Había expectativas con la rueda de prensa en Cannes de Amarga Navidad, de Pedro Almodóvar, en la que ha participado el cineasta junto al reparto del filme. Había expectativas porque la noche anterior, tras la ovación que siguió a la proyección de gala en Cannes, Almodóvar confesó: “Nunca he encontrado un público tan cálido como el de aquí. Para mí, venir a Cannes siempre es un sueño: cruzar esas puertas y sentarme en esta sala. Lo echaré mucho de menos cuando ya no esté aquí y lo vea por televisión”. No es una retirada, porque a final de año el cineasta publicará una novela y espera rodar su siguiente filme en la primavera de 2027. Pero, ¿piensa que nunca más volverá al festival francés?
El cineasta anuncia en la rueda de prensa que rodará en primavera “un filme con humor negro” y defiende, ante los problemas actuales, que Europa debe ser “un escudo contra monstruos como Trump, Netanyahu y Putin”
Había expectativas con la rueda de prensa en Cannes de Amarga Navidad, de Pedro Almodóvar, en la que ha participado el cineasta junto al reparto del filme. Había expectativas porque la noche anterior, tras la ovación que siguió a la proyección de gala en Cannes, Almodóvar confesó: “Nunca he encontrado un público tan cálido como el de aquí. Para mí, venir a Cannes siempre es un sueño: cruzar esas puertas y sentarme en esta sala. Lo echaré mucho de menos cuando ya no esté aquí y lo vea por televisión”. No es una retirada, porque a final de año el cineasta publicará una novela y espera rodar su siguiente filme en la primavera de 2027. Pero, ¿piensa que nunca más volverá al festival francés?
La película había sido premiada en la gala, tras su proyección, con una cálida ovación de cerca de nueve minutos, que no deja de ser la media de los aplausos en esta edición. Sí fue llamativo el discurso posterior de Almodóvar al público de la sala Lumière. Este miércoles por la mañana ha aclarado en la rueda de prensa: “No me despido. Tengo efectivamente escrito el siguiente guion. Pero las siete veces que he traído películas son momentos que se han grabado en mi biografía. No me retiro, pero sí sé que, si por razones de la vida no vuelvo aquí, lo echaré mucho de menos”. Y ha subrayado que siempre le gusta venir a competir: “Es mucho más excitante. Lo que sí sé es que no tiene sentido venir como favorito. A mí me pasó con Todo sobre mi madre y Volver”. Ha recordado cómo David Cronenberg, presidente del jurado cuando no ganó Todo sobre mi madre, dijo que si los premios tienen que ser los que quieren prensa y público, ¿para qué hay un jurado? “Y llevaba razón, los jurados son eclécticos, a veces demasiado”.

Sobre la posibilidad de que Amarga Navidad componga un díptico con Dolor y gloria, Almodóvar ha comentado que él también lo ve así: “Efectivamente, porque nunca he hablado así de mí. Dolor y gloria abordaba dolores físicos que atenazan al protagonista. En esta, el dolor es moral, le paraliza y me siento absolutamente reconocido en ese personaje. Esa crisis creativa le lleva a mirar en su interior. Ese director es una figura egoísta. En mi caso, yo no he herido a nadie, y si hubiera sido así, no habría hecho Amarga Navidad. Pero los creadores somos egoístas, nos alimentamos de lo que nos rodea. Es un debate sobre esa culpa y la responsabilidad moral. Con todo, para mí la creación es un motor poderosísimo”, acompañando la frase con un gesto de agarrar. “Mi pasión creativa está adquiriendo tonos dramáticos. No la entiendo sin eso”.
Preguntado sobre su opinión, como creador, sobre las múltiples amenazas recientes a la libertad de expresión, el cineasta ha reflexionado largamente: “Afecta muy negativamente a la vida actual, desde luego. No quiero juzgar a nadie, aunque me parece un deber moral. El silencio y el miedo son un síntoma de que las cosas están yendo mal, son síntoma de devaluación de la democracia. El creador debe hablar sin sinónimos, a cara descubierta. Nos están pasando cosas terribles cada día como para no hablar de ellas, con gobernantes autoritarios como Trump, Putin y Netanyahu”. Ante esos mandatorios, apuntó: “Los europeos tenemos que hablar más. Porque tenemos leyes. Deben respetar las leyes internacionales, y que sepan que hay un límite a sus delirios. Estamos obligados a convertirnos en un escudo contra monstruos como Trump, Netanyahu y Putin”. El director y Aitana Sánchez-Gijón portaban la chapa con sandía abierta y el lema “Free Palestine”.
Reflexionando sobre su carrera y sobre las honduras que ha alcanzado con su cine en este siglo XXI, Almodóvar echa de menos su humor: “Me gustaría poder hacer una película de nuevo como Mujeres al borde de un ataque de nervios. ¡Si la escribí y la dirigí yo [risas]! En el próximo guion habrá humor, aunque será humor negro”. A continuación, ha explicado: “Estoy harto de mí mismo. Y estoy buscando alguien con quien escribir, que me traiga nuevos mundos”. Por eso, insiste: “Tras una película como esta, quiero ir por otros caminos”.

La crítica internacional ha mostrado en general respeto por la película, aunque no le ha emocionado. En The Hollywood Reporter, David Rooney escribe: “Una obra de una elegancia impecable. Su estructura, intrincada y ambientada en dos líneas temporales separadas por dos décadas, encaja a la perfección; las magníficas interpretaciones de un reparto que incluye tanto a actores habituales como a nuevos talentos; su cuidada estética visual; y su intenso melodrama”. Aunque también apunta: “La melancolía arrebatadora de esas rancheras no se corresponde con una profundidad de sentimiento similar en la(s) narrativa(s)”.
Para Guy Lodge, de Variety,“tan autorreferencial como Dolor y gloria, pero sin la resonancia personal más profunda de aquella película, este filme que compite en Cannes es la quintaesencia del Almodóvar clásico, pero no su estilo: entretenido”. En cambio, IndieWire, que a sus últimos títulos les había dedicado críticas muy negativas, esta vez comenta: “Almodóvar regresa con un metadrama divertido y lleno de giros inesperados”.
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