
Gertrudis Alcázar, Gertru, lleva trabajando para José Luis Rodríguez Zapatero desde el año 2000, cuando este se impuso en las primarias socialistas. Tal es la confianza que han desarrollado en sus más de 25 años de relación profesional, que la asistente del expresidente no solo le concierta sus habituales citas con el peluquero —con o “sin cejas”—, sino que le compra medicamentos, sufre por la enfermedad de la mascota familiar de los Zapatero o encarga las flores “que le gustan” a su esposa, Sonsoles Espinosa. Todo añadido a la gestión de puro secretariado, que pasa por la emisión de las facturas, la organización de su agenda y la contabilidad de sus impuestos. Este amplio crisol de gestiones, habituales en la labor de secretaría, se refleja en los mensajes intervenidos por la Policía a Alcázar, con la autorización del magistrado de la Audiencia Nacional José Luis Calama, que considera que Gertru desarrolla “un papel operativo esencial dentro de la red organizada orientada al ejercicio ilícito de influencias”.
El juez atribuye a la colaboradora de Zapatero, encargada de labores propias de su función, “un papel operativo esencial” en la red
Gertrudis Alcázar, Gertru, lleva trabajando para José Luis Rodríguez Zapatero desde el año 2000, cuando este se impuso en las primarias socialistas. Tal es la confianza que han desarrollado en sus más de 25 años de relación profesional, que la asistente del expresidente no solo le concierta sus habituales citas con el peluquero —con o “sin cejas”—, sino que le compra medicamentos, sufre por la enfermedad de la mascota familiar de los Zapatero o encarga las flores “que le gustan” a su esposa, Sonsoles Espinosa. Todo añadido a la gestión de puro secretariado, que pasa por la emisión de las facturas, la organización de su agenda y la contabilidad de sus impuestos. Este amplio crisol de gestiones, habituales en la labor de secretaría, se refleja en los mensajes intervenidos por la Policía a Alcázar, con la autorización del magistrado de la Audiencia Nacional José Luis Calama, que considera que Gertru desarrolla “un papel operativo esencial dentro de la red organizada orientada al ejercicio ilícito de influencias”.
El auto por el que Calama autorizó la entrada de la UDEF el 19 de mayo en la oficina del expresidente en la calle Ferraz de Madrid —justo enfrente de la sede del PSOE— califica a este lugar “de centro físico de coordinación, elaboración y archivo de la documentación que sustenta la actividad económica y financiera del entramado” destinado al tráfico de ilícitas influencias. Desde allí, afirma, la secretaria del expresidente gestionaba su cuenta de correo, “identificada como el principal canal de comunicación interna de la red”.

Las comunicaciones entre ambos, filtradas este miércoles, muestran una habitual relación de confianza con un asistente personal: Alcázar organiza las recurrentes citas de Zapatero con todo tipo de personas —de periodistas a políticos— y su asistencia a congresos, eventos y conferencias, mientras que este le avisa de forma diaria de cuándo va a salir a correr, para que informe a “los chicos”, sus escoltas. Y, si el expresidente no está por la labor de acudir a alguna cita, su secretaria se encarga de fabricar una excusa. Pero también comentaban la actualidad política: en junio del año pasado, cuando Leire Díez, supuesta fontanera del PSOE, saltó a la tarima política con una declaración ante los medios en la que se presentaba como periodista de investigación, Zapatero le escribió a su secretaria:
—Me ha gustado Leire.
—Bien la comparecencia, pero esto no hay quien lo entienda. Y la aparición del otro [el empresario Víctor de Aldama, condenado junto al exministro José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García por el caso mascarillas] enmierda, enmierda que no se sepa la verdad y con el numerito del tipo se evita que se preste atención a la declaración de ella.
—La aparición del otro solo pone de manifiesto que les preocupa.
—Evidente y que no se escuche a ella. Y sobre todo, efecto negativo en los nuestros. El barullo pesa —zanja la asistente, que solo dos minutos después añade: “De tres y cuarto a tres y media irán los del aire acondicionado a reordenar las habitaciones de arriba”. El día a día.
Sus gestiones no se centraban únicamente en comentar la actualidad política, ni mucho menos: cuestión fundamental para la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) y el juez Calama, la secretaria lleva la facturación de los servicios de asesoría del expresidente, hace de puente con su asesoría fiscal y le recuerda cuándo le van a cobrar, por ejemplo, los plazos del IRPF. Así, en el último de los informes de la Policía, conocido este miércoles, se recoge cómo Alcázar gestiona encuentros con autoridades bolivianas, así como pregunta por los cobros de los hasta 200.000 euros que, supuestamente, recibió el expresidente por lo que la UDEF considera un nuevo tráfico ilícito de influencias en Bolivia.
Según apostillaba el magistrado en aquel auto inicial, anterior a este último informe, la secretaria —que también ha sido citada por el PP en la comisión de investigación sobre Plus Ultra en el Senado— participaba en la elaboración de facturas; mantenía contacto con el subordinado de Julio Martínez, amigo y pagador del expresidente; trasladó indicaciones de Zapatero durante la puesta en marcha de una empresa sospechosa en Dubái; y servía como pantalla para “evitar” que se estableciera una “vinculación directa” del antiguo líder socialista con “la actividad ilícita”.
La agenda
Con todo, el grueso de la actividad de Alcázar —o, al menos, de la actividad que muestran sus comunicaciones— se centra en la gestión de la abultada agenda del expresidente, que se ha filtrado también este miércoles. En sus agendas de los dos últimos años se sitúa a Zapatero en primera línea de la política española, con seis reuniones con Pedro Sánchez y numerosos encuentros con ministros tanto del PSOE como de Sumar. Su papel protagonista en las negociaciones con Junts también queda acreditado con cinco viajes anotados a Zúrich (Suiza), donde ambas formaciones mantuvieron reuniones mensuales tras la amnistía y el adelanto electoral. Fuentes de primer nivel de entonces en Ferraz consultadas por EL PAÍS coinciden en que Zapatero no asistió de forma presencial “más de cinco o seis veces” a las reuniones con Junts. Y añaden que el expresidente “se conectaba mucho por videoconferencia” cuando Santos Cerdán viajaba a esos encuentros en el extranjero.
El primero de los viajes que aparecen registrados en la agenda de Zapatero se produjo el 26 y 27 de enero de 2024, dos meses después de la investidura del presidente del Gobierno. Un día después aparece apuntada una reunión en Moncloa, sin especificar con quién, supuestamente para informar del encuentro. Ese mismo año figura otro viaje a Zúrich el 19 y 20 de septiembre: el día 18 Zapatero tiene apuntado en la agenda “Almuerzo PG”: se sobreentiende que es con Sánchez, ya que en una anotación posterior, el 9 de octubre, la agenda tiene reservado “Café PG (Moncloa)”. Zapatero cena el día siguiente con “Santos + J” -en teoría el entonces secretario de Organización del PSOE y su número dos, Juanfran Serrano- y viaja los días 13 y 14 a un destino que no se concreta y vuelve a almorzar el 15 de octubre en La Moncloa.
El siguiente apunte de un viaje a Zúrich no se vuelve a producir hasta el 30 de mayo de 2025. Dos semanas antes, el día 19, tiene anotado en teoría un café con Sánchez. El penúltimo desplazamiento a Suiza tiene lugar el 28 y 29 de agosto y el último se produce a mediados de octubre del año pasado. Unos días después, la dirección neoconvergente aprobó por unanimidad romper el pacto de investidura con el PSOE por los “incumplimientos” de La Moncloa. Carles Puigdemont advirtió entonces a Sánchez que no tendría “Presupuestos ni capacidad de gobernar”.
El expresidente recopila en su agenda reuniones con una decena de ministros en esos dos años, entre los que se incluyen sobre todo ministros socialistas como Félix Bolaños (Presidencia) y Óscar López (Transformación Digital), pero también de Sumar como la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz, Pablo Bustinduy o Sira Rego, e incluso con Irene Montero en enero de 2025, es decir, cuando la dirigente de Podemos ya no era ministra. Zapatero también mantiene sendas reuniones con presidentes autonómicos en activo como Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha) y Adrián Barbón (Asturias) además de varios encuentros con Pepe Blanco, su ex secretario de Organización y los últimos años dedicado al sector privado a través de Acento, o con José Bono, exministro y expresidente del Congreso, además de la expresidenta andaluza Susana Díaz.
Los viajes a China y reuniones con dirigentes de ese país superan la decena en los dos años. La empresa Huawei está anotada tres veces: enero y octubre de 2024, sin especificar el interlocutor, y en octubre de 2025, con el CEO de Huawei Europa, según las agendas filtradas este miércoles. El 20 de noviembre de 2025, con las relaciones entre el Gobierno de Sánchez y Junts oficialmente rotas, el expresidente escribe a su secretaria: “No podré tener las reuniones de esta tarde. Puigdemont”.
Una relación de lealtad
Alcázar y Zapatero se interesan continuamente por la familia del otro, señal de una relación en la que, tras 25 años, la línea de lo personal y lo profesional es difusa. Así, entre citas, cenas y facturas, la secretaria se interesa por el padre del expresidente, del que este le manda fotos cuando va a visitarlo. Su jefe le pregunta a su vez por el estado de salud de su madre. “Ya vi que ayer triunfó. Se está plantando cara, muy necesario. Lo importante, ¿qué tal estás? ¿Tu padre?“, le preguntaba el 18 de abril de este año, tras su participación en la cumbre progresista en Madrid.
Esa estrecha y continua relación explica, también, la especial indignación que mostró Zapatero ante el juez Calama la semana pasada por la imputación de Alcázar: “Es una excelente persona, una excelente trabajadora que lleva conmigo desde el año 2000 como primera secretaria en mi condición de líder de la oposición y, luego, como secretaria de Gobierno”, dijo. Y avanzó que asumiría cualquier responsabilidad que se le pueda imputar. “Siempre ha actuado conforme a mis indicaciones”, afirmó el expresidente.
Las comunicaciones entre Alcázar y “Jefe”, como tiene guardado al expresidente, sirven para sustentar esta idea: la secretaria lleva la iniciativa a veces, parte y reparte, pero quien tiene la última palabra es Zapatero. Así, en otro intercambio de mensajes en marzo de este año, su secretaria le informa de una serie de cuestiones y añade: “Evidentemente, yo quedo a órdenes”.
Unos días antes, Zapatero le había dado las gracias “por todo” después de otra gestión, a lo que ella respondió: “¿Eeeehhhh?” Pero tú sabes que el PSOE me paga todos los meses. Descansa, […] Una vez más es un honor acompañarte en la batalla, aunque nos hayan obligado a dar una batalla que no tenía nada de épica y cargada de mentiras y trampas. Pero siempre un honor. Gracias, descansa y cuida de tus chicas. Un fuerte abrazo”. El 19 de mayo, día que la UDEF registró la oficina y confiscó el teléfono de la secretaria de Zapatero, esta envió un mensaje a las ocho de la mañana al expresidente, con un archivo adjunto y el siguiente texto: “¿Anulo la salida a correr?”. “Sí, claro”, le respondió el presidente. Tan solo unos minutos después, Zapatero llamó dos veces a Gertru. No obtuvo respuesta.
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