Luis Suárez sobre Messi: “La cabeza va más rápido que las piernas”

—Ahora que es dueño de un club, si viniera un chico llorando porque quiere ver a su novia en España, ¿le compraría el pasaje?

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 El delantero del Inter Miami charla sobre su proyecto con el argentino, analiza a Marcelo Bielsa o Lamine Yamal y la situación de Uruguay, que se mide frente a España  

—Ahora que es dueño de un club, si viniera un chico llorando porque quiere ver a su novia en España, ¿le compraría el pasaje?

—No me va a quedar otra: voy a tener que ponerme en su lugar, en la situación en la que estuve yo.

Luis Suárez jugaba al fútbol como los dioses. Pero era un pibe díscolo. Una mala combinación si uno quiere llegar a ser un atleta de élite. Entonces, escuchó la frase que cambió su vida. “Luis, vos podés”. Era su novia Sofía, que se había mudado con su familia a Europa. Ella lo tenía claro: la única manera de volverse a unir era que Luis Suárez, en aquel momento simplemente Luisito, llegara al primer equipo de Nacional, para luego dar el salto al viejo continente. Y eso hizo: del Groningen al Ajax, para consagrarse en el Liverpool y ganar todo con el Barcelona de Luis Enrique. Pero antes de todo el éxito deportivo, cuando en la cantera de Nacional de Montevideo Suárez saltaba del cielo al infierno, el club decidió apoyarlo: le compró un pasaje para ir a ver a su novia a Barcelona.

Hay una parte del futuro de las personas que no tiene que ver con la ambición ni el éxito, tampoco con buscar potenciar el presente. Tiene que ver con el pasado. Y Suárez no olvida la historia de un niño marginal de Montevideo. “Cuando nosotros empezamos, tuvimos muchísimas necesidades. Por eso queremos ofrecer esas posibilidades al fútbol base en Uruguay. También buscamos que la gente que trabaje con nosotros les explique a los chicos que no todo es fácil: no porque uno diga ‘quiero ser futbolista’ lo va a lograr automáticamente”, explica el delantero de Inter Miami, en una conversación vía Zoom con El País.

Se disculpa por llegar diez minutos tarde, sonríe mucho y habla con más orgullo de sus proyectos que de su carrera como futbolista. Y su proyecto estrella es el club LSM, fundado con un amigo suyo. Un tal Lionel Messi.

Pregunta. ¿Cuénteme de su club?

Respuesta. Empezamos con la idea de tener nuestro propio club. Yo ya tenía toda la estructura de trabajo armada, especialmente en lo que respecta a la academia de juveniles. Lo hablé con Leo y le propuse sumarse. Me dijo que sí. La verdad es que es algo que disfrutamos mucho. El año pasado conseguimos ascender y este año estamos peleando para subir a Segunda. Nuestro objetivo es darle una buena infraestructura a los juveniles, que los chicos tengan todo lo que a nosotros nos faltó: herramientas, oportunidades, nutrición, psicólogo… pero, sobre todo, calidad humana.

Pregunta. ¿Falta calidad humana en el fútbol actual?

Respuesta. Hay muchas cosas ligadas al profesionalismo que los chicos tienen que entender. Y también queremos evitar a toda esa gente que ronda el fútbol prometiendo dinero, diciéndoles que van a ganar 10.000 o 15.000 euros. Eso no les aporta nada. La diferencia real la van a hacer cuando sean mayores.

P. ¿Esperaba este Mundial de Messi?

R. Sí. Lo veo entrenar y sabía cómo se preparaba. Algunos decían que ya estaba mayor. Y sigue teniendo esa voracidad. Falló un penal y no se cayó: siguió, insistió y acabó haciendo dos goles. Más allá de los goles, está la actitud y cómo el equipo lo entiende. No necesita correr todo el tiempo: la cabeza va más rápido que las piernas.

P. ¿Qué diferencia hay en el Messi de ahora?

R. La inteligencia para elegir cuándo ir. Y el hambre de siempre. No creo que se obsesione con ser el máximo goleador; las cosas se le dan. Quiere seguir compitiendo. Podría estar en Miami viviendo tranquilo, pero su profesionalidad marca la diferencia. Y la de muchos compañeros también.

P. ¿Esto habla bien del nivel de la MLS?

R. Hay de todo. Un día dicen que no se corre, al otro que es fácil hacer goles. ¿En qué quedamos? La liga ha crecido con la llegada de grandes jugadores, antes y ahora. Con tanta atención, todos compiten más y el nivel sube.

P. ¿Hay algún 9 actual que le llame la atención?

R. Tengo varios. Haaland es un nueve letal si el equipo juega para él. Pero a mí me gusta más Harry Kane: se asocia, entiende el juego, piensa en el compañero. Y después Darwin: necesita fortalecer la cabeza, pero tiene unas condiciones brutales. Es recuperable. Si está bien, es un delantero que me encanta: rápido, fuerte, con margen para corregir y crecer.

P. ¿Le gusta Julián Alvarez para el Barcelona?

R. Sí, obviamente que un jugador tan inteligente, con la trayectoria que está teniendo en estos últimos cinco o seis años, Julián, desde que salió de River, con la experiencia del City y del Atlético, y en la selección argentina, él llegaría y se adaptaría porque sabría cumplir su rol. Es un jugador que trabaja mucho. Descarga bien, tiene buenos movimientos. Va a encajar enseguida en el Barcelona. Pero después, obviamente que son decisiones difíciles. Está en un equipo grande también como el Atlético. Va a ser difícil salir.

P. Usted forzó para salir del Liverpool.

R. Yo forcé una salida en 2013 para irme al Arsenal, peleando con el club porque no entrábamos en Champions. Y me acuerdo que me agarró el capitán Gerrard. En este caso puede ser el mismo Cholo que agarre a Julián y que le diga: “Este año quiero que te quedes con nosotros”. A mí Gerrard me dijo: “Quédate y el próximo año te vas a ir a donde quieras. Barcelona, Real Madrid, Bayern Múnich, vas a ir. Pero este año, por favor, quédate y no te puedes ir al Arsenal”. Me convenció a mí un jugador que fue leyenda, que es leyenda del Liverpool. Me convenció el capitán. Entré en razón, salí a pedir disculpas después y ahí fue mi mejor temporada en el Liverpool. La gente, por más de que fuerces, si después en el primer partido ve que te entregas, que trabajas, que vas a defender al club, te va a aplaudir.

P. ¿Te veías jugando algún rato en este Mundial? Se habló de tu vuelta.

R. Había tomado la decisión en 2024. Lo que dije es que, si la selección me necesitaba, no le iba a decir que no. Pero hay delanteros de grandísimo nivel. Hoy el fútbol es muy físico, muy rápido. Yo puedo aportar otra cosa, experiencia sobre todo. Los que están, están para cumplir ese rol y ayudar.

P. Hay mucho ruido con Bielsa. ¿Tan loco está?

R. Siempre fue así. Hay que entenderlo y convivir con eso. A algunos les gusta más, a otros menos. Pero su carrera habla por él.

P. ¿Tiene controlado el dato de que Uruguay no gana un partido mundialista sin Luis Suárez desde 1990?

R. No lo tenía. Me lo dijeron el otro día y, obviamente, llama la atención, pero no deja de ser una anécdota. Ojalá el viernes se rompa.

P. ¿Cómo ve el España-Uruguay?

R. Desde el principio sabíamos que España era el rival más duro. Pero para Uruguay el partido más complicado siempre es el primero en un Mundial. El resultado de Cabo Verde nos obligaba más y no se pudo. Te queda la sensación de haber perdido dos oportunidades: ser primeros y llegar con margen. Ahora toca jugar de igual a igual. Es difícil por la idea del entrenador, pero los Mundiales te llevan al límite y el uruguayo está acostumbrado. Si miras atrás, siempre hemos estado ahí: 2014, 2018… Esta generación tiene una oportunidad muy linda de meterse en la gloria ganándole a España.

P. ¿El partido pasa por invocar a la garra charrúa?

R. Pasa por hacer un partido perfecto. Y por limitar a España: que Lamine no tenga el día, que Pedri no mande, que Olmo no reciba entre líneas, que Rodri no juegue solo, que los laterales no se suelten. Ser contundentes en las transiciones, que es lo que siempre nos define: orden atrás y gente que rompa arriba.

P. ¿Qué le genera Lamine Yamal?

R. Entra Lamine y cambia todo: los compañeros lo buscan, sabes que algo va a pasar. Genera peligro y atención constante. En el segundo partido ya rompe él el guion con un gol y se asocia con todos. Va de menos a más, con foco encima, y está respondiendo.

P. ¿Le recuerda al primer Messi?

R. No me gustan las comparaciones. Son distintos. Comparten zurda y calidad, pero caminos diferentes. Leo sigue demostrando lo que es; ojalá Lamine llegue a ese nivel.

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