homólogo francés, Emmanuel Macron. En su intervención, el republicano mencionó con especial énfasis al presidente estadounidense que gobernó entre 1929 y 1933, y que llevó las riendas durante un periodo marcado por el crac bursátil de 1929. También habló del inquilino de la Casa Blanca durante la crisis del petróleo de 1973.
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«Podríamos lanzar bombas durante dos años»
La 52ª edición del G7 (Francia, Alemania, Italia, Canadá, Japón, Estados Unidos y Reino Unido) ha sido la de la resaca tras el tratado de paz preliminar. Trump se ha pasado los tres días en Évian subrayando los supuestos méritos de ese acuerdo «formidable». Después de días de suspense y en que se desconocían muchos detalles, la Administración norteamericana publicó finalmente el acuerdo este miércoles por la tarde. Este básicamente sirve para permitir la circulación de petroleros y buques comerciales por Ormuz a cambio de una serie de concesiones relevantes a Teherán. Por ejemplo, el levantamiento del bloqueo estadounidense, una autorización a las exportaciones de petróleo y la creación de un fondo para reconstruir Irán de 300.000 millones de dólares.
Durante la rueda de prensa, el dirigente norteamericano ha admitido el peso que los motivos económicos tuvieron en ese pacto con sabor amargo para Washington y Tel Aviv, sobre todo cuando faltan poco más de cuatro meses para las elecciones de medio mandato. El Partido Republicano se juega en esos comicios sus respectivas mayorías en el Congreso y el Senado. Aunque las consecuencias de la guerra no han comportado una recesión mundial, sí que ralentizaron la economía y causaron una crisis energética, doblando el precio del barril de crudo.
El dirigente republicano ha admitido el impás en que se encontraba el conflicto en Oriente Medio. «Si no hubiéramos alcanzado este acuerdo, podríamos haber lanzado bombas durante dos, tres o cuatro semanas. Incluso durante dos años», afirmó. De hecho, insinuó que, si la guerra se hubiera prolongado durante todo ese tiempo, no hubiera cambiado gran cosa. El acuerdo centró buena parte de su intervención.
Excluye el programa balístico de las negociaciones
El acto de firma ante las cámaras —en principio, una de electrónica ya se produjo el pasado domingo— está previsto para el viernes en el Palacio de Bürgenstock, cerca de Lucerna (centro de Suiza), anunció el Ministerio de Asuntos Exteriores helvético. Trump, sin embargo, ha añadido cierta confusión ante esa posibilidad al afirmar que «vamos a firmarlo mañana (jueves) o pasado mañana (viernes)». La delegación estadounidense la encabezará en principio el vicepresidente, J.D. Vance. «Quizás yo también iré», ha dicho el presidente, aunque inmediatamente ha recordado que «se trata de un pacto preliminar».
Tras esa firma, empezará un segundo periodo de negociaciones sobre la espinosa cuestión nuclear. En el caso de que los iraníes no acepten hacer concesiones, «volveremos a bombardearlos», ha advertido Trump. Sin embargo, se ha mostrado convencido de poder convencerles con el argumento de devolverles los fondos soberanos congelados. «Es su dinero y se lo congelamos. Creo que en un momento u otro tenemos que devolvérselo», ha admitido. El programa balístico no formará parte de la segunda parte del pacto, puesto que, según el estadounidense, pueden ocuparse de esa cuestión los persas y sus vecinos del Golfo negociando directamente.
Trump ha mostrado en Évian indicios evidentes de que le gustaría pasar página del atolladero de Oriente Medio. Y para justificar la que podría ser una nueva etapa en su presidencia, ha recurrido al espíritu de una clásica cita de la política americana: «Es la economía, estúpidos».
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