El principal problema de los andaluces y su impacto en las urnas: el 17‑M mide la credibilidad para arreglar la sanidad

Concentración en San Telmo por los fallos en el cribado del cáncer de mama en Sevilla convocada por la asociación Amama, el 26 de octubre de 2025.

“Nuestras urgencias están colapsadas, los hospitales desbordados, la red de atención primaria, puerta de entrada del servicio de salud público andaluz, ha sido desmantelada en los últimos años y casi eliminada la función para la que fue concebida. Y todo ello tiene como consecuencia el aumento de las listas de espera, incumpliéndose los decretos de garantías”. Esta no es una frase que haya pronunciado alguno de los líderes de los partidos de la oposición durante esta campaña electoral. Es un extracto del programa electoral del PP de Andalucía de 2018 con el que Juan Manuel Moreno, gracias al apoyo de CS y Vox, consiguió ser presidente del Gobierno autónomo.

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Entrad del hospital San Juan de Dios, en Sevilla, una clínica privada con conciertos con la Junta de Andalucía. / ALEJANDRO RUESGA

Recuperar el favor de los médicos

Fuentes de la Consejería de Sanidad sostienen que con el nuevo consejero y la firma de los acuerdos de la carrera profesional o el anuncio de nuevas contrataciones e incentivos salariales, el PP ha recuperado el favor de la clase médica, en quien se apoyó la formación cuando llegó al poder. Y mientras el PSOE lanza vídeos electorales en los que dan visibilidad a pacientes afectados por las listas de espera, el PP inauguró su campaña con una charla entre Moreno y un médico divulgador del Hospital Regional Málaga, con miles de seguidores en redes.

“Hemos mejorado, no tenemos la misma sensación de abandono, pero en lo sustancial, en el modelo de gestión, nada ha cambiado”, señala Ojeda. “Depende de las categorías, el odontólogo al que le han quitado la exclusividad y que ahora cobra más en la consulta privada, jamás va a dejar de votar a un partido que le permitió compaginar dos trabajos, pero en otras categorías profesionales han incumplido sistemáticamente sus acuerdos”, indica García. “También se han estabilizado a los profesionales, pero con el dinero que han recibido, deberían haber estabilizado más y mejor y si hace 15 años los contratos eran absolutamente injustificables, hoy en día la situación también es desesperante”, abunda.

 La percepción de que los problemas no tienen solución y la falta de credibilidad de las alternativas políticas explican que el malestar ciudadano no desgaste al PP, según los sondeos  

“Nuestras urgencias están colapsadas, los hospitales desbordados, la red de atención primaria, puerta de entrada del servicio de salud público andaluz, ha sido desmantelada en los últimos años y casi eliminada la función para la que fue concebida. Y todo ello tiene como consecuencia el aumento de las listas de espera, incumpliéndose los decretos de garantías”. Esta no es una frase que haya pronunciado alguno de los líderes de los partidos de la oposición durante esta campaña electoral. Es un extracto del programa electoral del PP de Andalucía de 2018 con el que Juan Manuel Moreno, gracias al apoyo de CS y Vox, consiguió ser presidente del Gobierno autónomo.

Casi ocho años después, la realidad de la sanidad andaluza es prácticamente la misma: el colapso de la atención primaria hace que se saturen los servicios de urgencias y las listas de espera se han incrementado aún más. Entonces, los ciudadanos salieron masivamente a la calle para alertar del deterioro de los servicios sanitarios, incitados por el doctor Jesús Candel, más conocido como Spiriman, y ahora es Marea Blanca la que ha impulsado marchas multitudinarias por el mismo motivo. La diferencia: que en este tiempo se ha incrementado el presupuesto en esa partida en más de un 55%, llegando a los 16.000 millones de 2026 (frente a los 9.842 millones de euros del último presupuesto socialista) y los profesionales sanitarios en casi 30.000; pero también ha cambiado la percepción de los andaluces: la sanidad se ha convertido en su principal problema, por encima del paro, según el barómetro del Centro de Estudios Andaluces (Centra) y son los que peor valoran el sistema sanitario público, de acuerdo con el último INE sobre sanidad. Sin embargo, ese malestar que fue determinante en el desgaste del PSOE hace más de una década, no parece pasarle factura a Moreno, si nos ceñimos a las encuestas, donde en todas roza la mayoría absoluta.

“La sanidad en Andalucía empieza a convertirse en lo que fue el desempleo hace una década y media, un problema enquistado que nadie confía que ningún partido vaya a solucionar”, señala Sergio Pascual, antropólogo y antiguo secretario de Organización de Podemos, sobre las razones por las que la situación de la sanidad pública no hace mella en la intención de voto hacia el PP. “Y cuando la sociedad empieza a pensar que se trata de un mal endémico, busca fórmulas alternativas porque no ve soluciones creíbles a corto-medio plazo y como las ha encontrado, parece que las razones del deterioro le importan un poco menos”, abunda sobre el hecho de que la contratación de seguros privados haya crecido casi un 27% —la mayor de España— desde 2019, según los datos del Barómetro Sanitario del Ministerio de Sanidad, de Unespa (la patronal del seguro) y del Observatorio del sector sanitario privado elaborado por la Fundación IDIS.

“La sanidad es el principal problema para el votante de los partidos de la izquierda, con un porcentaje por encima del 60%, pero solo el 31% de los votantes del PP lo percibe como la primera causa de preocupación”, indica la politóloga Ana Salazar, directora de la consultora Idus3, que abunda: “Aunque haya una diferencia entre los votantes hay una percepción que recoge el Centra, que quién está mejor preparado para gestionar los problemas de Andalucía es el PP, es decir, que si la sanidad no funciona, quien la puede arreglar es el PP”. “Todo ese conformismo tiene que ver con los discursos catastrofistas de que la situación es imposible de solucionar y que quien está al mando hace todo lo que puede y no se puede hacer mejor”, abunda Marta García Caballos, médica de familia de Granada y portavoz de la Mesa en Defensa de la Sanidad Pública, integrada en Marea Blanca.

Ella considera que parte de las razones por las que el deterioro de la sanidad pública andaluza no tiene repercusión en la intención de voto es por los problemas a la hora de extrapolar. “A la gente le cuesta trabajo pensar que la relación entre que te demoren una operación seis meses porque no hay quirófano, no es un problema meramente de tiempo, sino de cómo está financiada la sanidad y cómo se está gestionando. No tenemos la fuerza del discurso”, opina. Esa complejidad a la hora de vincular privatización o conciertos con la descapitalización del sistema público en términos económicos y de personal, también influye, según García, en que no se note el desgaste por la gestión de Moreno. “Mientras me operen, ¿qué más me da que lo hagan en la pública que en la privada?, es lo que en general se dice el ciudadano”, sostiene la médica de familia, que también coincide en cómo ha calado la idea de la “inevitabilidad”. Una circunstancia que, recalca Pascual, amortigua el impacto de las propuestas: “Pasaba con el paro hace 20 años, el PP podía prometer un millón de empleos, pero como nadie creía que tuviera la varita mágica para resolverlo, se votaba por otras cosas”.

¿Se equivoca entonces la oposición en hacer de la gestión de los servicios públicos el eje de su campaña electoral? “Es un acierto, porque es un problema de los andaluces, que preocupa sobre todo al electorado de izquierdas y que puede servir para movilizar a los tuyos, pero no para erosionar a la base electoral del PP”, sostiene Pascual. Para él, es clave la “falta de credibilidad” de la candidata socialista, María Jesús Montero, “para aparecer como la persona que realmente va a salvar a la sanidad pública andaluza”. Para el politólogo la razón radica tanto en que los ciudadanos la vinculen, como se esfuerza en hacer el PP, con el origen del deterioro del sistema público de salud, cuando ella era la consejera del reamo en los Gobiernos socialistas -en plena época de recortes por la gran recesión-, “sino porque en su etapa reciente como ministra de Hacienda no ha habido ningún hito que le haya hecho ganar credibilidad como alguien que soluciona problemas difíciles para los andaluces”. Los tuits que Montero está publicando con informaciones negativas sobre la gestión sanitaria de Moreno, son replicados por una cadena de mensajes que atacan su etapa como consejera y que la vinculan con circunstancias negativas del Gobierno de Sánchez.

“Esto es una cuestión de los dos marcos que compiten en la campaña ahora mismo, el de que Andalucía está avanzando, que es el del PP, o que Andalucía se está deteriorando por la gestión de los servicios públicos, que es en el que compiten las izquierdas”, destaca Salazar, que advierte que, aunque estas cuestiones sean importantes para el votante progresista, “una campaña no se gana única y exclusivamente apelando a lo que no funciona, ahora lo que funciona es molar, y esa es la apuesta a la que Moreno está jugando”, abunda.

Protestas de profesionales y ciudadanos

“Ninguno de los dos partidos que ha ostentado el Gobierno en Andalucía se puede sentir orgulloso de la sanidad”, afirma Rafa Ojeda, presidente del Sindicato Médico Andaluz, muy beligerante en la denuncia de la precariedad laboral de los médicos durante la última etapa de los Gobiernos socialistas y que también ha impulsado huelgas en el sector contra el Ejecutivo de Moreno. “Que la persona que colocó a Andalucía en la última posición en gasto sanitario se presente ahora como la que va a salvar la sanidad pública nos resulta irónico, pero es que el PP tampoco ha sido capaz de resolver el malestar de los médicos y pese a incrementar los presupuestos de la sanidad, las listas de espera son las mayores de toda España”, abunda.

El mismo pesimismo muestra Luis Escribano, presidente de Justicia por la Sanidad, la asociación fundada por el fallecido doctor Candel y que justo hace una década, en 2016, con la protesta por la intención del Gobierno de Susana Díaz de fusionar los dos hospitales de la ciudad de Granada, activó un proceso de protestas multitudinarias por la gestión de la sanidad pública andaluza que se prolongó en los años sucesivos y acabó por desgastar al PSOE andaluz. “El PP entonces se aprovechó de los movimientos de la sociedad”, señala Escribano, que advierte de que la situación de hace una década no es comparable con la actual. “El PSOE tenía un hándicap, venía quemado por tantos años en el poder, el PP acaba de llegar y la gente aún no ha visto lo que quiere hacer”, sostiene.

Durante la segunda legislatura, el Gobierno de Moreno apenas se había movido ni un ápice de su discurso apoyado en las partidas presupuestarias históricas, la contratación de profesionales, el rescate y la construcción de nuevas infraestructuras sanitarias… Pese a las manifestaciones de Marea o las huelgas y concentraciones de los sindicatos en protesta por el incumplimiento de los acuerdos en atención primaria, de la aprobación de la carrera profesional o del impulso de la bolsa de trabajo. Los informes que maneja su equipo concluyen que los andaluces no perciben con la misma intensidad que la sanidad sea un problema porque hay distritos sanitarios donde las listas de espera son menores. Sin embargo, la crisis de los cribados, donde por primera vez se empezaron a escuchar gritos de “Moreno dimisión” en las calles, obligó al presidente de la Junta a cambiar drásticamente el paso: cesó a la consejera de Salud y reconoció que el Sistema Andaluz de Salud debía ser reestructurado, una reforma de la que no ha dicho ni una palabra en campaña.

Hay andaluces, sin embargo, que no se resignan a caer en la inercia de las encuestas. Es el caso de las mujeres de Amama, las que pusieron rostro a los fallos en el programa de cribados. “El PP ha destinado muchos millones en su campaña de lavado de imagen, pero no estoy de acuerdo con los sondeos, porque en los pueblos, en las grandes ciudades la gente está hasta el moño del destrozo de la sanidad pública”, sostiene Ángela Claverol, la presidenta de la asociación, que este lunes, junto con representantes de Marea Blanca estuvieron manifestándose a las puertas de Canal Sur donde se celebraba el segundo debate electoral y que acaban de presentar una iniciativa conjunta, #metoosanitario, para poner rostro a las víctimas del cribado. “Los andaluces el próximo domingo vamos a votar por la sanidad pública”, asegura. Queda menos para conocer si la gestión sanitaria pasa factura a Moreno.

Recuperar el favor de los médicos

Fuentes de la Consejería de Sanidad sostienen que con el nuevo consejero y la firma de los acuerdos de la carrera profesional o el anuncio de nuevas contrataciones e incentivos salariales, el PP ha recuperado el favor de la clase médica, en quien se apoyó la formación cuando llegó al poder. Y mientras el PSOE lanza vídeos electorales en los que dan visibilidad a pacientes afectados por las listas de espera, el PP inauguró su campaña con una charla entre Moreno y un médico divulgador del Hospital Regional Málaga, con miles de seguidores en redes.

“Hemos mejorado, no tenemos la misma sensación de abandono, pero en lo sustancial, en el modelo de gestión, nada ha cambiado”, señala Ojeda. “Depende de las categorías, el odontólogo al que le han quitado la exclusividad y que ahora cobra más en la consulta privada, jamás va a dejar de votar a un partido que le permitió compaginar dos trabajos, pero en otras categorías profesionales han incumplido sistemáticamente sus acuerdos”, indica García. “También se han estabilizado a los profesionales, pero con el dinero que han recibido, deberían haber estabilizado más y mejor y si hace 15 años los contratos eran absolutamente injustificables, hoy en día la situación también es desesperante”, abunda.

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