Luis Fermoso, el periodista detrás de todo

Querido Luis, me vas a perdonar, pero está bien que la gente sepa cuatro cosas —al menos un aroma, que diría el inglés— para hacerse a la idea de quién es Luis Fermoso.

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 Solo con extractos de sus locuciones podríamos viajar desde los noventa hasta hoy a base de historias maravillosas. Figura clave en Movistar Plus+ y en el programa Informe Robinson, ha fallecido a los 53 años  

Querido Luis, me vas a perdonar, pero está bien que la gente sepa cuatro cosas —al menos un aroma, que diría el inglés— para hacerse a la idea de quién es Luis Fermoso.

A la gente le digo que sí, que si han leído que Luis ha sido un tío importante en Canal Plus y Movistar Plus, es verdad, pero eso no alcanza. Luis (fallecido a los 53 años) no solo ha sido la voz, el ingenio y el autor de reportajes míticos en El día después o Informe Robinson. Más allá de la gravesinha, Tittyschev, Los amigos de Iker o Manute —cuatro simples ejemplos de entre decenas de historias— Luis es una figura fundamental para comprender una manera de contar las cosas en Canal Plus y Movistar Plus que nos trae desde los noventa hasta hoy.

Y eso es así porque Luis lo llevaba de serie. Nada de maestros, ni padrinos fuera si acaso del inglés —así llamábamos a Michael Robinson—, cuyo principal mantra era el de “haced lo que os salga de los cojones”.

Lo que se ve de Luis en tantas piezas es un talento narrativo distintivo y toda la gracia, el ingenio y una voz impresionante que le podía haber llevado donde él quisiera. Solo con extractos de sus locuciones podríamos viajar desde los noventa hasta hoy a base de historias maravillosas. Pero todo esto a estas alturas ya se conoce.

Lo más importante para mí es lo que no se ha visto de Luis. Recuerdo muy bien, por ejemplo, cuando hubo que asfaltar allí donde solo había campo —sobre todo en los comienzos de Informe Robinson, 2007-2009— y sacar adelante las historias más extrañas y valientes —al haced lo que os salga de los cojones sumamos aquí esta ronda la pago yo. A menudo eran apuestas que implicaban tensiones y disgustos que sin Luis habrían sido muy jodidos de sacar adelante, como bien saben también mis compañeros de tantos años.

Pero lo que más define a Luis es su generosidad. Luis era el mejor defendiendo el fuerte. Si un compañero creía de verdad en una historia, ahí estaba Luis para apoyarlo aun cuando no lo viera claro. Si caía un reportaje encargo-marrón, Luis siempre daba un paso adelante. El curro era lo primero, pero no lo más importante. Si alguien alrededor necesitaba lo que fuera, Luis nunca iba a fallarte.

Aunque solo fuera por su alma generosa, Luis era el mejor. Sacar la plancha adelante, ayudar a los compañeros, intentar que todos trabajaran bien, reconocernos en lo que hacíamos, sostener el programa, cumplir con los encargos… la mochila verde de Luis siempre fue la más pesada de todas. Incluso para él. Nada fue fácil. Luis ha sido muy importante en la tele, pero muchos sabemos que podría haberlo sido más. Ojalá se le hubiera hecho más caso.

En fin. Me alegra leer que tantos compañeros hayan expresado su cariño a Luis en las redes sociales y los medios se hagan eco de lo importante que ha sido. No merece menos.

Ahora sí, querido amigo, te imagino emocionado, abrumado con todo lo que has liado y también, por qué no decirlo, descojonado por momentos, con ese humor afilado tan tuyo y tan propio para estas ocasiones. Nos quedamos muy tristes, pero también felices y agradecidos de haberte tenido cerca. Aquí está la mejor, tu princesa, tu Bea, tus hijos Javi y Lucas, tu familia, los de la plazuela, los monos, los amigos de la tele, los del pitaco y tanta gente que te quiere tanto. Todos nos hemos prometido no parar de celebrarte como a ti te gustaría a base de cañas y risas y más cañas y más risas. En Salamanca, Madrid, Orexa o Tarancón. Da lo mismo. Te queremos, Luis.

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