El nuevo presidente promete una lucha sin cuartel contra el crimen, afirma que sólo gobernará cuatro años y muestra su máximo respeto a los jueces: «Nunca los señalaré» El nuevo presidente promete una lucha sin cuartel contra el crimen, afirma que sólo gobernará cuatro años y muestra su máximo respeto a los jueces: «Nunca los señalaré»
Colombia estrenó ayer presidente. Abelardo de la Espriella, abogado penalista sin experiencia política previa, tomó posesión en Cali, al sur del país y rompiendo así … con la tradición de celebrar la investidura en Bogotá, como se ha hecho durante la historia de la república.
Con este gesto, el mandatario marcó ya desde el inicio de su mandato la disrupción que pretende generar en el país, que pasa de ser gobernado por una agrupación progresista a una ultraderechista. Conocido como ‘el Tigre’, el empresario de 47 años pretende acabar con el ‘bogocentrismo’ y convertir esta ciudad así como Medellín y Barranquilla en sedes de parte del Gobierno. La ceremonia estuvo envuelta en polémicas tanto por la lista de invitados como por las figuras ausentes, entre ellas el mandatario saliente, Gustavo Petro, que en ningún momento ha reconocido el resultado de los comicios y que ha acusado al vencedor de «fraude electoral».
En la calle, el opositor Pacto Histórico programó movilizaciones de protesta. Su líder, Iván Cepeda, marcó distancias con vehemencia. No acudió a la toma de posesión porque consideraba a De la Espriella como un presidente «ilegítimo» y lo calificó de «amenaza para la democracia»
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Jefes de Estado y representantes de varios países y organizaciones internacionales asistieron al relevo. Uno de los encuentros más definitorios es el que el mandatario mantuvo con el ministro de Exteriores israelí, Gideon Sa’ar, con el que ambos sellaron la recuperación de la relación entre Colombia y el Estado hebreo, rota durante la presidencia de Gustavo Petro por su apoyo a Palestina. De la Espriella y Sa’ar abordaron la puesta en marcha de convenios bilaterales en materias comercial y de seguridad.
La delegación de Estados Unidos fue la primera en llegar. Su comitiva aterrizó el jueves por la noche encabezada por el fiscal general, Todd Blanche, y acompañada de funcionarios de los Departamentos de Estado, Guerra y Justicia, además de miembros de la agencia antidroga DEA. La composición de la comitiva pone de manifiesto que las prioridades de Washington con el nuevo Ejecutivo serán la seguridad, la lucha contra el narcotráfico y el refuerzo de la cooperación militar y judicial.
El siguiente en pisar territorio colombiano y ser recibido por el alcalde de Cali, Alejandro Eder, fue el presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Una figura aparentemente ajena a la esfera política pero que en los últimos meses ha sido invitada a acontecimientos institucionales y que mantiene una estrecha relación con Donald Trump.
Derrota al narcoterrorismo
Poco después aterrizó el rey Felipe VI, en la que constituye la primera presencia de la Corona española en una toma de posesión presidencial colombiana. El monarca acudió acompañado por el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.
También asistieron varios presidentes latinoamericanos,como el ecuatoriano Daniel Noboa, el panameño José Raúl Mulino, quien deseó a De la Espriella «solo éxitos», pidió que durante su mandato prime «la tranquilidad y la felicidad» de los colombianos, y reclamó que la oposición se ejerza «con argumentos» y que la violencia quede fuera de la nueva etapa política. También acudieron Santiago Peña (Paraguay), Laura Fernández (Costa Rica), Luis Abinader (República Dominicana), José Antonio Kast (Chile) y Nasry Asfura (Honduras).
La lista de ausencias fue significativa. Ni el presidente saliente ni los congresistas de su formación acudieron. La ausencia de Petro pone de manifiesto la fuerte polarización con la que Colombia llega al cambio de poder tras las elecciones presidenciales más ajustadas de su historia, en las que De la Espriella se impuso con el 49,66% de los votos frente al 48,70% cosechados por Cepeda.
Ya en su discurso de investidura, el nuevo presidente dijo que «ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad», y que se propone «cerrar un largo capítulo de resignación nacional». Y, respecto al narcoterrorismo, el ultraderechista afirmó que «la opción del diálogo está completamente agotada» con los grupos armados ilegales del país. En ese sentido, mostró su intención «de derrotar sin tregua al narcoterrorismo y a todas las organizaciones criminales». Con un mensaje de clara mano dura y rodeado de militares, marcó dos únicos caminos para las agrupaciones ilegales: «Someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado colombiano».
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