La Policía impide que cientos de ceutíes se enfrenten a los migrantes en la playa de El Trampolín

Agentes policiales tratan de frenar los enfrentamientos entre ceutíes y migrantes en la playa de El Trampolín, el miércoles.

Cada hora que pasa, Ceuta eleva un poco más el enfado colectivo en el que vive desde hace 27 días. La indignación inicial ha dado paso a una ira que ha encontrado en las redes el perfecto altavoz, en el Gobierno el centro de ataques y en los migrantes su objetivo más fácil. Miles de ceutíes salieron el miércoles de nuevo a la calle en una protesta masiva que comenzó frente a la Delegación del Gobierno de Ceuta al grito de “invasores expulsión” y “delegado dimisión”, en referencia al delegado del Gobierno. Ataviados con banderas de España y camisetas donde se lee “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende”, fue una de las manifestaciones más multitudinarias desde la entrada los últimos días de julio de 80.000 migrantes, de los que entre 7.000 y 10.000 continúan en la ciudad autónoma.

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 Miles de personas marchan de nuevo en Ceuta con consignas contra el Gobierno, el mando único y la gestión de la crisis  

Cada hora que pasa Ceuta eleva un poco más el enfado colectivo en el que vive desde hace 27 días. La indignación inicial ha dado paso a una ira que ha encontrado en las redes el perfecto altavoz, en el Gobierno el centro de ataques y en los migrantes su objetivo más fácil. Miles de ceutíes salieron el miércoles a la calle en una protesta masiva que comenzó frente a la Delegación del Gobierno de Ceuta al grito de “invasores expulsión” y “Delegado dimisión”, en referencia al Delegado del Gobierno. Ataviados con banderas de España y camisetas donde se lee “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende”, fue trata de una de las manifestaciones más multitudinarias desde la entrada hace 26 días de 80.000 emigrantes, de los que entre 7.000 y 10.000 continúan en la ciudad autónoma.

La posibilidad de utilizar los polideportivos como centros de acogida, una medida anunciada en un Real Decreto a la que luego se dio marcha atrás, fue la gota que desbordó un vaso al límite. Por esta razón el ministro y mando único encargado de la normalización de la ciudad autónoma, Ángel Víctor Torres, insistió en sus llamamientos a la calma. “La violencia no conduce a nada. Esta situación saca lo mejor y peor de las personas”, insistió Torres. “La violencia no va a ningún lado y retrasa la normalización de la ciudad”, dijo tras reunirse telemáticamente con varios ministros.

Durante la protesta hubo momentos de mucha tensión cada vez que los manifestantes se cruzaban con alguien a quien consideraban uno de los marroquíes recién llegados y la policía tuvo que emplearse a fondo para frenar varios intentos de linchamiento.

Uno de los momentos más tensos sucedió al caer la noche cuando la Policía Nacional impidió con gases lacrimógenos que la manifestacion llegara hasta la playa de El Trampolín, donde cada noche acampan miles de migrantes desde hace casi un mes.

Los antidisturbios lograron impedir que los manifestantes entraran en contacto con los marroquíes, el grupo mayoritario, que respondió a la amenaza lanzando piedras. Fue la primera vez que se daba un conato de agresión tan claro contra los migrantes tras su entrada masiva hace casi un mes. Una hora después los vecinos seguían en la calle y 300 vecinos del barrio el Zurrón cortaron algunas calles repitiendo los cánticos habituales contra Pedro Sánchez y exigiendo la expulsión de los “invasores”.

“Se han apoderado de las playas, han hundido el comercio y han extendido el miedo en los barrios. Ahora dicen que tampoco podremos hacer deporte y aún no sabemos si podrá comenzar el curso escolar. No hay derecho a que se apropien de una ciudad de esta manera, vivimos en cuatro manzanas”, dijoJaime Barrios, funcionario destinado en Ceuta.

Raquel Gonzalo, de 39 años, explicó que un grupo de inmigrantes intentó entrar en casa de sus padres, situada cerca de la playa de El Trampolín. “Lo hicieron por la terraza. Mi madre ha perdido seis kilos y mi padre tiene ataques de angustia. Yo no me atrevo a hacer deporte en la calle. Me da miedo. Se han apoderado de la ciudad y no tenemos seguridad”, dijo.

Si el martes hubo un ensayo de la protesta con unos cientos de personas en la calle, este miércoles la movilización fue masiva y recorrió amplias zonas de la ciudad. A la misma se sumaron los barrios más populares cansados de la situación. El presidente Pedro Sánchez, Gobierno y el actual Delegado del Gobierno fueron el centro de los ataques. Mientras tanto, los rumores se multiplicaron y durante todo el día corrían de teléfono en teléfono llamamientos para movilizarse, organizar patrullajes nocturnos o dirigirse a las zonas de El Trampolín y Loma Colmenar, donde se concentra la mayoría de migrantes. Los teléfonos de los ceutíes se han llenado estos días de videos de agresiones, robos y violaciones de los migrantes difíciles de comprobar pero que añaden tensión al ambiente. Lo que sí es posible comprobar es el estado de las playas que rodean la ciudad convertidas de nuevo en un inmenso campo de refugiados donde centenares de tiendas de campaña levantadas con lonas y caños cubren toda la arena. Registrar a todos y cada uno de los migrantes como pretende el ministro Torres para proceder después a su expulsión, será una tarea titánica para la que no será suficiente con habilitar nuevos albergues, sino tratar de que quieran entrar.

La protesta de los ceutíes fue el remate a un día que comenzó con un minuto de silencio promovido por Juan Vivas y que terminó con gritos de “viva Ceuta, viva España y viva el Rey”, con el que los trabajadores públicos quieren llamar la atención sobre la situación en Ceuta.

El objetivo principal de las iras desde que puso un pie en la Ciudad autónoma ha sido el recién nombrado mando único. Da igual que fuera en su hotel, un restaurante o la Delegación de Gobierno. Cada vez que el ministro Torres se desplazaba, decenas de personas acudían frente a la puerta para insultarle.

Pero la ira y la agresividad que ha estallado por los aires después de 27 días no se ha limitado a Torres o cualquier persona con chanclas y aspecto de marroquí que se cruzara con los manifestantes. La paranoia se ha extendido a cualquier persona que grabe un teléfono móvil. Un hombre de mediana edad se libró por poco de ser linchado cuando alguien gritó que era un espía marroquí grabar a la gente. El hombre se libró de la paliza gracias a que se encerró en una panadería de la que solo salió cuando apareció la policía. La cólera se ha extendido a los medios de comunicación y por segundo día consecutivo se dieron varios episodios de violencia hacia algunos de los periodistas que cubrían la manifestación. En medio de este clima,este jueves el expresidente José María Aznar llegará a Ceuta.

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