La Casa Blanca encarga al servicio de Inteligencia que estudie candidatos, aunque la agencia cree que no será tan sencillo como en Venezuela La Casa Blanca encarga al servicio de Inteligencia que estudie candidatos, aunque la agencia cree que no será tan sencillo como en Venezuela
Estados Unidos quiere replicar en Cuba la operación que hizo en Venezuela para destronar al anterior mandatario chavista y establecer vínculos con el país. Analiza … varios perfiles de personas con peso suficiente para encabezar un nuevo Gobierno en la isla, bajo unos parámetros muy parecidos a los que encontró en la nueva líder venezolana, Delcy Rodríguez, colaborativa con los deseos del presidente Donald Trump sin haber provocado una fractura con las anteriores estructuras forjadas por Nicolás Maduro.
A diferencia de este caso, la operación prevista en La Habana no se arriesgaría a la detención del patriarca Raúl Castro, de 95 años, ni del presidente Miguel Díaz-Canel, dada la consistencia del aparato castrista y las repercusiones internacionales que implicaría con otras potencias, como Rusia. De momento, Washington estaría negociando con las bazas de una suavización de las sanciones y el levantamiento económico de la isla. Aparte de las operaciones secretas.
El proyecto coincide con el establecimiento en el país de un equipo de la CIA, cuya misión consiste en buscar «fisuras» en la élite politica para promover un nuevo modelo de Gobierno. Este grupo estaría dispuesto a realizar labores de Inteligencia y campañas destinadas a remover la opinión pública, incluso mediante la divulgación de datos económicos o de los negocios de la cúpula cubana, según informó hace unos días ‘The New York Times’.
El mismo rotativo subraya ahora que la búsqueda de perfiles se centra en cargos políticos actuales o pasados cubanos que estén de acuerdo en tomar las riendas del Ejecutivo. El periódico afirma que la Administración de Donald Trump ha presionado a sus agencias de seguridad para localizar a alguien pragmático, que pueda asumir el poder pacíficamente y sin contratiempos, y esté finalmente dispuesto a trabajar con Estados Unidos. Entre las colaboraciones figuran seguramente el negocio petrolero y turístico del país caribeño. Sin embargo, las agencias estadounidenses se encuentran con serios obstáculos y creen que la flexibilidad del aparato cubano es mucho menor a la del venezolano. Cuba se asemeja más a Irán, dicen los funcionarios estadounidenses.
La pretensión norteamericana es que Cuba dé paso a un nuevo Gobierno, liberalice su economía, se abra a las empresas estadounidenses, compre petróleo a este país y cierre sus puertas a la presencia de Rusia y China. Sin embargo, La Habana no parece contemplar en este momento una reforma tan profunda. Se ha limitado a aprobar una serie de medidas para abrir la economía y fomentar la inversión privada, lo que no significa que sea un paso menor. Al contrario, es una decisión histórica para el régimen, que incluso ha contado con el beneplácito de Raúl Castro.
No obstante, un problema en lasrelaciones bilaterales podría radicar en que su aperturismo parcial no ha conseguido de momento que Estados Unidos afloje la presión del embargo ni haya movilizadoayuda enegética hacia la isla. Solo la ONU ha apostado esta semana por poner en marcha una operación que lleve dos petroleros cargados hasta Matanzas para aliviar los apagones.
La Casa Blanca parece haberse fijado en Raúl Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro y jefe de su escolta. Tiene una notable influencia por su procedencia familiar y buenas relaciones con la institución militar. La prensa cubana destaca que ha participado en diferentes conversciones con EstadosUnidos, sobre todo con el secretario de Estado, Marco Rubio. También el ministro del Interior, Lázaro Alberto Álvarez Casas, parece sobresalir entre los candidatos. El 14 de mayo se reunió con el director de la CIA, John Radcliffe. Su elección colisionaría con el hecho de que ha sido la cabeza visible de la represión cubana e incluso está sancionado por Washington. Aunque a la vista de la transición venezolana, no parecen obstáculos insalvables.
El oficialismo cubano parece preferir, en cambio, a Óscar Pérez-Oliva Fraga, sobrino nieto de Fidel Castro, como posible sucesor al frente del régimen, según ‘The New York Times’. Alineado con las tesis ás clásicas del castrismo, el Ejecutivo le ha dado más relieve público en los últimos tiempos.
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