Los tres hijos de Ali Jamenei oran ante el féretro de su padre mientras el vastago designado como sucesor no ha aparecido en el funeral y su equipo de seguridad quiere que siga oculto para evitar un atentado Los tres hijos de Ali Jamenei oran ante el féretro de su padre mientras el vastago designado como sucesor no ha aparecido en el funeral y su equipo de seguridad quiere que siga oculto para evitar un atentado
La pregunta que se hacen millones de iraníes es dónde está el nuevo Líder Supremo, Mojtaba Jamenei, en un momento tan desolador y crítico como … el funeral de su padre, su esposa y otros tres miembros de su familia: una hermana, su cuñado y una sobrina de 14 meses llamada Zahra Golpaygani. El nuevo máximo dignatario del régimen no apareció el jueves pasado en una despedida privada a su mujer, Zahra Haddad-Adel, fallecida como el resto de sus allegados en el bombardeo israelí sobre el palacio presidencial de Irán el 28 de febrero pasado. Tampoco se le vio el viernes en la ceremonia reservada a altos representantes internacionales, ni el sábado, durante la primera jornada de las seis que conforman las exequias de Ali Jamenei. Tampoco hay esperanzas fundadas de que su presencia se haga pública este domingo. Los cuerpos de sus allegados reposan en el túmulo de la Gran Mezquita de Teherán junto al féretro de su padre.
Detrás de los funerales parece existir una pugna entre los deseos del sucesor y las prevenciones del régimen, Mojtaba habría anunciado hace semanas su voluntad de participar en algunas de las oraciones previstas en los tres días de funeral en Teherán y en el sepelio de Ali Jamenei el próximo día 9 de julio en el santuario de Mashad. Pero las autoridades y su aparato de seguridad, encarnado por antiguos fieles a su padre y veteranos miembros de la Guardia Revolucionaria, le han prohibido cualquier acto público por el riesgo de un ataque de Israel.
Tres ayatolás de alto rango han sido designados para dirigir por él las oraciones. El propio jefe del comité que ha planificado las honras fúnebres, Ali Akbar Pourjamshidian, señaló hace una semana que «la asistencia del Líder Supremo no está dentro de mis competencias ni de mi conocimiento».. Según parece, Mojtaba está protegido dentro de un búnker en un lugar desconocido donde no hay comunicaciones directas para evitar los rastreos y el acceso está restringido a un minúsculo grupo de consejeros y guardianes.

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El aparato de seguridad evaluó que las amenazas de muerte sobre su máximo mandatario son demasiado elevadas y que su presencia en los actos fúnebres podría desencadenar un atentado o un ataque de precisión del ejército hebreo, máxime después de que el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, dijera hace unos días que Mojtaba Jamenei «está marcado para morir». La Guardia Revolucionaria teme, por otro lado, que en vez de una temeraria ofensiva en mitad del duelo nacional, que acarrearía graves problemas al gabinete de Benjamín Netayahu, una salida del Líder Supremo ponga al Mossad y al Shin Bet sobre la pista de su refugio.
Miedo a los espías
Los guardianes han hecho ímprobos esfuerzos para mantener la ubicación del búnker en secreto y es previsible que una aparición de Mojtaba en público obligase a cambiar toda la infraestructura de protección. El régimen está covencido de que su aparato está trufado de espías desde antes del inicio de la ofensiva y que tanto EE UU como Israel mantienen un formidable despliegue tecnológico para vigilar sus movimientos.
De nuevo, millones de iraníes rodean este domingo la mezquita para dar su adios a Ali Jamenei. Tres de sus hijos, Masoud, Meysam y Mostafa, asisten a las oraciones multitudinarias, donde tambien se encuentran los jefes de la Guardia Revolucionaria y de la Fuerza Quds. Los tres hijos del ex Líder Supremo han reazado junto a su féretro en el patio central del complejo religioso. Tampoco se les había visto en los más de 120 días de guerra.

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La otra razón que explica la ausencia de Mojtaba serían las heridas que sufre desde el bombardeo al palacio presidencial de Teherán. Ls versiones sobre el estado de salud del Líder Supremo son contradictorias y abarcan todo lo imaginable: desde que en realidad hubiera muerto debido a la gravedad de las lesiones hasta su imposibilidad de hablar por la desfiguración de su rostro o su situación «satisfactoria» con heridas leves, según la versión que continúa defendiendo Teherán en la actualidad.
Los últimos informes, recogidos por medios estadounidenses como los más fiables, apuntan a que Mojtaba ha sido intervenido quirúrgicamente tres veces en una pierna y está a la espera de serle implantada una prótesis. La explosión de los misiles sorprendió al hijo de Ali Jamenei en una zona del palacio exterior, posiblemente los jardines. Los cohetes redujeron a escombros los edificios matando a sus allegados y a decenas de altos cargos y miembros del personal del Líder Supremo. Además de las graves heridas en una pierna, Mojtaba parece sufrir quemaduras que afectan a su rostro y estaría realizando ejercicios de rehabilitación para recuperar la movilidad de una mano.
La seguridad del actual Líder Supremo es imprescindible para mantener los mimbres de un sistema sometido a una fuerte presión por la guerra y donde abundan las divisiones internas, a pesar de que las apariencias engañen. Altos cargos han comparecido juntos en los actos fúnebres en los que el Gobierno en su conjunto ha quedido enviar un mensaje de unidad; desde el presidente del país, que solo hace veinte días exigía a los díscolos que «hagan caso» a las órdenes del nuevo líder, hasta el presidente del Poder Judicial o los generales de la Guardia Revolucionaria, que han ocupado gran parte del poder frente a los clérigos y los políticos. Las negociaciones de paz con Estados Unidos han contribuido a exacerbar la fractura entre quienes apelan al acuerdo y los intransigentes con Washington.
Censura en la televisión
Mientras el presidente Masoud Pezeshkian y otros dirigentes apuestan por un diálogo que favorezca a Irán y su economía (de hecho, una de las grandes aspiraciones del Jefe del Estado es que el país quede liberado de las sanciones internacionales), un sector radical minoritario se opone al acercamiento con la Casa Blanca. No es un gran grupo, pero sí controla medios tan importantes como la televisión nacional y alienta constantes manifestaciones contra el «satán» estadounidense.
Como ejemplo de este tira y afloja, Pezeshkian abroncó cinco días antes de los funerales a los responsables de la televisión por difundir continuos mensajes negativos sobre las negociaciones, e incluso por cortar la emisión mientras el presidente del Parlamento y cabeza visible de estas conversaciones, Mohammad Bagher Ghalibaf, informaba de los detalles del memorando de entendimiento.
En las concentraciones de este fin de semana en Teherán destacan los mensajes amenazantes contra EE UU y su presidente. «Kill Trump», señalan algunos de ellos. «Escupo sobre esta era en la que asesinan a nuestro líder y luego hablamos de paz con Estados Unidos», ha exclamado Hassan Rahimpour-Azghadi, miembro del Consejo Supremo de la Revolución Cultural formado en el seminario de Qom, conservador de línea dura y afiliado a las teorías de la conspiración. Algunas voces radicales han instado incluso a juzgar a los enviados persas a Doha por traición.

(EFE)
La notabilidad de este sector tiene mucho que ver con las ausencias de Mojtaba. Sus portavoces reclaman su aparición y su presencia física para legitimar las instrucciones que emanan supuestamente de su puño y letra y revalidar la autoridad del régimen. La gobernanza actual lucha por hacer valer la virtual presencia de su máximo dignatario más de cuatro meses después de iniciada la guerra, pero resulta difícil.
Su padre sí estaba en disposición de desaparecer durante largos periodos. Ali Jamenei se comunicaba muchas veces a través de terceros, mediante órdenes escritas, alocuciones en vídeo o discursos que leían sus consejeros. La filosofía del sistema, entre la política y lo espiritual, interpretaba que sus ausencias se correspondían con momentos de reflexión propios de su rango y de su figura. Cuando aparecía en público, en cambio, lo que hacía era recordar su poder y autoridad.
Sin embargo, el caso de Mojtaba es diferente. No se conoce con exactitud su estado de salud y muchos detractores opinan que si no se muestra en público es debido precisamente a sus heridas. Por lo tanto, sus ausencias se entienden más como una debilidad que como síntomas de la sabiduría y fortaleza de un líder capaz de tomar las riendas de la república.
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