A mediados del año pasado empecé a tener noticias de un joven jugador que estaba irrumpiendo con fuerza en el circuito Challenger, la antesala del circuito ATP. Los entrenadores de la Rafa Nadal Academy que se movían por aquellos torneos me fueron trasladando muy positivos comentarios sobre los rápidos progresos de un joven tenista madrileño, pero no fue hasta finales del año pasado cuando tuve la oportunidad de ver en la televisión a Rafa Jódar disputar varios de sus partidos en el marco de las Next Gen ATP Finals que se vienen celebrando desde hace unos años en Arabia Saudí.
Se ha convertido, bajo mi punto de vista, en el mejor jugador de esta nueva generación y en el que ostenta una mayor proyección
A mediados del año pasado empecé a tener noticias de un joven jugador que estaba irrumpiendo con fuerza en el circuito Challenger, la antesala del circuito ATP. Los entrenadores de la Rafa Nadal Academy que se movían por aquellos torneos me fueron trasladando muy positivos comentarios sobre los rápidos progresos de un joven tenista madrileño, pero no fue hasta finales del año pasado cuando tuve la oportunidad de ver en la televisión a Rafa Jódar disputar varios de sus partidos en el marco de las Next Gen ATP Finals que se vienen celebrando desde hace unos años en Arabia Saudí.
El chico me gustó, sin exageraciones, y me llamó la atención la intensidad de sus piernas, así como la rapidez y la determinación con que se adentraba en la pista para conectar un golpe ganador. A partir de aquel momento empecé a tener interés en él y he ido siguiéndolo con atención en los distintos torneos en los que ha participado. Y, la verdad es que en esos escasos cuatro meses no ha habido ocasión en la que el nivel de su tenis no superara el de la vez anterior.
Su progresión ha sido fulgurante en un muy corto período de tiempo y se ha convertido, bajo mi punto de vista, en el mejor jugador de esta nueva generación y en el que ostenta una mayor proyección. Creo que, en unos años y, casi con toda seguridad me equivocaré y serán unos meses, Rafa se convertirá en uno de los mejores tenistas mundiales, en un firme candidato para complicarles la vida a los mejores jugadores del momento y para luchar por levantar los torneos más importantes.
El madrileño es un jugador bastante completo a nivel técnico. Saca bien, tiene buenos golpes tanto de revés como de drive y, además, es capaz de ejecutarlos ambos con mucha velocidad. No es tan rápido como Carlos Alcaraz, pero suple este aspecto imprimiendo gran intensidad en sus piernas. Tiene buen ojo y pocas veces se le ve apresurado: tiene tiempo para hacer la pausa justa antes del golpeo de la pelota, una cualidad básica para ser un gran jugador.
Tácticamente es agresivo. Intenta llevar la iniciativa siempre y, a la más mínima oportunidad, se adentra en la pista con decisión para forzar un golpe ganador. Además, a nivel mental nos ha mostrado una solidez y una determinación impropias de un jugador que acaba de llegar al circuito profesional.
La pregunta que los aficionados, sobre todo los españoles, nos hacemos es si Rafa es un potencial ganador de un Grand Slam y un futuro aspirante al número uno. Antes de atreverme a contestar, quisiera mencionar unas características comunes de los jugadores que sí lo han conseguido, y de los que Alcaraz y Sinner son, a día de hoy, los máximos exponentes. Son muy resolutivos cuando se deciden a ir a ganar el punto, son capaces de generar golpes ganadores desde cualquier posición y, al mismo tiempo, obligan a sus adversarios a tener que asumir muchos riesgos para anotarse el punto por su parte.
El madrileño, al igual que ellos, es tremendamente expeditivo y audaz cuando quiere finalizar las jugadas. Pero, por el contrario, es todavía algo endeble a la hora de defenderlas. Esta será la faceta de su juego que más tendrá que mejorar en estos próximos meses. Sin embargo, después de haber visto su evolución torneo tras torneo, en muy poco tiempo y en un ascenso incansable, nada me lleva a pensar que no pueda hacerlo.
Debo y quiero pensar, por lo tanto, que puede aspirar tanto a una cosa como a la otra.
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