La economía de Estados Unidos crece menos de lo previsto en el segundo trimestre

La economía estadounidense echa el freno y crece menos de lo esperado. En el segundo trimestre del año, que incorpora de lleno el impacto económico de la guerra en Irán y el espectacular repunte que ha causado en los precios energéticos, el PIB del gigante norteamericano avanzó un 0,4% trimestral. Se trata de una décima menos con respecto al periodo anterior, según las cifras provisionales publicadas este jueves por la Oficina de Análisis Económico (BEA, por sus siglas en inglés). En términos anualizados (proyectado a lo largo del ejercicio), el crecimiento ha sido del 1,5%, frente al 2,1% registrado entre enero y marzo. El dato no cumple con las expectativas que tenían los analistas y los mercados, que preveían un ritmo parecido al del trimestre anterior.

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 La actividad se enfría y desacelera el ritmo en plena ofensiva contra Irán con una tasa anualizada del 1,5%. La progresión trimestral del PIB es del 0,4%  

La economía estadounidense echa el freno y crece menos de lo esperado. En el segundo trimestre del año, que incorpora de lleno el impacto económico de la guerra en Irán y el espectacular repunte que ha causado en los precios energéticos, el PIB del gigante norteamericano avanzó un 0,4% trimestral. Se trata de una décima menos con respecto al periodo anterior, según las cifras provisionales publicadas este jueves por la Oficina de Análisis Económico (BEA, por sus siglas en inglés). El dato no cumple con las expectativas que tenían los analistas y los mercados, que preveían un ritmo parecido al del trimestre anterior (0,5%). En términos interanuales (con respecto al mismo trimestre de 2025), el crecimiento ha sido del 1,5%, frente al 2,1% registrado entre enero y marzo.

La oficina estadística estadounidense explica que entre abril y junio se registró una disminución del gasto público, compensada por un aumento de las exportaciones, la inversión y el consumo interno. El gasto mastodóntico en capital que están llevando a cabo las grandes tecnológicas, principalmente en infraestructuras de inteligencia artificial (IA), es uno de los elementos que ha contribuido a que la economía mantenga el tipo pese al escenario convulso.

La economía norteamericana había dado la sorpresa en el primer trimestre del año, alimentando las expectativas de un crecimiento más vigoroso a lo largo del ejercicio. Entre enero y marzo, el PIB se apuntó un avance de un 0,5% trimestral, un acelerón comparado con el débil crecimiento de finales de 2025 (0,1%). El impulso, además, llegaba pese a que ya habían iniciado las hostilidades en Oriente Próximo: el ataque de Israel y EE UU a Irán se produjo a finales de febrero, por lo que el dato incluía el impacto de un mes entero de contienda.

Este segundo trimestre sí recoge por completo el impacto económico de la guerra y el fuerte repunte que ha causado en los precios energéticos, con el barril tanto del brent (de referencia en Europa) como de West Texas Intermediate (o WTI, el estándar en EE UU) en máximos cercanos a los 120 dólares en abril e instalados ahora por encima de los 90 dólares. Con este escenario de fondo, la inflación se ha convertido en un hueso duro de roer, enquistada entre el 3,5% y el 4% en Estados Unidos, muy por encima del 2% que tiene como referencia la Reserva Federal.

La Fed, sometida a una fuerte presión por parte de Donald Trump, ha mantenido sin variación el precio del dinero en su última reunión de este miércoles, pese a las crecientes tensiones inflacionistas derivadas de la escalada bélica. “La actividad económica se expande a un ritmo sólido a pesar de la elevada incertidumbre, debida en parte al conflicto en Oriente Próximo”, defendió en un comunicado el banco central estadounidense, presidido desde mayo por Kevin Warsh en sustitución de Jerome Powell, quien terminó su etapa al frente del organismo acorralado por las críticas y amenazas de Trumo por no haber bajado los tipos de interés al final del su mandato.

Mientras tanto, los beneficios de los gigantes tecnológicos estadounidenses se disparan, así como sus inversiones, impulsando el crecimiento de la economía. Meta anunció este miércoles un incremento del 22% en sus ganancias en la primera mitad del año, mientras que Microsoft las disparó en más de un 30% al cierre de su ejercicio fiscal.

La BEA detalla que el incremento de la inversión en el segundo trimestre respondió “sobre todo al aumento de la inversión en bienes de equipo y en productos de propiedad intelectual”. Y añade: “El aumento de la inversión en productos de propiedad intelectual reflejó un mayor gasto en software (principalmente software empaquetado) y en investigación y desarrollo”. En plena carrera por la IA, las cuatro mayores big tech —Meta, Amazon, Microsoft y Alphabet— tienen previsto aumentar en un 77% su gasto de capital con respecto al año pasado, cuando ya tocó un récord de 410.000 millones de dólares, un pronóstico que según los analistas seguirá impulsando el crecimiento este ejercicio pese a la elevada incertidumbre.

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