Alemania y Francia profundizan en la cooperación nuclear y la defensa común para hacer frente a los populismos Alemania y Francia profundizan en la cooperación nuclear y la defensa común para hacer frente a los populismos
Friedrich Merz y Emmanuel Macron se han esforzado este viernes por escenificar el enésimo relanzamiento del eje franco-alemán, que ha ido perdiendo operatividad debido … a los extensos desacuerdos entre los dos países. El más reciente y sonoro ha sido el fracaso del proyecto FCAS, destinado a fabricar el nuevo avión caza de combate europeo, que ha mostrado incompatibilidades insuperables en materia castrense. Para contrarrestar el fiasco, el Consejo de Seguridad y Defensa Germano-francés ha tenido lugar en el peculiar escenario de un hangar del aeródromo miliar de Nörvenich y ambos jefes de Gobierno han hablado de una «nueva doctrina», traducida como la profunda reestructuración de la defensa europea que supone la integración de Alemania en la disuasión nuclear gala y la consolidación de un bloque de seguridad autónomo frente a las tensiones geopolíticas globales.
Ambos descendieron el viernes juntos de un helicóptero Super Puma, símbolo en sí mismo de la cooperación franco-alemana, y cazas de combate Rafale y Eurofighter realizaban por primera vez ejercicios conjuntos sobre sus cabezas durante la reunión. «Nuestro objetivo es la paz que preserve la soberanía de Ucrania y la seguridad de Europa y estamos tomando un nuevo camino común en la disuasión», señaló Merz como la meta de la nueva cooperación nuclear. Macron recordó, por su parte, que la disuasión nuclear sigue siendo financiada exclusivamente por Francia. Cabe destacar que en esta reunión han acordado una cooperación militar más estrecha con Italia.
«Podéis contar con nosotros, confiar en nosotros», insistió el canciller alemán a los franceses, tras el anuncio de nuevos hitos de cooperación en tecnologías clave como la Inteligencia Artificial, viajes espaciales, fusión nuclear y tecnología cuántica, así como políticas para fortalecer la soberanía tecnológica de Europa. »Estamos en proceso de transformar Europa en una potencia que une nuestras fuerzas respetando las especificidades de los individuos… Es un despertar estratégico de Europa«, explicó Macron. Pero la rueda de prensa conjunta de los dos jefes de Gobierno dejó en el aire diferencias claras no sólo en materia de defensa, sino también en cuestiones económicas y sociales.
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«Nuestro trabajo entre Alemania y Francia es indispensable en este momento», repetía el líder germano, señalando la amenaza que supone Rusia, la competencia de China y los desafíos en las relaciones transatlánticas. «La amistad con Francia y nuestro compromiso conjunto con una Europa unida están en el núcleo de la política exterior alemana», subrayó también, dejando traslucir que la fortaleza de la relación entre París y Berlín no procede del fácil entendimiento, sino -como demostraron en su día Adenauer y de Gaulle en el mismo palacio barroco de Augustusburg donde se dieron cita Merz y Macron- de una cuestión de voluntad.
Giro en la cuestión nuclear
El documento conjunto de los dos gabinetes, publicado tras la reunión, anuncia el establecimiento de un «grupo de trabajo bilateral de alto nivel sobre el espacio» y subraya la importancia del sistema europeo de satélites Iris2, que pretende reducir la dependencia de otros proveedores con alrededor de 300 aparatos propios. Esto es de «importancia crucial» para una «infraestructura espacial europea resiliente, integrada y robusta», destaca el texto.
Sobre la cuestión nuclear, el documento recoge que «reconocemos la importancia crucial de la energía de fusión como una solución segura, sostenible y neutral en CO2 para satisfacer las necesidades energéticas futuras en Europa y en el mundo», lo que supone un giro considerable de Alemania, que bajo el Gobierno de Angela Merkel legisló precipitadamente el abandono definitivo de la energía atómica.
Pero, a pesar de los abundantes símbolos y pasos de cooperación, los conflictos de política industrial siguen suponiendo una barrera. Paradójicamente, la ingente cantidad de dinero de la que dispone el Ejecutivo germano para defensa e infraestructuras -tras levantar el freno a la deuda de la Constitución a estos efectos- se ha convertido en una especie de maldición para la cooperación bilateral. Con tantos recursos, pierden sentido para Alemania los complicados compromisos con los franceses.
Las estrategias industriales de Francia y Alemania difieren además en la dirección a seguir, como sugirió Macron durante su intervención. En este momento se pierden decenas de miles de empleos en la industria automovilística y, por ejemplo, el mayor fabricante alemán, Volkswagen, ha mostrado su apertura a fabricar en sus plantas europeas coches de tecnología china, con la que admite tácitamente que se ve incapaz de competir. Volvo se suma a esta política, mientras que las marcas galas la rechazan y defienden una reconversión hacia la industria armamentística, muy boyante en la actual coyuntura. «Nuestra experiencia con China es diferente», se limitó a decir Macron.
A pesar de los abundantes símbolos y pasos hacia la cooperación, los conflictos de política industrial siguen suponiendo una barrera entre París y Berlín
El francés ha dejado caer además la conveniencia de coordinar políticas industriales y sociales. Se ha referido a los drásticos recortes de Merz al Estado de bienestar alemán, a los que se ha referido como «reformas pragmáticas», y ha sugerido que la movilidad de los trabajadores europeos requiere de una similitud de los estándares sociales.
La sombra de Le Pen
Debido a las elecciones presidenciales en Francia previstas para 2027, probablemente esta haya sido la última reunión del eje franco-alemán con Emmanuel Macron, lo que ha dificultado acuerdos demasiado concretos y a largo plazo, que podrían no mantenerse con la llegada de un nuevo líder al Elíseo. Ambos jefes de Gobierno comparten la voluntad de frenar los populismos y los pronósticos de voto para la ultra Marine Le Pen planearon sobre la cumbre.
«Confía en el pueblo francés», sugirió un cauteloso Macron a Friedrich Merz, quien, sin embargo, reconoció que «la mano de Alemania siempre permanecerá extendida hacia Francia, sin importar quién gobierne allí». Asume que el futuro Ejecutivo también actuará en interés de los pueblos de ambos países, así como la continuidad de una relación fluida, pese a lo cual ha dedicado cálidas palabras de despedida al «amigo» Macron.
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