El incendio de la sierra suroeste de Madrid ha puesto en el punto de mira al municipio de Cadalso de los Vidrios, en el extremo occidental de la comunidad y en el límite con las provincias de Ávila y Toledo, después de que el fuego de Burgohondo avanzara el sábado por el valle del Tiétar. Una alerta en los teléfonos móviles avisaba a los vecinos de que tenían que evacuar la zona, entre ellos, 117 personas mayores alojadas en la residencia Alena, la mayoría dependientes y con múltiples patologías. “Llovía ceniza, el aire era irrespirable”, recuerda Alfonso García, de 65 años, sobre el pequeño trayecto que realizó hasta llegar a la ambulancia que lo trasladó a la capital. “Íbamos todos con mascarilla, algunos en autobús y otros en vehículos sanitarios al precisar oxígeno o sillas de ruedas”, cuenta. La Comunidad de Madrid ha coordinado en estos días el traslado de 1.308 residentes y usuarios de centros de atención social.
La Comunidad de Madrid coordina el traslado de 1.308 residentes y usuarios de centros de atención social
El incendio de la sierra suroeste de Madrid ha puesto en el punto de mira al municipio de Cadalso de los Vidrios, en el extremo occidental de la comunidad y en el límite con las provincias de Ávila y Toledo, después de que el fuego de Burgohondo avanzara el sábado por el valle del Tiétar. Una alerta en los teléfonos móviles avisaba a los vecinos de que tenían que evacuar la zona, entre ellos, 117 personas mayores alojadas en la residencia Alena, la mayoría dependientes y con múltiples patologías. “Llovía ceniza, el aire era irrespirable”, recuerda Alfonso García, de 65 años, sobre el pequeño trayecto que realizó hasta llegar a la ambulancia que lo trasladó a la capital. “Íbamos todos con mascarilla, algunos en autobús y otros en vehículos sanitarios al precisar oxígeno o sillas de ruedas”, cuenta. La Comunidad de Madrid ha coordinado en estos días el traslado de 1.308 residentes y usuarios de centros de atención social.
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