La noche que España ganó su primer Mundial en Sudáfrica ninguno de los futbolistas que ganaron el segundo estaba más cerca del lugar de la final del domingo que Rodrigo Hernández, mejor jugador del torneo, eslabón estilístico y fundamental entre las dos estrellas. El mediocentro madrileño se encontraba perdido en los bosques de Connecticut, un par de cientos de kilómetros al norte del estadio de Nueva Jersey donde levantó el trofeo después de apartar con gentileza a Trump de la foto.
El futbolista del City, que ha evolucionado a las órdenes de Guardiola del tiqui-taca a un juego más vertical, ha sido clave en la transformación del estilo que ha vuelto a hacer campeona a España en una cita en la que fue escogido mejor jugador del torneo
La noche que España ganó su primer Mundial en Sudáfrica ninguno de los futbolistas que ganaron el segundo estaba más cerca del lugar de la final del domingo que Rodrigo Hernández, mejor jugador del torneo, eslabón estilístico y fundamental entre las dos estrellas. El mediocentro madrileño se encontraba perdido en los bosques de Connecticut, un par de cientos de kilómetros al norte del estadio de Nueva Jersey donde levantó el trofeo después de apartar con gentileza a Trump de la foto.
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