Con veranos como este, los europeos tienen cada vez más claro lo que supone el aumento de las temperaturas en superficie provocado por el cambio climático: más olas de calor, más muertes, más incendios… Sin embargo, no se está prestando suficiente atención a lo que ocurre en el mar. Un nuevo estudio de World Weather Attribution (WWA) presentado este miércoles confirma que el calentamiento del planeta está provocando temperaturas marinas récords desde Irlanda al Mediterráneo. Y advierte de que esto puede tener consecuencias desastrosas, tanto para la vida marina como para las poblaciones humanas, al incrementar el riesgo de episodios de lluvias extremas como la dana de Valencia de 2024.
Un estudio confirma que las temperaturas marinas récord en Europa están causadas por el cambio climático y multiplican impactos, como el riesgo de episodios como la dana de Valencia
Con veranos como este, los europeos tienen cada vez más claro lo que supone el aumento de las temperaturas en superficie provocado por el cambio climático: más olas de calor, más muertes, más incendios… Sin embargo, no se está prestando suficiente atención a lo que ocurre en el mar. Un nuevo estudio de World Weather Attribution (WWA) presentado este miércoles confirma que el calentamiento del planeta está provocando temperaturas marinas récords desde Irlanda al Mediterráneo. Y advierte de que esto puede tener consecuencias desastrosas, tanto para la vida marina como para las poblaciones humanas, al incrementar el riesgo de episodios de lluvias extremas como la dana de Valencia de 2024.
Ni este es el calor de siempre, ni estas advertencias tienen que ver con ningún activismo o ideología de izquierdas. El World Weather Attribution (WWA) es una organización científica que se encarga justamente de analizar hasta qué punto está el cambio climático detrás de eventos extremos como olas de calor, sequías o inundaciones, por medio de estudios de atribución. Científicos de Suiza, Suecia, Estados Unidos, Irlanda y el Reino Unido han colaborado esta vez para evaluar si el calentamiento del planeta está influyendo también en que las temperaturas superficiales del mar sean superiores a lo normal. Tras analizar cuatro regiones costeras de Europa, desde el Mediterráneo al norte de Europa, han detectado tendencias al alza en todas ellas superiores a la media del calentamiento global. En el caso del Mediterráneo, esta tasa es del doble de la media mundial. Y al combinar estas observaciones con simulaciones de modelos climáticos, han podido atribuir la mayor parte de esta tendencia al cambio climático, causado principalmente por la quema de combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas natutal).
No todo es cambio climático, pues en el clima intervienen diferentes factores, pero sí se trata de la primera causa. Según este trabajo científico, en este año 2026, el 90% de la región del Golfo de Vizcaya y el 80% del Mediterráneo occidental están experimentando severas olas de calor marinas. Sin embargo, los investigadores estiman que en un clima sin el actual calentamiento de 1,4 °C de origen humano, este impacto se reduciría al 40%. Asimismo, en el Mediterráneo oriental, el porcentaje actual es del 70% y se reduciría al 9%. Y al norte, en las costas célticas de Europa, sin el cambio climático, se pasaría del 80% al 30%.
“Este verano ha sido excepcionalmente caluroso en toda Europa, pero sus repercusiones en nuestras aguas costeras no se han documentado con la misma profundidad. Nuestro análisis de atribución muestra que el cambio climático antropogénico ha añadido directamente unos 2 °C de temperatura al Mediterráneo hasta la fecha y más de 1,3-1,4 °C a los mares de Europa Occidental», comenta Claire Bergin, investigadora del Centro de Investigación Climática ICARUS, de la Universidad de Maynooth (Irlanda), y autora del estudio. “Si bien las aguas más cálidas para nadar pueden resultar atractivas para quienes disfrutan de la playa en países más fríos, como el mío, las consecuencias para la vida marina son mucho más graves. Esto tiene el potencial de transformar por completo los ecosistemas de los que dependen las comunidades costeras para su alimentación e ingresos, y también de provocar fenómenos meteorológicos extremos perjudiciales en tierra”.
En lo que respecta a los ambientales marinos, el estudio advierte que el calor extremo del agua puede provocar la muerte masiva de especies formadoras de hábitat, como corales, esponjas y macroalgas, con impactos que se propagan por todo el ecosistema. Asimismo, las olas de calor marinas también pueden causar drásticas disminuciones de poblaciones de especies, al alterar el suministro de alimento de los depredadores superiores. Según los científicos, el calentamiento proyectado para el futuro superará los límites de adaptación de muchas especies marinas y puede provocar el colapso de importantes pesquerías, como las de bacalao, abadejo, caballa, vieira y langosta.
En cuanto a los eventos extremos que también impactan en las poblaciones humanas, el estudio señala que las olas de calor marinas aumentan la humedad atmosférica, lo que puede desencadenar tormentas destructivas más adelante en la temporada. Como ejemplo, citan la catastrófica dana de Valencia de 2024, en la que murieron más de 230 personas. No obstante, la WWA también recalca que, aparte del cambio climático, los peligros naturales como inundaciones, sequías y olas de calor se convierten en desastres como resultado de la vulnerabilidad de la sociedad y la preparación frente a estas emergencias.
Según comenta a Science Media Centre (SMC) España el investigador Ángel Borja, del centro vasco tecnológico y de investigación AZTI, “me resulta de particular interés el hecho de que la península ibérica (tanto en el Mediterráneo como en el Atlántico) sea la que más sufre y va a sufrir estos fenómenos extremos, puesto que, como dicen los autores, nos veremos abocados a numerosos problemas: lluvias torrenciales, cambios en las especies y hábitats que existen en nuestras costas, incremento de especies invasoras, problemas para la salud humana, etc. “Estos efectos los estamos viendo ya desde hace unos años, y con seguridad se van a incrementar, pero parece que es un problema que a la sociedad no le importa y que algunos políticos populistas niegan, con los efectos que eso va a tener en la toma de decisiones a corto y medio plazo”, señala.
“En el caso del área donde yo trabajo, el País Vasco, este año ya teníamos 25 ºC en el agua a finales de junio, y durante el verano se ha mantenido prácticamente en 24 ºC. Antes, esta temperatura solo se alcanzaba puntualmente en agosto. Esto ha hecho que los fondos marinos hayan cambiado drásticamente, desapareciendo los paisajes submarinos que más nos caracterizaban y apareciendo muchas especies invasoras (yo lo llamo el invasivoceno)“, destaca el investigador, que afirma que cada vez son más frecuentes las llegadas masivas de medusas, salpas y otras especies que producen daños en la pesca, la acuicultura o el turismo.
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