SpaceX se estrena en Bolsa con una subida del 19% y 2,1 billones de valoración

SpaceX, la compañía fundada en 2002 por Elon Musk con el utópico sueño de enviar a humanos a Marte, se ha convertido este viernes en uno de los titanes tecnológicos más importantes de la Tierra. La compañía, especializada en el lanzamiento de cohetes al espacio, satélites de comunicaciones e inteligencia artificial, ha protagonizado el mayor salto a la Bolsa de la historia. En su primer cruce, la empresa ha marcado los 150 dólares por acción, lo que implica una subida del 11% respecto al precio de 135 dólares fijado para su salida al parqué. Un nivel que le permite rozar una valoración próxima a los dos billones de dólares, convirtiéndose en la sexta empresa del planeta por valor en Bolsa. El apetito de los inversores por los títulos de SpaceX ha impulsado la cotización hasta los 160,95 dólares, con un alza del 19,22%, lo que ha disparado su valor a 2,1 billones de dólares, una cantidad superior al PIB de España.

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 La acción repunta tras marcar su primer cambio en 150 dólares. “SpaceX trata de sacar la ficción de la ciencia ficción y crear un futuro emocionante”, asegura Elon Musk, que se convierte en el primer billonario  

SpaceX, la compañía fundada en 2002 por Elon Musk con el utópico sueño de enviar a humanos a Marte, se ha convertido este viernes en uno de los titanes tecnológicos más importantes de la Tierra. La compañía, especializada en el lanzamiento de cohetes al espacio, satélites de comunicaciones e inteligencia artificial, ha protagonizado el mayor salto a la Bolsa de la historia. En su primer cruce, la empresa ha marcado los 150 dólares por acción, lo que implica una subida del 11% respecto al precio de 135 dólares fijado para su salida al parqué. Un nivel que le permite rozar una valoración próxima a los dos billones de dólares, convirtiéndose en la sexta empresa del planeta por valor en Bolsa. Pasada una hora de su puesta de largo, el apetito de los inversores por los títulos de SpaceX ha impulsado la cotización más de un 20%, lo que ha disparado su valor a cerca de 2,2 billones, una cantidad superior al PIB de España.

SpaceX en su debut en Bolsa (Líneas)

La compañía cumplió en jornadas anteriores su objetivo de levantar unos 75.000 millones de dólares, dinero que destinará a financiar la carrera para dominar la inteligencia artificial (IA). Ahora, la irrupción bursátil de SpaceX supone el pistoletazo de salida para un carrusel de debuts en Bolsa de otras compañías de inteligencia artificial, una tecnología que promete cambiar el mundo tal y como lo conocemos.

La empresa se ha estrenado en Wall Street entre una gran expectación. En la sede de Nasdaq en Times Square, Nueva York, se han congregado fanáticos de Elon Musk y empleados de SpaceX (algunos de ellos millonarios de la noche a la mañana). El propio Musk, a través de una videoconferencia, ha intervenido en el tradicional toque de campana, donde acudió su madre acompañada por la presidenta de la compañía, Gwynne Shotwell.

“Si alguien me hubiera dicho que esto iba a pasar, habría pensado: ¡Qué locura!”, ha reconocido Elon Musk, para quien el proyecto tenía “menos del 10% de posibilidades de éxito”, aunque ha defendido la importancia de intentarlo a pesar de todo. “Si no lo hacemos, si no hay una nueva empresa que se adentre en el espacio, nunca seremos una civilización verdaderamente espacial”, ha afirmado al referirse a la posibilidad de impulsar la vida multiplanetaria, “para crear Star Trek” y convertir en realidad los emocionantes futuros de ciencia ficción que leímos. “De eso se trata SpaceX: de sacar la ficción de la ciencia ficción y crear un futuro emocionante. Un futuro para todos”.

La expectación que genera en el mercado cualquier movimiento del universo de Elon Musk había garantizado previamente el éxito de la operación. Su debut ha atraído una demanda de inversores institucionales y minoristas superior a 350.000 millones de dólares, más de cuatro veces lo ofertado, según Bloomberg. Fondos y bancos de inversión se han quedado con algo más del 70% de los títulos subastados. Una oleada de órdenes de compra ha seguido al debut. Una hora después de estar cotizando en Wall Street los títulos de la compañía se elevaban hasta 167 dólares. Los inversores no querían perderse lo que consideran un hito histórico por su volumen, posibilidades de revalorización y con un enorme simbolismo.

Alta demanda de los minoristas

La legión de seguidores de Musk y el enorme apetito de los inversores minoritarios por SpaceX han jugado un papel crucial en esta oferta pública de venta (OPV), que ha contado con una enorme demanda. El tramo minorista estadounidense, al que la empresa destinó 15.000 millones de dólares de nuevas acciones (el 20% de la operación) recibió peticiones por 100.000 millones, muy por encima de las previsiones iniciales de la compañía registradas en el folleto registrado ante el supervisor bursátil estadounidense (SEC).

“Quienquiera que esté viendo esto, SpaceX quiere poder llevarlos a la Luna, llevarlos a Marte y, en última instancia, más allá”, manifestó Musk desde la sede de la compañía en Starbase (Texas).

Tabla

La operación ha convertido a Elon Musk en el primer billonario de la historia. El magnate tecnológico ya era el hombre más rico del mundo, gracias a su participación en SpaceX, Tesla, Neurolink y The Boring Company, pero la revalorización de la empresa de cohetes tras su estreno en Wall Street ha disparado su fortuna por encima del billón de dólares. Solo la participación que mantiene en SpaceX ya vale más de un billón de dólares al precio actual. Nunca en la historia una sola persona había amasado tanto poder. Esta concentración de riqueza ha despertado recelos entre algunos sectores que advierten de la creciente desigualdad.

La cotización ha arrancado a las 11.45 hora de Nueva York en el mercado Nasdaq. La acción solo ha empezado a moverse una vez que John Paci, un antiguo quaterback de la liga de fútbol americano (NFL), que ahora se desempeña como agente de Morgan Stanley, la entidad escogida entre los bancos colocadores como agente de estabilización, ha logrado casar correctamente la avalancha de órdenes de compra y venta (al menos el 10% del total) que caracteriza una operación de estas características.

Los bancos colocadores, entre los que figura Banco Santander, se habían comprometido previamente con SpaceX a vender un elevado volumen de acciones para garantizar la operación. Pero hasta los momentos previos al salto al mercado, cuando tienen que casar la demanda con los cupos de acciones que tienen asignados, no adjudican la colocación entre los inversores.

Las entidades financieras que han participado en la emisión se han embolsado unas comisiones de 500 millones de dólares. Solamente Morgan Stanley y Goldman Sachs, que han tenido un papel protagonista en la operación, se llevan unos 100 millones y el Banco Santander, que participó en la operación europea de la emisión, percibirá unos dos millones de dólares en comisiones.

Una empresa que pierde dinero

Al precio que ha marcado en su estreno, SpaceX ha alcanzado una valoración de casi 2,2 billones de euros, lo que la deja como la sexta empresa más valiosa del mundo, solo por detrás de Nvidia, Alphabet, Apple, Microsoft y Amazon. Las cifras de la operación son apabullantes en una empresa que aún no logra ganar dinero: la valoración de la compañía multiplica por casi 100 veces los ingresos de 18.674 millones de dólares registrados durante el año pasado. Pero el aura de Elon Musk, nacido en Sudáfrica hace 54 años, es más poderosa que cualquier hoja Excel. El inversor convierte en oro todo lo que toca. Ha hecho ricos a quienes entraron a tiempo en Tesla y en la propia SpaceX. Unos 4.000 empleados de la empresa espacial que en algún momento de sus carreras recibieron acciones como pago se han convertido en millonarios este viernes. Musk es el principal activo de una firma, que cuenta con el favor de la Administración de Donald Trump con millonarios contratos de la NASA y otras agencias federales.

Musk mantendrá un férreo control. El magnate tecnológico, con estudios de física y economía en la Universidad de Pensilvania y formado en la prestigiosa escuela de negocios Wharton, prevé conservar el control de SpaceX al mantener el 84,4% de las acciones con derecho de voto en su poder. Ello obedece en parte a que se queda con las acciones con más poder político, pero también a que la colocación, siendo la mayor de la historia, saca al mercado menos del 5% de las acciones de la empresa, algo inusual para este tipo de operaciones en las que se acostumbra a subastar cerca del 10% del capital. Un hecho que explica también que la demanda de títulos haya sido tan elevada en relación a la oferta: hasta más de seis veces para el tramo minorista estadounidense.

La apuesta por la IA

Musk, que siempre ha sido reacio a sacar al mercado sus empresas, ha puesto la carne en el asador en esta operación. SpaceX necesita más recursos para financiar la alocada carrera de la inteligencia artificial. La empresa tiene una estructura compleja y algo desequilibrada. Gana mucho dinero con la actividad espacial, enviando cohetes al espacio para desplegar satélites y con los contratos gubernamentales de la NASA. También logra generar dinero con Starlink, la constelación de satélites que ha desplegado en órbita baja para ofrecer comunicaciones e internet en lugares remotos del planeta.

Es la filial de inteligencia artificial, xAI, la que le hace perder dinero. El año pasado SpaceX registró unas pérdidas de unos 4.937 millones de dólares por el elevado consumo de capital de la actividad de inteligencia artificial (IA). La empresa prevé destinar más de 20.000 millones de dólares a inversiones en este sector. La empresa necesita construir gigantescos centros de datos, con cientos de servidores, microprocesadores de última generación y plantas energéticas, para mantenerse en la carrera por dominar la IA. Musk es un visionario y vislumbra un futuro en el que la IA sea interplanetaria para conectar varios mundos. Su sueño es crear una colonia humana en la Luna y en Marte. Aspira a construir centros de datos en el espacio, para aprovechar la energía del Sol.

“Nuestra misión es construir los sistemas y tecnologías necesarios para hacer la vida multiplanetaria, comprender la verdadera naturaleza del universo y extender la luz de la conciencia hasta las estrellas”, destaca la empresa en el folleto de salida a Bolsa.

Esta retórica algo utópica fascina a los fans y al mercado, que ven cómo su habilidad para enviar cohetes al espacio de forma continuada, reutilizando piezas para abaratar los lanzamientos, es un logro que les lleva a pensar que si hay alguien que puede conseguir esa civilización espacial en Marte, es el propio Musk.

La empresa y el magnate que hicieron historia al reutilizar, por vez primera, un cohete espacial marcan hoy nuevos hitos, estos de carácter financiero y soportados en buena parte por la confianza del mercado en que los siguientes objetivos de Musk y SpaceX no son de ciencia ficción. Aunque lo parezcan, pues la instalación de centros tecnológicos en la Luna, una colonia en Marte de un millón de personas (que serían, en puridad, marcianos) son elementos que, en otra época, estarían más cerca de una novela fantástica que de un análisis de inversiones.

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