El disidente fue detenido el domingo en el aeropuerto de Tánger y se considera un rehén del régimen El disidente fue detenido el domingo en el aeropuerto de Tánger y se considera un rehén del régimen
Los periodistas siempre son incómodos para los regímenes autoritarios. Más aún cuando se alinean claramente contra ellos. Es el caso de Ali Lmrabet, un profesional … de la prensa marroquí residente en España desde hace años. Publicaba sobre asuntos peliagudos –como la corrupción o la miseria– en las revistas independientes Demain Magazine y Doumane in Morocco hasta que unos comentarios suyos provocaron la prohibición de esas publicaciones en 2003. Él fue acusado de insultar al rey alauí y un tribunal lo acabó condenando a tres años de cárcel, aunque, irónicamente, un año después recibió un perdón real. Quizá pensaba el monarca marroquí que había conseguido silenciar a Lmrabet, pero poco después volvió a provocarle sarpullidos al considerar ‘refugiados’ y no ‘secuestrados por el Frente Polisario’ a los saharauis de los campos de Tinduf. Lo inhabilitaron para ejercer la profesión en su país natal durante una década por «diseminar bulos» y «minar instituciones constitucionales» y se asentó en nuestro país.
Considerado por Reporteros Sin Fronteras como uno de los ‘100 héroes de la información’, a sus 67 años Lmrabet continúa siendo molesto para el régimen marroquí, aunque ya no ejerce el periodismo en el país africano. Sí utiliza desde España plataformas como YouTube para dar su visión y, por eso, el pasado domingo fue arrestado en el aeropuerto de Tánger cuando aterrizó en su país, al que no regresaba desde hacía años y hasta el que se había desplazado por asuntos personales y no profesionales.
En esta ocasión, la justificación para su detención radicaba en una acusación por difamación. Según la Fiscalía, se le detuvo «en virtud de varias órdenes de arresto emitidas previamente contra él (…) en relación con la publicación» de una «serie de contenidos digitales que incluían comentarios difamatorios y abusivos contra personas e instituciones, y que menospreciaban a los organismos regidos por la ley».
«Sorprendida y contenta»
Según la información ofrecida por el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) Lmrabet fue trasladado a la sede de la Brigada de la Policía Judicial Nacional en Casablanca, antes de ser puesto bajo custodia policial en el marco de una investigación sobre la supuesta difusión de información falsa. «Marruecos debe reformar sus leyes obsoletas que penalizan los delitos de prensa», declaró el secretario general de la Federación Internacional de Periodistas, Anthony Bellanger.
No obstante, la presión de numerosas organizaciones proderechos humanos logró la liberación de Lmrabet este miércoles. La FIP aplaudió la decisión pero exigió «que se retiren todos los cargos que pesan sobre él». Su esposa, Laura Feliu, dijo estar «sorprendida y muy contenta» por su liberación. «Está sereno, firmemente convencido de la integridad de sus convicciones y de su trabajo periodístico, que cumple plenamente con los principios de la ética periodística. Considera que su detención es una forma de toma de rehenes, ya que ejerce su profesión desde España y no reside en Marruecos desde hace varios años. Ahora tenemos que ver cuál es la situación, si puede salir del país o no», añadió.
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