El ser o no ser de Kern Pharma

Una llamada lo cambió todo. Bastó un “hasta aquí hemos llegado” para que el mundo se les cayera encima. Fue en febrero, maldito mes, cuando desde Kern Pharma les comunicaron que el patrocinio, tras siete años, lo rompían de forma unilateral, que la dirección de la Unidad de Salud y Deporte de la compañía había decidido que los objetivos estaban cumplidos y que iban a reorientar su estrategia empresarial, que se había acabado el pedalear juntos, que el ciclismo ya no les interesaba. Un mazazo que se le atragantó al equipo español, huérfano ahora de un sostén, preocupado porque si en un mes no se resuelve la situación el equipo estará abocado a volver a los orígenes —a las categorías más bajas del ciclismo— o, peor, a la desaparición.

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 El equipo español pierde a su patrocinador principal y peligra seriamente su existencia para la próxima temporada  

Una llamada lo cambió todo. Bastó un “hasta aquí hemos llegado” para que el mundo se les cayera encima. Fue en febrero, maldito mes, cuando desde Kern Pharma les comunicaron que el patrocinio, tras siete años, lo rompían de forma unilateral, que la dirección de la Unidad de Salud y Deporte de la compañía había decidido que los objetivos estaban cumplidos y que iban a reorientar su estrategia empresarial, que se había acabado el pedalear juntos, que el ciclismo ya no les interesaba. Un mazazo que se le atragantó al equipo español, huérfano ahora de un sostén, preocupado porque si en un mes no se resuelve la situación el equipo estará abocado a volver a los orígenes —a las categorías más bajas del ciclismo— o, peor, a la desaparición.

La noticia, inesperada, trastocó por completo al equipo ciclista, que tras digerirlo pasó a la acción. De eso se encargó el director general Juanjo Oroz, presente en la Vuelta. Lo primero que hizo, apenas una semana después, fue reunir a todos los integrantes del equipo para ser diáfano. “No os puedo garantizar un contrato en 2027”, resolvió con franqueza, para después explicar los pormenores. “El mensaje que le di es la verdad. Se lo merecen todo. Y, sinceramente, en vez de bajar el rendimiento, lo han subido”, señala con orgullo Oroz. Así lo explican los datos, pues han ganado seis veces en el curso, su récord. Pero su continuidad quizá también pasa por repetir la gesta en la Vuelta de hace dos cursos, cuando firmaron tres triunfos de etapa para ganar también el reconocimiento del planeta ciclismo. Aunque eso no fue suficiente para la organización de la ronda española porque no le invitó al curso siguiente —reparte a su gusto y criterio las tres invitaciones anuales—, un golpe duro de asimilar porque no se atendió a la meritocracia.

“Durante los proyectos hay momentos en los que estás arriba y otros más abajo. Las cosas empiezan y terminan, y el truco es saber continuar. La vida nos ha puesto este órdago y esperamos esquivarlo”, reflexiona Oroz, resuelto a seguir con su hoja de ruta, que pasa por seguir haciendo méritos. “Somos el equipo español que saca ciclistas como ningún otro en el mundo. Ese es nuestro valor. Ahora se trata de unirlo con marcas que también quieran aumentar su valor, porque esto se trata de hacer equipo, no de buscar un inversor que te deje dinero y nada más”, desliza. Su problema, sin embargo, visto ahora a toro pasado, fue anunciarlo públicamente porque desde entonces los patrocinadores no ven claro acercarse a un equipo con futuro indefinido, porque tampoco pueden fichar porque no son atractivos y porque no saben si seguirán, y porque el equipo se les desmonta poco a poco, ya que todos tienen libertad para pensar en su futuro. No ocurre lo mismo con Oroz, que está atado de pies y manos.

Resulta que el mánager del equipo, visto que el dinero ya no llegaba de igual manera, tuvo que depositar en la UCI como aval su patrimonio. “Mi familia lo ha puesto todo en este proyecto, hemos avalado con nuestra vida, con la casa y con lo poco que tenemos”, desvela ya con un cierto tembleque en el tono de voz. Aunque pronto se endereza: “No puedo juzgar a Kern Pharma. Son decisiones en las que no podemos hacer nada. Hemos tenido la suerte de pasar de amateurs a hacer historia en Sub-23, en la Continental y en la Pro Team, eso es un hecho. Y sin ellos no lo habríamos conseguido”. Pero, ya lo entiende, una cosa es el deporte y otra los negocios. Así, el equipo necesita, al menos, tres millones de euros. “Eso nos permitiría seguir, pero si son 25, pues genial, y 60 ya no te digo… No sé, no es una cifra cerrada”, conviene Oroz, que sisea que sí hay negociaciones, pero nada en firme. “Ojalá en Granada, al final de la Vuelta podamos dar la gran noticia, pero no está claro, no. Y si llegamos a octubre ya será imposible seguir”, apostilla, convencido de que los números explican que el euro invertido en su equipo sale muy rentable.

“Estamos en verdadero peligro, podemos desaparecer, al menos el equipo como es ahora. Es una realidad que esta puede ser nuestra última Vuelta a España. Son momentos difíciles”, acepta. Y agrega: “En esta vida puedes estar lamentándote todos los días o decidir ir hacia delante. Y en eso estamos. Yo siempre soy optimista. No sé si es un error porque hay que ser realista, pero es verdad que cada hoja de calendario que pasas, pesa. Pero si lo hemos hecho una vez, ¿por qué no lo vamos a hacer dos veces?”. El entuerto es que cada vez quedan menos días y más dudas.

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