La inmensa minoría del blues se vuelve multitud en Cazorla

Los aficionados al blues se saben miembros de una pequeña minoría, casi una secta vinculada a otro tiempo y lugar. No está en el primer plano de la música de hoy el género creado en el delta del Misisipi por los hijos de los esclavos traídos de África a trabajar el algodón. En las plantaciones el blues era a la vez un lamento y un consuelo, porque puede pasar de melancólico a festivo, bailable, sanador. El público masivo (el blanco) no lo descubrió hasta los últimos años sesenta, cuando lo reivindicó la generación hippy. Al blues suele llegarse desde su hijo el rock and roll, pero esos sonidos fueron fecundos en otros cruces de caminos: con el soul, con el funk, con el jazz, con el góspel.

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Desde la izquierda, Charlie Musselwhite, Carolyn Wonderland y Matthew Stubbs, de la banda GA-20, en el festival Cazorla Blues.Asistentes al festival se bañaban en las fuentes de la plaza de Santa María durante uno de los conciertos. El veterano festival reúne a figuras internacionales, a bandas emergentes y a una afición entusiasta en la localidad de Jaén. No se distingue a visitantes y locales, entregados todos a los sonidos del Misisipi hasta casi el amanecer  

Los aficionados al blues se saben miembros de una pequeña minoría, casi una secta vinculada a otro tiempo y lugar. No está en el primer plano de la música de hoy el género creado en el delta del Misisipi por los hijos de los esclavos traídos de África a trabajar el algodón. En las plantaciones el blues era a la vez un lamento y un consuelo, porque puede pasar de melancólico a festivo, bailable, sanador. El público masivo (el blanco) no lo descubrió hasta los últimos años sesenta, cuando lo reivindicó la generación hippy. Al blues suele llegarse desde su hijo el rock and roll, pero esos sonidos fueron fecundos en otros cruces de caminos: con el soul, con el funk, con el jazz, con el góspel.

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Desde la izquierda, Charlie Musselwhite, Carolyn Wonderland y Matthew Stubbs, de la banda GA-20, en el festival Cazorla Blues.Asistentes al festival se bañaban en las fuentes de la plaza de Santa María durante uno de los conciertos. Cultura en EL PAÍS

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