La cuenta empieza un 6 de junio de 2010. Con 17 años, Marc Márquez por fin se estrena como ganador en el Mundial de motociclismo durante el GP de Italia de 125cc. Le ha costado dos temporadas y 33 carreras alcanzar el cajón más alto del podio. En su Cervera natal le reciben a lo grande, la primera fiesta de muchas. “Solo era una victoria, pero para ellos ya era mucho”, rememora sobre aquel primer triunfo. Difícil imaginar lo que estaba por venir. Este domingo, 16 años y un día después, todavía están celebrando: el español acaba de convertirse en el tercer piloto de la historia en alcanzar las 100 victorias en la élite, uniéndose al exclusivo club inaugurado por los italianos Giacomo Agostini y Valentino Rossi.
El piloto español gana en el GP de Hungría su centésima carrera mundialista, el tercero en conseguirlo tras Giacomo Agostini y Valentino Rossi
La cuenta empieza un 6 de junio de 2010. Con 17 años, Marc Márquez por fin se estrena como ganador en el Mundial de motociclismo durante el GP de Italia de 125cc. Le ha costado dos temporadas y 33 carreras alcanzar el cajón más alto del podio. En su Cervera natal le reciben a lo grande, la primera fiesta de muchas. “Solo era una victoria, pero para ellos ya era mucho”, rememora sobre aquel primer triunfo. Difícil imaginar lo que estaba por venir. Este domingo, 16 años y un día después, todavía están celebrando: el español acaba de convertirse en el tercer piloto de la historia en alcanzar las 100 victorias en la élite, uniéndose al exclusivo club inaugurado por los italianos Giacomo Agostini y Valentino Rossi.

El hito llega en el Gran Premio de Hungría, en un trazado donde solo él ha ganado hasta ahora. Es el segundo triunfo para él en el circuito de Balaton Park, estrenado el año pasado y rebautizado, ya, como Balaton Marc después de que el catalán haya firmado un pleno con ‘pole’ y victoria al ‘sprint’ el sábado, y la vuelta rápida y el triunfo el domingo en las dos únicas visitas del certamen. Para el ‘93’, este triunfo representa la primera victoria del año en la persecución del décimo título mundialista, el octavo en la categoría reina que igualaría el tope de Agostini. El guiño centenario es curioso, ya que esta es también la victoria número 100 del equipo oficial de Ducati en MotoGP y coincide además con el centenario de la fábrica italiana.

La casualidad hace que Márquez tenga a Rossi, uno de sus más acérrimos rivales, a exactamente 15 victorias tanto en la clasificación de ganadores en MotoGP que el italiano comanda con 89 triunfos como en la lista absoluta que tiene en cuenta todas las categorías mundialistas. Agostini, por su parte, opina que el piloto español tiene en sus manos alcanzarle en todos los registros. “Marc se lo merece, pero que luego me invite a la fiesta”, dice sobre el hipotético octavo título. A su actual ritmo promedio de triunfos en MotoGP (5,6 por temporada) necesitaría completar otras cuatro campañas para superar los 122 triunfos del mito italiano, ganador de 15 Mundiales sumando todas las categorías.

Ni las lesiones ni el paso del tiempo parecen aburrir a Marc Márquez, que antes de empezar su 19ª campaña en el paddock deslizó uno de los secretos de su éxito: “Un piloto es ambicioso por naturaleza, siempre quiere más. Por mucho que vaya rápido, por mucho que esté primero, yo busco la perfección, como siempre he hecho en mi carrera deportiva”. Aunque tardó en descorchar el champán en sus inicios, una vez lo hizo se erigió pronto como el piloto más efectivo de la era moderna del Mundial de motociclismo: una victoria cada tres carreras (34%), tres podios cada cinco participaciones (57%).

Las primeras diez victorias del piloto de Cervera llegaron en su tercer y último año en 125cc (una categoría que se sustituyó en 2012 por Moto3, con máquinas de 250cc). En Moto2 llegaron otras 16 repartidas en dos temporadas. Sin embargo, tres de cada cuatro victorias del palmarés de Marc Márquez las ha ganado compitiendo en MotoGP, la categoría reina. Es la modalidad más rápida del Mundial: se pilotan prototipos con una potencia de 1.000 cc y cuatro tiempos que pesan 157 kilos y alcanzan velocidades punta de hasta 365 km/h según el circuito.
No se puede hablar de Marc Márquez sin mencionar a Honda. De sus 74 victorias de MotoGP, 59 han sido con la marca japonesa, que abandonó entre lágrimas a finales de 2023. “Pase lo que pase, seré recordado por estos colores. Siempre será el equipo de mi vida”, dijo en su emotiva despedida. Seis de sus siete títulos en la categoría reina llegaron con el equipo oficial de la fábrica del ala dorada.
El cambio a Ducati impulsó de nuevo la trayectoria del 93, que superó la peor sequía ganadora de su vida, más de 1.000 días sin una victoria, con el equipo Gresini en la temporada 2024, donde amasó tres triunfos. Eso le valió para firmar por la escuadra oficial de los italianos, con la que ya amasa 12 triunfos después de renacer con 11 —su tercer mejor registro en un solo curso— en la temporada de reconquista del título el año pasado.
Márquez no es tan solo un especialista del domingo, y por ello más de la mitad de sus triunfos han llegado desde la pole position, la primera posición de la parrilla: acumula 75. Eso no quita que el catalán haya protagonizado algunas de las mayores remontadas de la historia del campeonato. Curiosamente, las dos más abultadas llegaron en sus últimas carreras en 125cc y Moto2. En el GP de Portugal de 2010, antepenúltima prueba del campeonato, el piloto de Cervera se vio relegado a la 17ª plaza de la parrilla cuando todavía se jugaba el título, pero logró una imponente salida que le vio remontar 12 plazas en un par de curvas para terminar ganando la cita, rematando luego en Valencia con su primer entorchado.
Dos años después, el 93 protagonizó la que sigue siendo la mayor remontada de la historia en una carrera mundialista. En el GP de Valencia de 2012, con el título ya decidido a favor suyo y a días de debutar en MotoGP, Márquez fue relegado por tirar a un compañero en los entrenamientos a la última plaza de la parrilla. Salía 33º y en una sola vuelta fue capaz de remontar 20 posiciones bajo la lluvia. Cuando pasó el grueso del grupo delantero, los líderes de la carrera estaban a más de 10 segundos. Aún así les alcanzó y adelantó con dos vueltas de margen para ganar su última carrera en la categoría intermedia: “Es una carrera que tengo marcada, porque muestra mi ADN, mi carácter al 100%. Mi objetivo siempre era ganar. Ni sentí miedo ni veía los peligros o la caída. Estaba tan concentrado que no me daba cuenta de nada. Ni sabía dónde estaba ni que era la última carrera, solo tenía en la cabeza ser primero”.
En MotoGP, Márquez firmó su mayor remontada partiendo desde la novena plaza de la parrilla en el GP de San Marino de 2024, durante su primer curso con Ducati.
Con el paso de los años, y a base de trompazos y lesiones, Márquez ha aprendido a modular un poco su ambición ganadora en según qué momentos. Todavía hoy dice que le gusta salir a atacar, como él entiende y más disfruta las carreras. Aún así, la gestión del físico y la estrategia, pensar en guardar neumáticos y otras vicisitudes de la MotoGP contemporánea, han permitido al piloto renacer y volver a la élite ya entrado en sus 30. Ni las limitaciones de un brazo derecho que acumula nueve operaciones desde 2019 ni el empuje de los rivales más jóvenes le alejan a estas alturas de la película de la cabeza de carrera. Y nadie se atreve a pronosticar hasta cuándo puede alargar su idilio con la victoria. Por ahora, 16 años y más de 250 carreras después de su primer triunfo, el 93 sigue engrosando la cuenta, todavía en la cresta de la ola.
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