El regulador defiende que es una «coincidencia» que la medida se haya puesto en marcha un día después de que el presidente de EE UU y la primera dama exigieran el despido del presentador El regulador defiende que es una «coincidencia» que la medida se haya puesto en marcha un día después de que el presidente de EE UU y la primera dama exigieran el despido del presentador
El regulador de los medios en Estados Unidos inició el martes la revisión adelantada de las licencias de la cadena ABC. La medida se puso … en marcha justo un día después de que el presidente, Donald Trump, y su esposa, Melania, exigieran el despido de uno de sus presentadores, Jimmy Kimmel, por un chiste sobre la primera dama. La decisión ha sido tomada por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, en sus siglas en inglés), donde el líder republicano colocó al frente a un aliado acérrimo, Brendan Carr, nada más regresar a la Casa Blanca.
Las licencias de televisión que tiene Disney -el gigante del entretenimiento que es propietario de ABC- debían ser renovadas entre 2028 y 2031. La FCC ha defendido que la revisión antes de tiempo tiene que ver con una investigación iniciada la primavera pasada contra el canal estadounidense por discriminación. Estas alegaciones están dentro de la cruzada de la Administración Trump contra las políticas de DEI (diversidad, equidad, igualdad), que sostiene que son discriminatorias y que la cadena, como tantas compañías e instituciones en EE UU en los últimos años, había incorporado.
Pero es difícil separar el inicio de la investigación de la última polémica que afecta a Kimmel, uno de los presentadores de ABC, por sus críticas a la Administración Trump. Melania exigió este lunes que la cadena tomara medidas contra el presentador por un chiste que hizo sobre ella. En su programa del pasado jueves, el cómico dijo que la primera dama tiene el «resplandor de una viuda en espera», un juego de palabras en referencia al llamado «resplandor de una embarazada», la apariencia de una mujer cuando está cerca de dar a luz.
Fue un chiste que dos días tomó un tono macabro, como todo el mundo sabe. El sábado por la noche, un hombre trató de matar al presidente de EE UU y a los miembros de su gabinete en la cena de corresponsales en el hotel Hilton.
Un «comportamiento atroz»
«Su monólogo sobre mi familia no es comedia, sus palabras son corrosivas y profundizan la enfermedad política que hay en EE UU», condenó Melania este lunes en un mensaje en redes sociales, en una de las escasas apariciones de la primera dama en la opinión pública. «La gente como Kimmel no debería tener la oportunidad de entrar cada noche en nuestras casas para diseminar odio», prosiguió en su mensaje, que apuntó a la cabeza del presentador. «Ya basta. Es hora de que ABC tome una posición. ¿Cuántas veces va a permitir el liderazgo de ABC ese comportamiento atroz de Kimmel, a expensas de nuestra comunidad?».
Horas después, el propio presidente de EE UU exigió directamente a la cadena que expulsara a Kimmel, algo que ABC no ha hecho por el momento. Al día siguiente, se conoció la decisión de la FCC. El regulador ha defendido que fue una «coincidencia» que ocurra tras las exigencias de Trump y su esposa. Pero es muy poco habitual que este órgano inicie la revisión de las licencias de forma adelantada. Y todavía es más raro que retire una. La última vez sucedió en 1969, cuando una emisora de Misisipi defendió en su programación la segregación racial.
Kimmel defendió lo obvio: que su chiste ocurrió dos días antes del incidente en el Hilton, algo que no podía prever. «En ninguna interpretación posible se puede entender como un llamamiento a un asesinato y lo saben», respondió frente a la avalancha de críticas contra sus palabras desde todos los sectores conservadores. «He sido muy activo durante años hablando contra la violencia armada, en especial», agregó.
Otra cuestión es si el chiste era apropiado, si una broma sobre la posible viudedad de la primera dama se puede separar del infausto contexto de Trump: sobrevivió de milagro a un intento de asesinato en el verano de 2024 durante un mitin y tampoco estuvo lejos de perder la vida en otro atentado, tres meses después, mientras jugaba a golf. Y en medio de una creciente polarización y violencia política en EE UU, donde se ha disparado el número de ataques y amenazas contra representantes de instituciones, desde políticos a jueces.
La última vez que se retiró una licencia a un medio en EE UU sucedió en 1969, cuando una emisora de Misisipi defendió en su programación la segregación racial
En el caso de Kimmel, quizá el crítico más ácido de Trump en la noche televisiva de EE UU, llueve sobre mojado: el año pasado, ABC suspendió su programa -un tradicional ‘late night’, el formato nocturno de comedia y entrevistas- por un comentario del presentador sobre Charlie Kirk, el activista conservador que murió asesinado durante una conferencia en un campus universitario. Ocurrió en medio de presiones de la Administración Trump, de críticas del regulador y socios corporativos de la cadena. La suspensión duró un mes y, poco después, la cadena extendió el contrato del cómico hasta mayo de 2027.
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