Un Spiderman para cada persona y generación

Spiderman siempre está presente. El filósofo Grafton Tanner ha acuñado el término del porsiemprismo (foreverism, en inglés) para referirse a fenómenos como el del hombre araña, la saga de Star Wars —que no cesa de explorar sus recovecos— o esas bandas de rock veteranas que nunca dejan de reunirse y nunca acaban de disolverse. Son expresiones culturales que han trascendido su tiempo y no se quedan atrás, generación tras generación, con las que es imposible la nostalgia y siempre posible el negocio. Así es Spiderman, cuya industria ofrece continuamente productos para personas de toda edad y condición. Sigue hecho, literalmente, un chaval. Prueba de su eternidad: el próximo 29 de julio estrena una nueva película, Spider-man: Brand New Day.

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 El héroe de Marvel, que estrena nueva película el próximo miércoles, es un filón de la cultura popular que triunfa en la pantalla grande y la pequeña, los videojuegos y, cómo no, los cómics  

Spiderman siempre está presente. El filósofo Grafton Tanner ha acuñado el término del porsiemprismo (foreverism, en inglés) para referirse a fenómenos como el del hombre araña, la saga de Star Wars —que no cesa de explorar sus recovecos— o esas bandas de rock veteranas que nunca dejan de reunirse y nunca acaban de disolverse. Son expresiones culturales que han trascendido su tiempo y no se quedan atrás, generación tras generación, con las que es imposible la nostalgia y siempre posible el negocio. Así es Spiderman, cuya industria ofrece continuamente productos para personas de toda edad y condición. Sigue hecho, literalmente, un chaval. Prueba de su eternidad: el próximo 29 de julio estrena una nueva película, Spider-man: Brand New Day.

“Lo interesante es que es un personaje que se percibe como atemporal”, dice Julián M. Clemente, autor del libro de referencia Spiderman. La historia jamás contada (Panini Books), “si eres un niño de los 70 o los 80, si has crecido con los dibujos animados de los 60, lo verás como algo que ha estado ahí toda la vida. Pero un crío que lleva hoy una mochila de Spiderman lo ve como algo muy actual. Ha sabido metamorfosearse y no parecer viejo ante las nuevas generaciones”.

El cómic infinito

Una radiografía del superhéroe ayuda a contextualizar su imparable éxito. El hombre araña fue creado por Stan Lee y Steve Ditko en el número 15 de Amazing Fantasy, publicado en Estados Unidos en agosto de 1962: era la historia del joven Peter Parker que, tras ser picado por una araña radiactiva (era la era del fervor y el terror nuclear), adquiría unos extraños poderes inspirados en las habilidades de esos artrópodos. Una de las novedades del personaje era su condición adolescente con pocas habilidades sociales, un adolescente protagonista, y no compañero de un héroe adulto, con el que buena parte de los lectores podían identificarse.

Spiderman fue creciendo —en sus comienzos casi a tiempo real—, en los 80 y los 90 se dieron hitos como el traje negro, la aparición de Venom o la serie de animación de 1994. Ya en el siglo XXI llegaría a ser encarnado por otro personaje —cosa antes impensable— que no era Peter Parker: el escritor Brian Michael Bendis y la dibujante Sara Pichelli crearon en 2011, después de la muerte de Peter Parker en una rama del universo Marvel, a Miles Morales, un chaval racializado, medio afroamericano, medio puertorriqueño, que conectaba con el enfoque en la diversidad de la época. Por su parte, el escritor Dan Slott creó en 2014 una idea muy loca: el Spiderverso, que también se enfocaba en la diversidad, pero la diversidad de spidermans. Surgieron spidermans de todo tipo, desde un Spider-Punk hasta el futurista Spider-Man 2099, uno inspirado en los vaqueros del lejano Oeste u otro inspirado en el noir de los años 30. ¡Hasta un spider cerdito! “Son ideas que frescas que funcionaron muy bien y dieron pie a una serie de películas de animación muy originales: se demostró esa resiliencia del personaje que le pudo llevar a otra generación”, dice Clemente.

Si bien hay variada oferta de un Spiderman más juvenil, también la hay para los que transitan la mediana edad: en la serie Renew your vows, de Dan Slott, se centra en la vida de casado cuarentón de Peter Parker con Mary Jane Watson, con la que tiene ―en ese universo paralelo― dos hijos, circunstancia que también se da en la reciente Ultimate Spider-man de Jonathan Hickman. “Conecta muy bien con el público que llegó a Spiderman en los 80 y los 90”, señala Clemente. Yendo todavía más allá, Spider-Man: Reign muestra a un Peter Parker mayor, canoso, en torno a los 70 años, cuando ya ha muerto su eterno amor, Mary Jane, y se vive bajo el dominio de un régimen autoritario, en un ambiente de oscuridad que parece inspirado por el Batman envejecido de Frank Miller en The Dark Knight Returns.

Una araña en pantalla

“La situación audiovisual de Spiderman siempre ha sido peculiar. Los derechos cinematográficos siguen siendo de Sony, aunque Marvel Studios haya conseguido integrar al personaje en su universo gracias a los acuerdos entre ambas compañías”, cuenta Jorge Iván, codirector del festival Celsius 232 y las Jornadas del Cómic de Avilés. Lo cierto es que Spiderman es, con diferencia, el superhéroe que mejor ha sabido conquistar el cine. Aunque Superman abrió el camino de las grandes adaptaciones y Batman marcó varias generaciones, el trepamuros es el personaje que ha convertido su éxito en una constante durante más de dos décadas.

La película de Sam Raimi de 2002 fue un punto de inflexión para el cine de superhéroes moderno: demostró que un héroe de cómic podía convertirse en un fenómeno global y allanó el terreno para la explosión del género en los siguientes años. Desde entonces, pocos personajes han acumulado tantas versiones cinematográficas: Tobey Maguire, Andrew Garfield y Tom Holland han encarnado a Peter Parker en distintas etapas, culminando en Spider-Man: No Way Home, un acontecimiento que reunió a las tres generaciones en pantalla y se convirtió en uno de los mayores éxitos de la historia del personaje. Juntas han recaudado más de 7.000 millones de euros, y a ello se suma la saga de animación iniciada con Spider-Man: Un nuevo universo, considerada por muchos una de las mejores películas de superhéroes, con una propuesta visual revolucionaria y una historia que convirtió a Miles Morales en otro icono de la franquicia.

“Spiderman ha sabido adaptarse a cada generación sin perder su esencia. En los últimos años, el gran acierto ha sido Miles Morales, nacido en el universo Ultimate y consolidado definitivamente con las películas de Spider-Verse, explica Iván, que sostiene que ese Spider-Verse es lo más interesante del universo Spiderman en la actualidad. “Su éxito radica en que plantea tramas complejas y, al mismo tiempo, respeta tanto a los aficionados veteranos como a las nuevas generaciones”.

Lo cierto es que el dominio de Spiderman en el cine va mucho más allá de sus propias películas. Sony, propietaria de los derechos cinematográficos del personaje, ha intentado construir durante años un universo paralelo protagonizado por algunos de sus villanos y secundarios, incluso sin contar con el propio héroe. El resultado ha sido desigual: producciones como Morbius, Madame Web o Kraven el cazador han recibido una fría acogida por parte de la crítica y del público. Sin embargo, hay una gran excepción: Venom, sobre el simbionte con aspecto de petróleo que envuelve a la gente y les otorga poderes similares a los del propio Spiderman. La versión interpretada por Tom Hardy conectó con los espectadores con su tono más gamberro, hasta el punto de convertirse en una trilogía de gran éxito.

Y están, claro, las series. Desde la serie de imagen real de 1977 hasta la reciente Spider-Noir (con Nicolas Cage y un registro visual de cine negro), el héroe ha protagonizado numerosas producciones televisivas para públicos de todas las edades. De hecho, en los últimos años, las series infantiles se han convertido en todo un fenómeno mundial, como Spidey y su superequipo, serie para los más pequeños que rompe audímetros y alimenta todo un ingente ecosistema de merchandising.

Balanceándose por Nueva York

Esa capacidad para reinventarse también se aprecia en otra de las patas más exitosas del universo: los videojuegos, donde el superhéroe protagoniza algunas de las producciones más ambiciosas de la industria. Tras décadas de adaptaciones de calidad irregular, el personaje encontró su consagración definitiva con la saga desarrollada por Insomniac Games para PlayStation. Desde 2018 Marvel’s Spider-Man, Marvel’s Spider-Man: Miles Morales (protagonizado precisamente por Morales) y Marvel’s Spider-Man 2 combinaron un espectacular sistema de balanceo por Nueva York con combates muy vistosos, y una narrativa a la altura de las mejores películas. Su éxito comercial (los analistas señalan que estos tres juegos han recaudado unos 3.000 millones de euros) ha convertido la franquicia en uno de los pilares de PlayStation, respaldada además por presupuestos propios de un blockbuster cinematográfico (cercanos a los 250 millones de dólares en el caso de la segunda entrega).

Pocos personajes pueden presumir de funcionar igual de bien en medios tan distintos. Spiderman demuestra que su popularidad trasciende formatos, generaciones y tecnologías. Con todo ese dominio en la cultura popular, ¿cuál es, entonces, el gran secreto del superhéroe? “Spiderman triunfa porque el verdadero protagonista no es el superhéroe, sino Peter Parker. Superhéroes hay muchos, pero la gente se hizo fan de la persona que hay debajo de la máscara”, concluye Jorge Iván. “Es un personaje profundamente humano: vive preocupado porque su tía May descubra su identidad, tiene trabajos precarios y siempre llega justo a fin de mes. A diferencia de otros héroes, sus problemas cotidianos son tan importantes como los villanos: si lo despiden, no tiene dinero para comer”. Al fin y al cabo, en el fondo no es un héroe. Es, como el mismo trepamuros firma sus acciones: “Tu vecino y amigo, Spiderman”.

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