El sobrecalentamiento del mercado de la vivienda vuelve a dejar huella en la declaración de la renta. Los ingresos vinculados a la campaña del IRPF 2025-2026 se dispararon un 18,5% hasta julio, primer mes en el que se registran ingresos importantes por este concepto, al alcanzar los 14.863 millones de euros. “En condiciones normales”, señala la Agencia Tributaria en su último informe de recaudación, este incremento “únicamente” puede deberse al impacto de rentas que no están sujetas a retenciones, como son las ganancias patrimoniales. Y apunta, en concreto, a los rendimientos originados por la transmisión de inmuebles.
La Agencia Tributaria atribuye el salto a las ganancias patrimoniales, en su mayoría vinculadas a la vivienda, que crecieron un 30% tanto en 2024 como en 2025
El sobrecalentamiento del mercado de la vivienda vuelve a dejar huella en la declaración de la renta. Los ingresos vinculados a la campaña del IRPF 2025-2026 se dispararon un 18,5% hasta julio, primer mes en el que se registran ingresos importantes por este concepto, al alcanzar los 14.863 millones de euros. “En condiciones normales”, señala la Agencia Tributaria en su último informe de recaudación, este incremento “únicamente” puede deberse al impacto de rentas que no están sujetas a retenciones, como son las ganancias patrimoniales. Y apunta, en concreto, a los rendimientos originados por la transmisión de inmuebles.
Las cifras casan con la ebullición que vive el mercado. Las compraventas de vivienda llevan tiempo avanzando sin freno: el año pasado se registraron más de 700.000 operaciones, la cifra más alta desde los máximos de la burbuja inmobiliaria en 2007. También los precios están en niveles récord, resultado del desajuste entre una oferta escasa y una demanda que no para de crecer a lomos de un sostenido aumento demográfico y de la buena marcha de las variables macroeconómicas, y que también se reflejan en las cifras de recaudación.
Los datos que la Agencia Tributaria ha publicado este viernes se refieren a la declaración de la renta presentada este año, en la cual se han declarado los rendimientos obtenidos en 2025. El organismo recuerda que ya es el segundo año consecutivo en el que las cifras aumentan a ritmos sostenidos, en el entorno del 20%, y explica que estos repuntes solo pueden responder a “incrementos elevados” en rentas que no están sujetas, o solo lo están parcialmente, a retenciones a cuenta, a diferencia de ingresos como los salarios, a los que se descuenta el IRPF cada mes y al año siguiente se hace ajuste de cuentas en la campaña.
Los beneficios obtenidos por vender una casa o alquilarla, en cambio, tributan íntegramente al año siguiente a la operación, sin que se abone ningún impuesto por adelantado, y el informe especifica que el alza de ingresos registrada en la campaña se debe en particular a “las ganancias patrimoniales, que tanto en 2024 como en 2025 crecieron por encima del 30%, en su mayor parte procedentes de la transmisión de inmuebles”. Este concepto, que también incluye la enajenación de otros activos como acciones, brindó a los contribuyentes el año pasado unos 41.600 millones de euros, una cifra que no se veía desde 2006.
En cuanto a la recaudación tributaria en su conjunto, el fisco ingresó más de 200.000 millones de euros hasta julio, una cifra que supone un incremento del 10,1% en comparación con el mismo periodo del año anterior y que está en línea con la tendencia alcista de los últimos años. El IRPF supuso cerca de la mitad de este importe tras registrar un alza del 11,7%, debido sobre todo al avance de las ganancias patrimoniales, pero también a la buena evolución de las retenciones del trabajo. El impuesto de sociedades alcanzó los 8.792 millones de euros hasta el séptimo mes del año, casi el doble que en el mismo periodo de 2025. Este resultado refleja la expansión de los beneficios empresariales y se beneficia de las menores devoluciones realizadas este ejercicio.
Los ingresos por impuestos indirectos, IVA y especiales, registraron en cambio tasas de variación más moderadas y hasta negativas, del 7,6% y -6,3%, respectivamente, hasta los 67.689 millones y 12.241 millones de euros. En este caso —sobre todo para los tributos especiales— las cifras se han resentido de las rebajas fiscales aprobadas para hacer frente a la crisis de precios causada por la guerra en Oriente Próximo, que restaron 1.700 millones a las arcas públicas hasta julio.
La otra cara de la moneda —aunque intervengan muchas más partidas de ingresos— es el déficit público. El desfase entre ingresos y gastos del conjunto de las administraciones públicas —excluidos los ayuntamientos— fue negativo en 33.668 millones hasta junio, equivalente al 1,9% del PIB, según el último informe de ejecución presupuestaria del Ministerio de Hacienda, también publicado este viernes. La Administración central concentró el grueso del desajuste (1,27%); el agujero en las cuentas autonómicas rozó el punto del PIB, y todas las comunidades registraron números rojos salvo el País Vasco.
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