El Gobierno señala que el auto tiene indicios y no pruebas contra Zapatero pero opta por la cautela

Pedro Sánchez, durante su intervención este miércoles en el Congreso.

El Gobierno prácticamente en pleno ya ha estudiado con detalle el auto del juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama que justifica la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, al que coloca como líder de una estructura organizada y estable de tráfico de influencias. Y la conclusión a la que llegan es que el auto está bien construido, que el juez ha hecho un esfuerzo por argumentar y explicar sus conclusiones, pero que no hay pruebas sólidas contra Zapatero, solo indicios, aseguran. Por eso optan por la cautela a la espera de las explicaciones del expresidente.

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 El Ejecutivo admite que el juez ha hecho un trabajo serio, pero no ve elementos claros como sí los vio con Ábalos y Cerdán  

El Gobierno prácticamente en pleno ya ha estudiado con detalle el auto del juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama que justifica la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, al que coloca como líder de una estructura organizada y estable de tráfico de influencias. Y la conclusión a la que llegan es que el auto está bien construido, que el juez ha hecho un esfuerzo por argumentar y explicar sus conclusiones, pero que no hay pruebas sólidas contra Zapatero, solo indicios, aseguran. Por eso optan por la cautela a la espera de las explicaciones del expresidente.

El Ejecutivo ha dejado atrás la versión del lawfare a la que apuntó el PSOE en los primeros momentos, antes de que se conociera el auto. Esa frase del comunicado del PSOE, que conectaba la imputación con una operación política de la derecha al recordar lo que dijo José María Aznar ―“el que pueda hacer, que haga”―, ha quedado atrás al leer el auto. Ya nadie habla en el entorno del Ejecutivo de una operación política y también se ha olvidado esa idea inicial de que esto era un proceso iniciado por Manos Limpias, algo que no es cierto, ya que ha sido liderado por la Fiscalía Anticorrupción. Pero sí hay muchas dudas en el Ejecutivo con los indicios que apunta el auto, y eso es lo que lleva al propio Pedro Sánchez y a todo su equipo a mantener de momento el respaldo político de Zapatero.

Una vez leído con detalle el texto, en el Gobierno insisten en que, al contrario de lo que pasó en el auto contra Santos Cerdán, el otro gran shock que vivió el Ejecutivo hace menos de un año, donde había varias conversaciones del exsecretario de Organización hablando de dinero, en el de Zapatero no hay ninguna conversación de él; son todas de otras personas que hablan de supuestas gestiones del expresidente. Varios ministros consultados señalan que eso no es una prueba, porque en el mundo de los comisionistas es muy habitual que presuman de tener contacto directo con los políticos para lograr que les paguen por ello, pero insisten en que el auto no aporta elementos definitivos para demostrar qué gestión concreta hizo Zapatero ante qué institución y a cambio de qué dinero.

La reacción del Gobierno, ahora más meditada, no es la misma que con el juez Juan Carlos Peinado, al que todo el sanchismo desacredita, pero tampoco como el auto contra Cerdán o la investigación contra Ábalos, que en el Ejecutivo dieron por buenos inmediatamente, lo que llevó a Sánchez a pedirles su escaño. Esto se situaría en un punto intermedio: el Ejecutivo ve un auto trabajado, con indicios, pero no ve pruebas definitivas.

Otro de los puntos centrales del auto, la creación de una empresa off shore en Dubái que el juez atribuye al propio Zapatero, recibe también muchas críticas del Gobierno, que lo ve muy poco argumentado. No hay pruebas ahí, explican, de que fuera Zapatero el que ordenara constituir esa empresa, solo de que tuvo una comida en la que el juez cree que se tomó la decisión de hacerlo.

En cualquier caso, el tono del Gobierno ha cambiado en las últimas horas. Después del shock inicial, que les hizo pensar como primera opción en una conspiración contra el Ejecutivo, como trasladó el PSOE en el primer momento, se ha pasado a un análisis pausado y una mayor prudencia que les lleva a insistir en el respeto a la justicia y a la investigación, pero de momento no a romper con Zapatero, al que todo el Gobierno en pleno ha apoyado en la sesión de control en el Congreso, siguiendo la línea marcada por el presidente.

El argumento fundamental es que se trata de momento de un auto “embrionario”, que plantea una investigación que está en sus inicios y que aún faltan muchas cosas por concretar. Tras conocer el auto, el Gobierno sigue convencido de mantener el apoyo a Zapatero porque cree que no hay pruebas claras contra él, al menos no en la comisión de delitos. Por eso todo indica que el apoyo de Sánchez y del resto del Ejecutivo se va a mantener, aunque todos están a la espera de posibles avances de la investigación y también de las propias explicaciones de Zapatero. El expresidente prometió que iría a los medios a explicarse, y en el Gobierno están expectantes porque creen que es muy importante que él dé detalles cuanto antes para intentar contestar a las graves acusaciones que pesan sobre él.

Aun así, los datos ya reconocidos por el expresidente y que el auto refuerza y amplía, esto es que tanto él como la empresa de sus hijas cobraban importantes cantidades de su amigo empresario en concepto de asesorías e informes, han generado mucha incomprensión en las filas socialistas, donde muchos dirigentes no entienden por qué un expresidente de un partido que se define como obrero tiene esta forma particular de lograr ingresos. La apuesta, por tanto, sigue siendo la de apoyar a Zapatero, una especie de corazón del sanchismo, pero con la cautela de esperar a ver acontecimientos y, sobre todo, a que él pueda dar sus explicaciones e intentar defenderse.

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