Un cohete New Glenn, el más ambicioso proyecto de la empresa aeroespacial Blue Origin —propiedad del magnate Jeff Bezos—, ha sufrido una explosión que ha desencadenado una colosal bola de fuego durante una prueba en su plataforma de lanzamiento en Cabo Cañaveral (Florida, EE UU), realizada a las 3.00 de la madrugada de este viernes, hora peninsular española. Con este modelo de lanzadera espacial, Bezos pretende ganar a Elon Musk su particular carrera espacial para llevar a los primeros astronautas a la superficie de la Luna desde 1972.
No hay víctimas tras el accidente, producido en un ensayo de los motores previo a la misión Moon Base 1. La NASA estudiará cómo afecta el incidente a su proyecto de base lunar
Un cohete New Glenn, el más ambicioso proyecto de la empresa aeroespacial Blue Origin —propiedad del magnate Jeff Bezos—, ha sufrido una explosión que ha desencadenado una colosal bola de fuego durante una prueba en su plataforma de lanzamiento en Cabo Cañaveral (Florida, EE UU), realizada a las 3.00 de la madrugada de este viernes, hora peninsular española. Con este modelo de lanzadera espacial, Bezos pretende ganar a Elon Musk su particular carrera espacial para llevar a los primeros astronautas a la superficie de la Luna desde 1972.
Este mismo martes, la NASA había encargado a Blue Origin poner la primera piedra de su base lunar, con una misión que debía lanzarse este otoño. La agencia espacial estadounidense todavía no ha aclarado cómo este revés —el mayor accidente de la historia de la empresa espacial de Bezos— va a afectar a esos planes para establecer una colonia humana permanente en la Luna y, más en general, al programa Artemis con el que EE UU quiere volver a pisar la Luna en 2028, antes de que lo logre China.
“Se ha producido una anomalía durante la prueba de hoy de encendido estático [de los motores]”, ha explicado la empresa en un mensaje publicado en redes, en el cual ha añadido que “se ha comprobado que todo el personal se encuentra a salvo”. Los daños materiales, sin embargo, han sido considerables. La plataforma de lanzamiento LC-36A de Cabo Cañaveral ha resultado severamente dañada, según las primeras informaciones. Y actualmente es la única plataforma desde la que Blue Origin puede lanzar sus cohetes New Glenn. Tras una evaluación más profunda, la compañía de Bezos tendrá que decidir si, para poder reanudar sus operaciones cuanto antes, será más práctico arreglar esta plataforma o terminar la construcción de una segunda, que ahora mismo está en marcha en la misma base.
Bezos ha indicado que, pese a que “es demasiado pronto para conocer la causa de lo ocurrido, ya se está trabajando en aras de averiguarlo. Ha sido un día muy duro, pero reconstruiremos lo que sea necesario y volveremos a volar. Vale la pena”, ha zanjado Bezos con relación a este suceso ocurrido en la Estación de la Fuerza Espacial de EE UU, situada en Cabo Cañaveral, uno de los principales centros para las actividades espaciales estadounidenses, tanto públicas como privadas.
El vehículo accidentado es, concretamente, un propulsor —la parte inferior— del New Glenn, un gigantesco cohete reutilizable de 98 metros de altura total. Diseñado por la empresa Blue Origin, fue estrenado con éxito en enero de 2025, logrando salir al espacio y entrar en órbita alrededor de la Tierra. En el segundo vuelo de este cohete, la compañía de Bezos fue más allá y logró mandar con precisión hacia Marte dos sondas de la NASA. Su tercer ensayo, en cambio, acabó con una decepción en abril de 2026: se trataba de desplegar el enorme satélite BlueBird 7, para dar cobertura global de Internet a móviles, pero un fallo en la etapa superior del New Glenn provocó que el satélite quedase insertado en una órbita incorrecta. Su propietaria, la empresa AST SpaceMobile, tendrá ahora que desorbitarlo; y, además, la Administración Federal de Aviación de EE UU (FAA, por sus siglas en inglés) abrió una investigación a Blue Origin por el fallo.
Las perspectivas parecían mejorar para la empresa de Bezos, que anunció recientemente sus planes de reanudar los vuelos del New Glenn, después de que la FAA cerrase la investigación por el fallo previo y le autorizase a continuar sus operaciones. Además, esta misma semana, la NASA anunció que encargaba a Blue Origin la misión Moon Base 1, con la que pretende iniciar su nuevo plan para construir una base lunar, concebida para ser la primera colonia humana en otro mundo.
Tras conocer la explosión de la madrugada de este viernes, el administrador de la agencia espacial estadounidense, Jared Isaacman, ha señalado en la red social X que “los vuelos espaciales no perdonan” y que “es extraordinariamente difícil desarrollar nuevas lanzaderas con capacidad de llevar al espacio cargas muy pesadas”. Por ello, el máximo responsable de la NASA se ha comprometido a colaborar con sus “socios” para “apoyar una investigación exhaustiva de esta anomalía, evaluar las repercusiones a corto plazo en las misiones y volver a lanzar cohetes”.
Además, Isaacman ha anunciado que informará sobre cómo la gran explosión de este viernes afecta a los programas Artemis y Moon Base, en cuanto esas conclusiones estén disponibles. Mientras tanto, el hecho es que EE UU ha depositado todas sus ambiciones para pisar la Luna y colonizarla en dos cohetes privados —propiedad de Jeff Bezos y Elon Musk— y ninguno de ellos está listo para participar en la misión Artemis 3, prevista para 2027. Más que eso, ni el New Glenn de Bezos ni el Starship de Musk pueden continuar ahora mismo con sus pruebas, pues la FAA tendrá que investigar sus últimos fallos antes de reotorgarles la licencia para volar.
El Starship de Elon Musk realizó la pasada semana su decimosegundo vuelo de prueba, en el que debutó la tercera generación del vehículo espacial humano más grande y potente jamás construido. Tras un exitoso despegue y salida al espacio, fallaron los motores de su parte inferior, el propulsor Super Heavy. El gigantesco componente acabó estrellándose y explotando sobre las aguas del golfo de México, en lugar de realizar un suave y controlado amerizaje, como estaba previsto. La FAA anunció este lunes que ha abierto una investigación para aclarar las causas de ese fallo y, mientras se resuelve, Starship no podrá volver a volar. A la espera de que China precise sus avances para lograr su objetivo de pisar la Luna en 2030, la nueva carrera espacial está en pausa.
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