Netanyahu vigila con lupa el proceso de diálogo y ve inviable dejar material nuclear y capacidad balística en manos de sus enemigos Netanyahu vigila con lupa el proceso de diálogo y ve inviable dejar material nuclear y capacidad balística en manos de sus enemigos
El compromiso de no sorprenderse con decisiones unilaterales que puedan dar al traste con las negociaciones en Oriente Medio ha funcionado entre Donald Trump y … Benjamín Netanyahu durante las últimas semanas de frágiles treguas. Pero eso no significa en absoluto que estén de acuerdo en cómo poner fin al conflicto.
Al contrario, el primer ministro israelí sigue con gran atención las negociaciones y los gestos entre Washington y Teherán y deja siempre que puede constancia de sus objeciones. Los dos líderes conversaron el miércoles. Netanyahu le comunicó al presidente de Estados Unidos sus planes de bombardear Beirut para descabezar a la fuerza de élite de Hezbolá. El pacto entre ambos deja libertad a los israelíes para ese tipo de decisiones militares que afectan de lleno a la seguridad interior. Las dos administraciones comparten además que Hezbolá es una organización «terrorista», de modo que reducir su capacidad de ataque es un objetivo compartido.
El líder hebreo aprovechó para trasladar sus prevenciones sobre aquellos límites que su homólogo estadounidense está dispuesto a aceptar para poner fin a la guerra. Se trata de un tema recurrente entre ellos. Al parecer, Trump y Netanyahu mantienen frecuentes conversaciones telefónicas y, en ellas, el segundo le recuerda habitualmente los intereses de su país.
Israel tiene unos márgenes muy precisos. No quiere que Irán se quede con material nuclear alguno ni la posibilidad de enriquecerlo en el futuro. Así, ha comunicado a la Casa Blanca –y al propio Parlamento hebreo– que la clave no es que EE UU decomise los 450 kilos de uranio enriquecido por encima del 60% que conserva el régimen islámico, sino las once toneladas de ese mismo metal pesado que almacena por debajo de ese nivel. Teme que, de quedarse con él, en el futuro sus científicos puedan reprocesarlo y volver a un escenario donde sería factible crear un arma nuclear.
«Hay plena coordinación entre nosotros, no hay sorpresas. Compartimos objetivos comunes, y el más importante es eliminar todo el material enriquecido y desmantelar las capacidades de enriquecimiento de Irán», comentó Netanyahu a sus colaboradores políticos tras la llamada con el presidente de EE UU. Mientras, los persas y los mediadores paquistaníes sopesan que este debate nuclear se aplace a un periodo posterior a que se acallen las armas con la aquiescencia de Washington.
Israel tampoco quiere que su tradicional enemigo pueda desarrollar el programa balístico que le permitiría fabricar nuevos misiles, ni el levantamiento de las sanciones o cualquier resquicio que le dé el control sobre el estrecho de Ormuz. Netanyahu es partidario de mantener la mano dura contra Teherán y el bloqueo a los puertos persas para arruinar su economía. Y parece haber aclarado a su círculo más próximo que él sigue dispuesto a perseguir estos objetivos mediante la fuerza militar.
Llegan las elecciones
La confianza entre los dos líderes internacionales es relativa. Aunque el primer ministro hebreo afirma que su par estadounidense sabra hacer lo que debe en cada momento, es consciente de que ansía un final rápido de la guerra. Trump pretendía una confrontación rápida y limpia y ahora le asedian los mercados, la política doméstica, las elecciones intermedias e incluso el Mundial de Fútbol. Sectores conservadores le reprochan que a estas alturas debería estar dedicado a ensalzar los logros de su Gobierno y proponer nuevas políticas para el final de mandato con la vista puesta en los comicios de noviembre en vez de lanzar mensajes contradictorios sobre la guerra.
Las previsiones que le llegan tampoco ayudan a levantar el ánimo. Una investigación de la CIA, que ha sido entregada esta semana a la Casa Blanca y que anoche desveló ‘The Washington Post’, asegura que el régimen de los ayatolá tiene capacidad para aguantar el bloqueo naval de EE UU unos tres o cuatro meses más antes de sufrir graves problemas económicos. E incluso así, advierte que podría resistir bastante más tiempo un enfrentamiento que se sustente solo mediante ataques aéreos. El análisis asegura que el sistema de gobierno se ha radicalizado y que Irán dispone aún de importantes arsenales, con un 70% de sus misiles aún disponibles.
RSS de noticias de internacional
