Los parques de Londres son hoy praderas de color ocre, como enormes sartenes que pocos se atreven a disfrutar hasta que cae la tarde y el sol se suaviza. La mitad de Inglaterra, según ha advertido hoy la Agencia Medioambiental del Reino Unido, se encuentra en situación de “grave sequía”.
Un verano extremadamente seco y caluroso, sin lluvia en todo el mes de julio, ha agravado la situación
Los parques de Londres son hoy praderas de color ocre, como enormes sartenes que pocos se atreven a disfrutar hasta que cae la tarde y el sol se suaviza. La mitad de Inglaterra, según ha advertido hoy la Agencia Medioambiental del Reino Unido, se encuentra en situación de “grave sequía”.
Este mes de julio ha sido el más caluroso en la historia del país, y la combinación de temperaturas extremas y falta de lluvia ha situado a siete regiones inglesas en situación de excepción. Inglaterra solo ha recibido durante este mes el 7% de la lluvia que suele tener de promedio. En algunas zonas del sur, la cantidad no ha llegado al 1%, y en regiones como Devon o Hampshire, llevan más de 50 días sin ver una gota de agua.
Los ríos tienen estos días un caudal mucho más bajo del habitual, muchos agricultores han comenzado a cosechar antes de tiempo para salvar las cosechas, y el riesgo de incendios forestales se ha incrementado notablemente.
Inglaterra ha sufrido ya tres años de sequía oficial (2022, 2025 y 2026) en un periodo de cinco años, algo completamente inusual, que la comunidad científica atribuye en gran medida al cambio climático.
“Un segundo verano consecutivo de sequía es una situación excepcionalmente grave, que tendrá un impacto a largo plazo en el medio ambiente, la naturaleza y la economía”, ha advertido Helen Wakeham, directora del departamento de Agua de la Agencia Medioambiental y presidente del Grupo Nacional para la Sequía. “Un clima tan seco y cálido provoca que estemos consumiendo agua a una velocidad mucho mayor a la de la que la naturaleza puede reponerla”, ha añadido.
Inglaterra está experimentando lo que los científicos llaman una flash drought o sequía repentina. Obedece al repentino cambio meteorológico experimentado este año por el país, que ha pasado de manera drástica de un invierno muy lluvioso, que logró alimentar las reservas acuíferas (especialmente las subterráneas) a un verano excepcionalmente caluroso y seco, que se prepara para recibir su cuarta ola de calor esta semana.
Las reservas han comenzado a reducirse de manera acelerada, en gran parte por una evaporación rápida que ha incrementado el peligro de incendios.
“Nuestro clima está cambiando y las sequías están convirtiéndose en un fenómeno cada vez más común. Necesitamos prepararnos para esta nueva normalidad”, ha advertido la secretaria de Estado para el Agua. “Estamos acelerando las inversiones en infraestructuras, incluidas otros nueve embalses. Confiamos en que las compañías de agua pongan en marcha sus planes contra la sequía y aceleren la reparación de filtraciones”, ha añadido.
Las compañías de agua del Reino Unido pierden cerca de un billón de litros anuales por culpa de roturas y filtraciones, según una investigación del diario The Observer.
En torno al 78% de los ríos de Inglaterra se encuentran hoy en niveles por debajo de lo normal. Uno de cada seis, en situación de gravedad. Las reservas acuíferas están en estas fechas un 7,4% por debajo de lo que debería ser su nivel medio.
El salmón del Atlántico, un producto muy consumido y exportado por el Reino Unido, es incapaz de llevar a cabo su migración corriente arriba cuando los niveles de los ríos son tan bajos. Y las explotaciones agrícolas también están sufriendo las consecuencias de la sequía. “Agricultores y ganaderos han tenido siempre que enfrentarse a las inclemencias del tiempo, pero lo que sufren hoy es el cambio climático en acción. Condiciones más extremas, que provocan que sea más duro, arriesgado y costoso producir los alimentos que necesita el país”, ha dicho Paul Tompkins, vicepresidente del Sindicato Nacional de Granjeros de Inglaterra y Gales.
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