El ejército mata a Mohammed Odeh solo once días después de convertirse en el jefe militar de Hamás dentro de una persecución sin precedentes contra miles de participantes en los atentados del 7 de octubre El ejército mata a Mohammed Odeh solo once días después de convertirse en el jefe militar de Hamás dentro de una persecución sin precedentes contra miles de participantes en los atentados del 7 de octubre
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha confirmado la muerte de Mohammed Odeh, el nuevo jefe del brazo militar de Hamás, ocurrida este martes, … justo once días después de que asumiera el cargo tras el asesinato de su predecesor, Azzedine al-Haddad. La aviación hebrea abatió al último comandante de las Brigadas Al-Qassam en un bombardeo sobre su casa, situada en el barrio de Rimal, al oeste de Gaza City.
Los misiles acabaron también con la vida de su mujer y sus hijos. Otras veinte personas resultaron heridas, aunque la agencia palestina de defensa civil no descarta que aparezcan nuevas víctimas. La imagen este miércoles en los suburbios que Israel considera un bastión donde la milicia ha reconstruido parte de su poder es de devastación. Los equipos de rescate buscan entre los escombros a vecinos a quienes los misiles sorprendieron durmiendo esta pasada noche y no pudieron huir de sus viviendas.
Mientras Rimal se recupera de unas horas de terror, miles de palestinos en toda la Franja participan en las oraciones matutinas del Eid al Adha o Fiesta del Sacrificio, una de las dos festividades más importantes del calendario islámico. Más de 1.800 millones de musulmanes de todo el mundo celebran este acto que rememora cómo Abraham ofreció a su hijo en sacrificio en un acto de obediencia a Dios. Los ciudadanos matan un animal, generalmente una vaca o una oveja, en agradecimiento a Dios por proporcionarle al profeta un cordero en el último momento para que lo sacrificara en lugar de su vástago.
La carne se reparte entre la persona que regala el animal, los familiares y los necesitados, aunque una vez más los ciudadanos de Gaza no han podido celebrar el rito. Los mercados están prácticamente desabastecidos a consecuencia de la guerra y las pocas ovejas que quedan se venden a precios desorbitados que pueden alcanzar los 7.000 euros, inaccesibles para la mayoría de la población.

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La Fiesta del Sacrificio, en cualquier caso, no ha impedido al Gobierno de Israel mantener sus operaciones en Gaza, ni tampoco en Líbano, donde los bombardeos de las últimas 48 horas han matado al menos a 32 personas.
El asesinato de Mohammed Odeh demuestra, por su parte, que el ejército mantiene una vigilancia estricta sobre los movimientos internos de Hamás. El pasado 15 de mayo eliminó de la misma manera, con tres proyectiles sobre su apartamento, a Ezzedine al-Haddad, el anterior jefe militar de la milicia y el último de los planificadores directos de la masacre contra los kibutz del 7 de octubre de 2023. El aparato de Inteligencia militar hebreo, el Shin Bet, solo tardó once días en confirmar la identidad de su sucesor y orquestar su asesinato, llevado a cabo a últimas horas de la noche de este martes, cuando los militares estaban seguros de que el dirigente ya se encontraba en casa. Hacía menos de una semana que ejercía como máximo jefe militar de la organización.
En el radar
En realidad, Odeh no era un desconocido. Estaba en el radar del espionaje israelí desde hace más de un año. En 2025 perdió a uno de sus hijos cuando el ejército destruyó la casa de su padre creyendo que él se encontraba en el interior. El Shin Bet sabía que era uno de los principales comandantes en el escalafón de las Brigadas Al-Qassam. Su predecesor, Ezzedine al-Haddad, fue el último ‘arquitecto’ sobre el terreno de la matanza de 1.200 hebreos y el secuestro de más de 250 en octubre de 2023 que quedaba vivo. Había instruido a las unidades bajo su mando para que tomaran como rehenes al mayor número posible de civiles y militares durante la masacre.
Odeh también figuraba en el siniestro organigrama de aquel ataque como responsable de la Inteligencia de Hamás. Al parecer, él fue el encargado de descubrir los puntos débiles en el vallado de la frontera y de situar en el mapa las bases de las Fuerzas de Defensa más próximas con el propósito de dirigir los primeros grupos de ataque contra ellas y retrasar cualquier posible respuesta militar de Israel.
El Shin Bet había seguido en los últimos meses al comandante y a varios de sus lugartenientes. La vigilancia permitió localizar diferentes domicilios donde Odeh se escondía; una medida adoptada tras sufrir varios ataques del ejército. Sin embargo, la aviación bombardeó esta pasada noche al menos tres de los inmuebles; entre ellos, la casa de otro líder de Hamás que vivía a escasos metros. Un dispositivo formado por helicópteros y drones de combate sobrevoló Gaza City, y en especial el barrio de Rimal, ante la eventualidad de que el comandante hubiera sobrevivido e intentara escapar en coche. De hecho, un helicópteros destruyó un vehículo que circulaba a toda velocidad cerca del epicentro del ataque.

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Para el Ministerio de Defensa, la muerte del dirigente islámico supone un revés a los intentos de la organización radical para reconstituir sus aparatos de combate y seguridad en Gaza. Odeh y su predecesor, Al-Haddad, habían trabajado intensamente con el objetivo de «renovar la estructura organizativa» de Hamás después de los asesinatos sucesivos de Muhammad Deif y los hermanos Sinwar, según el medio saudí ‘A-Sharq Al-Awsat’ .
«El cuarto comandante del ala militar de la organización terrorista Hamás en Gaza fue eliminado ayer y enviado a reunirse con sus socios en las profundidades del infierno», ha señalado el ministro de Defensa, en un mensaje donde felicita a las Fuerzas de Defensa y al Shin Bet por su «brillante ejecución». Katz recordó así que todos los anteriores comandantes de las Brigadas Al-Qassam han sido asesinados y que la finalidad de Israel es eliminar a los siguientes que lleguen a este cargo, así como a »todos los que lideraron la masacre del 7 de octubre. Todos están condenados a muerte, en todas partes».
La frase es importante. Israel está llevando a cabo la mayor caza del hombre desatada jamás en tiempos bélicos. Recuerda, pero en una escala muy superior, a la operación secreta ‘Cólera de Dios’ que terminó con todos los militantes de la organización palestina Septiembre Negro como responsable del asesinato de una delegación de atletas israelíes durante los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972. Según los informes que han perdurado todas estas décadas, el Mossad se encargó aparentemente de identificar y ejecutar a los terroristas en los años siguientes en una persecución que abarcó Oriente Medio y Europa.
Ahora, un informe publicado por el ‘Wall Street Journal’ asegura que Israel ha creado una lista con todos los palestinos que ha podido identificar como participantes en la masacre de 2023 para detenerlos o eliminarlos, como es el caso de Odeh, los hermanos Sinwar todos aquellos que han ostentado cargos de relevancia en Hamás. La operación estaría al cargo de un grupo de agentes denominado NILI, acrónimo hebreo que significa ‘El Eterno de Israel no miente’ y que sus miembros han tomado prestado de un equipo de espías judíos de la Primera Guerra Mundial.
La identificación de los implicados le ha llevado al Shin Bet miles de horas de esfuerzo. De hecho, a día de hoy siguen inscribiendo nombres en la lista. Muchos de ellos proceden de los interrogatorios a detenidos, pero la mayoría son producto del propio afán de Hamás de dar a conocer lo que interpretó como su gran triunfo militar sobre Israel en 2023.
La multitud de vídeos grabados por sus militantes de las atrocidades cometidas en las comunidades agrícolas hebreas y el festival Supernova, así como del secuestro en masa de civiles y militares, ha proporcionado al espionaje israelí miles de rostos de presuntos terroristas, que han sido procesados pacientemente mediante bases de datos y programas de reconocimiento facial. La agencia ha echado mano además del rastreo de comunicaciones e incluso de conversaciones callejeras de individuos que se jactaron de haber tomado parte en la atroz cadena de asesinatos, mutilaciones y violaciones de aquel día

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Si bien los comandantes de la organización islamista son los más destacados del operativo, Israel no deja atrás a nadie, ni siquiera a los civiles que escupieron o golpearon a los rehenes mientras eran paseados en las cajas de las camionetas por las calles de Gaza. Solo es necesario que el NILI verifique dos pruebas de que alguien participó en las acciones del 7 de octubre para convertirlo en un objetivo. Pese a las protestas de las organizaciones de derechos humanos sobre estas «ejecuciones», Israel se acoge al argumento de que sus víctimas no son civiles, sino combatientes que han tomado parte en la guerra contra el Estado judío.
El conductor del tractor
El periódico estadounidense afirma que cientos de inculpados han sido ya eliminados de la lista. Entre ellos cuenta el caso del conductor de un tractor que aquel día derribó parte de la valla fronteriza para que los milicianos entraran en el territorio israelí. Casi dos años más tarde, el hombre fue localizado caminando por una calle de Gaza City y abatido por un dron. Otro individuo, Ali Sami Mohammad Shakra , comandante de un pelotón de Hamás, también cayó asesinado hace poco más de un mes. Luego, el ejército hebreo publicó una imagen suya, tomada de un vídeo donde se le veía el día de la masacre circulando en coche y con la cabeza asomada por la ventanilla cerca del festival Supernova.
La operación pone de relieve la sofisticación y la envergadura de los medios de espionaje israelíes para localizar a sus presas dentro de esta gran cacería del hombre. Aparte de la labor de sus agentes sobre el terreno, el ejército tiene una red de cámaras de vigilancia y reconocimiento facial en Cisjordania que ha extendido a los campamentos de La Franja, donde además operan cientos de drones capaces de realizar un exhaustivo escrutinio electrónico de la población. En ocasiones, los palestinos tapan las lentes con telas o maderas, pero los soldados las retiran en cuestión de minutos.
Su determinación es consistente. Un buen número de implicados en la masacre de los kibutz ha optado en el último año por esconderse, convencidos todos ellos de que podrían ser los siguientes en la venganza de Israel. Sin embargo, el ejército y el Shin Bet han seguido a sus familiares sin que estos se percataran en un intento de llevarles hasta los refugios de los perseguidos, según ‘The Wall Street Journal’.
Hamás ha reiterado a sus milicianos que observen la máxima precaución con los móviles y ordenadores personales para evitar ser rastreados. Los denominados ataques de precisión se nutren de estos datos. Ismail Haniya, el jefe de su buró político, murió en Teherán el 31 de julio de 2024 tras una explosión de la vivienda donde había sido alojado por las autoridades iraníes. Los agentes sabían perfectamente donde estaba. Ese día había utilizado su teléfono «decenas de veces». Ammar Daloul, jefe del cuartel general de la milicia, también cayó en diciembre de ese año al norte de Gaza después de haber sido localizado por la señal de su teléfono. Lo mismo sucedió con Saleh al-Arouri, jefe de la organización en Líbano. Él y otros seis altos mandos de Hamás fallecieron durante un ataque aéreo sobre el lugar donde celebraban una reunión: todos ellos tenían sus móviles y odenadores encendidos y conectados a internet.
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