¿El enlace de la superestrella del pop o el 4 de julio de Donald Trump? Estados Unidos se enfrenta a una competición de popularidad en un fin de semana de vértigo ¿El enlace de la superestrella del pop o el 4 de julio de Donald Trump? Estados Unidos se enfrenta a una competición de popularidad en un fin de semana de vértigo
¿La boda de Taylor Swift o el 4 de julio de Donald Trump? Estados Unidos se enfrenta a un fin de semana de vértigo … y a uno de los más singulares duelos de popularidad jamás visto en el país: la estrella del pop contra el presidente todopoderoso. Y que, además, guarda cierta inquina a la cantante desde que en las pasadas elecciones presidenciales apoyó a la candidata demócrata, Kamala Harris.
El líder republicano ha convocado unos grandes fastos para conmemorar el sábado el día de la independencia y el 250 aniversario de la nación en Washington. Y lo ha hecho con un sentido del oportunismo indudable para convertir la celebración en una reivindicación de su propia presidencia. Pero le ha surgido una competidora de alto voltaje en la intérprete de ‘Blank Space’ o ‘Cruel Summer’, que este viernes se dará el «sí, quiero» con el jugador de fútbol americano Travis Kelce.
Washington ha sido blindado para la fiesta de la independencia. Su núcleo central ha sido cerrado al público, al igual que los principales monumentos. Trump pretende no una fiesta, sino un fiestón histórico. Desde el National Mall se lanzarán 850.000 fuegos artificiales. Incluso el servicio meteorológico ha advertido que puede producirse una contaminación extra. Pero este viernes el protagonismo lo acapara el Midtown Manhattan, que ya ha quedado ampliamente sellado en torno al Madison Square Garden, con cientos de policías patrullando el asfalto y numerosos cortes en las calles.
La oficina de Taylor Swift solicitó hace meses los permisos para poder festejar un «evento privado» de dos días de duración en el mítico palacio del deporte y el espectáculo donde han actuado desde Frank Sinatra a Tina Turner o Harry Styles, que precisamente entre los próximos meses de agosto y septiembre hará una residencia de 30 conciertos en su escenario. El Madison cuenta con unos 20.000 asientos. A la boda han sido invitadas 1.000 personas y la pareja se casará en el escenario central, aunque utilizará como parte de la celebración algunos de sus anexos. El recinto cuenta con un salón para 1.200 invitados y alquilarlo para bodas y otros eventos puede costar 2,5 millones de dólares, según ‘Univisión’ y ‘The New York Post’.

(Reuters)
El Departamento de Policía de Nueva York, la Autoridad Metropolitana de Transporte e incluso agentes de la compañía ferroviaria Amtrak tienen previsto desplegarse alrededor de un evento cuyo arranque es la denominada cena de ‘ensayo’ del jueves, con los contrayentes y cien invitados. La recepción, fijada a las seis de la tarde (medianoche en España) en el Teatro Infosys, una de las salas del Madison, quedó patente desde horas antes al concentrar a un nutrido grupo de fans en Manhattan. La cantante ha contratado su propio equipo de seguridad para toda la fiesta.
Un operativo especial
La comisionada de Policía, Jessica Tisch, ha explicado que el acto principal será el viernes y concentrará el máximo nivel de vigilancia. «Por supuesto, el Departamento de Policía de Nueva York contará con un operativo especial, pero no voy a entrar en más detalles por el momento», dijo en una rueda de prensa en la que participó el alcalde, Zohran Mamdani. El mandatario demócrata está exultante. Ha manifestado que la ciudad ha sido adecuada para recibir a miles de visitantes tanto para uno de los enlaces más célebres del mundo del pop como para los espectáculos del 4 de julio, que incluyen el tradicional castillo de fuegos artificiales. La Alcaldía espera que miles de seguidores de la cantante abarroten los alrededores del Madison Square Garden hasta primeras horas del sábado, ya que la fiesta se prolongará hasta bien entrada la madrugada.
«Si te casas en el Madison Square Garden, te quedarás dentro y te mantendrás fresco», ha bromeado Mamdani, a quien lo que más le preocupa es la ola de calor que sacudirá Nueva York este fin de semana, con tenperaturas que pueden sobrepasar los 38 grados centígrados. El alcalde, por cierto, ha asegurado que él no ha recibido invitación para la boda.

(Reuters)
«Venimos con la esperanza de que Taylor salga a saludar durante la boda. Es una artista supercercana y seguro que no se olvidará de sus fans», aseguraba Kelsy Richards, una joven de 19 años que ha viajado desde Filadelfia para no perderse el evento. Entre la legión de admiradoras y admiradores corre el rumor de que la artista ha hecho cerrar las calles adyacentes para en algún momento hacerles partícipes de «su felicidad», aunque lo cierto es que el extraordinario dispositivo de seguridad trata más bien de ordenar el previsible movimiento de masas y facilitar la llegada de los invitados, entre los que se han confirmado Gigi Hadid, Ed Sheeran, Zoë Kravitz, Selena Gómez, el entrenador y compañeros del novio en los Kansas City Chiefs y la alineación titular de los Knicks, el equipo de la NBA que actuará como anfitrión en su ‘casa’.
Las puertas del Madison se abrirán este viernes a las 15.30 horas locales (las 21.30 en España) para el cóctel que precederá a la boda y el banquete. Taylor Swift y Travis Kelce contraerán matrimonio dos horas más tarde. Se ha construido un castillo artificial al efecto y estos días ha podido verse a cientos de operarios manejando atrezzo o haciendo pruebas con la alfombra de bienvenida. Y poco más.
El hermetismo es absoluto. Incluso Mamdami ha ironizado con que no sabe exactamente si la boda será en el Madison. Entre unas y otras cosas, se trata de la boda secreta más publicitada del mundo. La propia artista y la maquinaria de márketing que le rodea se han encargado de alimentar todo tipo de informaciones. Entre ellas, que el interior del recinto ha sido transformado en un castillo de cuento de hadas, muy propio de quien ha popularizado las ‘pulseras de la amistad’, y que la producción asciende a varios millones de dólares.
Pero eso sí, nadie puede entrar al templo del espectáculo con móvil. Los operarios deben depositar los suyos fuera del recinto. Los decorados, el mobiliario y todos los demás elementos de la celebración se sacan de los camiones e introducen en el recinto dentro de cajas y forrados con plástico para que nadie pueda fotografiarlos desde la calle.

(AFP)
Los asistentes a la ceremonia tampoco podrán llevar teléfonos. Cada invitación se acompaña de un contrato de confidencialidad que deben firmar sus destinatarios. Al parecer, el futuro matrimonio se ha ocupado de que grandes carpas se instalen en las entradas para disimular las idas y venidas de los asistentes. Las medidas de privacidad son absolutas, en orden a las instrucciones de la propia cantante que, según medios próximos, no quiere que el acto se transforme en «un espectáculo». El Madison garantiza esa privacidad ya que tiene un aparcamiento propio y carece de ventanas.
¿Habrá música en directo durante el enlace? Claro que sí. No suceda como en la boda de Madonna y Sean Penn en 1985 donde parece que abundaron los DJ y el sonido enlatado, salvo el de los helicópteros llenos de paparazzi que acudieron en masa y arruinaron con su estruendo el ceremonial frente al mar en Malibú.
Entre quienes actuarán en el enlace de Taylor Swift es muy probable que figure su amiga Stevie Nicks, histórica componente de Fleetwood Mac, y el cantante country Tim McGraw. Cabe recordar que la canción de debut de la artista hace ahora justo 20 años fue ‘Tim McGraw’, que versaba sobre la nostalgia de una despedida y el recuerdo de una canción del gigante de la música americana.
No es ésta, en cualquier caso, la primera boda que tiene lugar en el mítico recinto neoyorquino. En 1974, el cantante de funk Sly Stone se casó con la actriz Kathy Silva en este mismo lugar. Y ocho años más tarde, 2.000 parejas contrajeron matrimonio al mismo tiempo en una extravagente ceremonia oficiada por el reverendo Sun Myung Moon, el líder religioso norcoreano de la Iglesia de la Unificación y empresario que pasó varios meses en prisión por fraude al fisco estadounidense. En aquel acto masivo formaron familia ‘moonies’ de medio centenar de países, algunos de los cuales al parecer ni se conocían.
En el evento de este fin de semana, no es el caso. Aquí, la idea es que el caballero y su princesa se casen en un hermoso castillo.
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