Tras calcinar 42.000 hectáreas y forzar la evacuación de 220.000 personas, las llamas no avanzan en la región bordelesa, pero el peor incendio de los últimos 50 años sigue descontrolado Tras calcinar 42.000 hectáreas y forzar la evacuación de 220.000 personas, las llamas no avanzan en la región bordelesa, pero el peor incendio de los últimos 50 años sigue descontrolado
«Hoy no hubo ningún avance del fuego». Con estas palabras, Marc Vermeulen, director departamental de los bomberos en Gironda, resumió la buena noticia de … este lunes en Francia: el megaincendio de la región bordelesa no ha experimentado cambios significativos desde el domingo por la tarde. El responsable de los agentes antiincendios lo confirmó en una conversación con el presidente francés, Emmanuel Macron, en el principal parque de bomberos de Burdeos. Los habitantes de la novena ciudad más poblada del país vecino respiran un poco más aliviados, pero sin la certidumbre de que el fuego XXL esté oficialmente controlado.
«Las próximas semanas serán difíciles. (…) Pero no nos rendimos», afirmó el jefe del Estado galo para concluir esa conversación televisada con los principales responsables de los bomberos y la prefecta de ese departamento (provincia) del suroeste de Francia. Después de arder en 42.000 hectáreas —cifra equivalente a cuatro veces la extensión de París— en apenas cinco días, el fuego más vasto en el país vecino en los últimos 50 años ha dado un respiro. Su situación es «estable», pero «no está controlada», indicó al mediodía el ministro del Interior, Laurent Nuñez. «Esto significa que no avanzó durante la noche» del domingo al lunes, añadió durante la comparecencia posterior al Consejo de Ministros y tras la celebración de un gabinete de crisis, encabezado por Macron.

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Los 2.500 bomberos y 1.500 militares desplegados empiezan a ver el fruto de su trabajo, pero sin conseguir que el megaincendio esté oficialmente controlado. Se trata de la etapa previa a su extinción, que fácilmente puede requerir al menos una decena de días o incluso semanas. También permitiría que los 220.000 desalojados (cifra que se eleva a 250.000 si se tiene en cuenta el incendio de las Landas) puedan regresar a sus domicilios o residencias veraniegas. En el caso del fuego de las Landas, que empezó en Biscarrosse y donde han ardido 3.600 hectáreas, Macron ha anunciado este lunes por la noche que «está controlado».
«Estamos ante una carrera contrarreloj antes del aumento de las temperaturas», aseguró Eric Brocardi, portavoz de los bomberos, en una entrevista radiofónica para France Inter. Está previsto que las máximas superen este martes los 30ºC y lleguen hasta los 38ºC el miércoles en el suroeste del territorio galo. Las autoridades temen que esa evolución meteorológica agrave de nuevo la evolución del megaincendio. Además, se muestran prudentes al haber observado en los últimos días un fenómeno inédito hasta ahora en Francia como una tormenta de fuego. Conocido científicamente como ‘pirocumulonimbus’, este conlleva que las llamas por su intensidad generan sus propias ráfagas de viento y relámpagos.
Sin nuevas evacuaciones
En el caso de Gironda, este fenómeno contribuyó a que el incendio cambiara de dirección desde el viernes por la tarde y pasara de dirigirse hacia la punta del cabo Ferret a acercarse a solo 15 kilómetros de Burdeos. «No contemplamos la evacuación» de la ciudad, con unos 270.000 habitantes, afirmó la portavoz gubernamental, Maude Bregeon. Durante el fin de semana, desalojaron 12 localidades de la periferia bordelesa y los trabajadores de todos los municipios evacuados no tuvieron que ir a trabajar el lunes. Hasta 30.000 empresas se han visto afectadas. Pero por primera vez desde el inicio de esta crisis, no hubo nuevos desalojos este lunes.

(AFP)
Aunque no está prevista la evacuación de Burdeos —representaría todo un desafío logístico— las llamas devoradoras han comportado que el de Gironda sea el segundo fuego más vasto ahora mismo en Europa, solo por detrás del de Ávila. Francia, además, ha batido un triste récord nacional con más de 115.000 hectáreas quemadas desde principios de año. El récord anterior era de 2022 con 66.000. El país vecino empezó a medir de manera sistemática los incendios en 1973, aunque se sabe que en 1949 otro de extrema gravedad había quemado hasta 50.000 hectáreas en las Landas y acabado con la vida de 82 personas.
Casi 500 viviendas quemadas
Pese a su vasta extensión, el incendio XXL de Gironda no ha provocado ninguna víctima mortal ni heridos graves. Al menos 88 bomberos resultaron heridos, pero se trata de heridas leves por intoxicaciones en la mayoría de los casos. No corre peligro la vida de ninguno de ellos. No obstante, dos agentes contra el fuego murieron el 21 de julio en esa misma región mientras intentaban apagar otro fuego, de menor tamaño.
El mayor impacto humano de esta catástrofe natural han sido los enormes daños materiales. Más de 240 casas quedaron destrozadas de manera parcial o total en el departamento bordelés. Los destrozos también resultan muy importantes en las Landas, con cerca de 200 casas quemadas, según un balance provisional. «No disponemos de cifras exactas respecto al impacto sobre la fauna salvaje, pero me parece una evidencia que las cifras al final del verano serán catastróficas», reconoció la ministra de Ecología, Monique Barbut.
Las fuerzas de seguridad priorizan la hipótesis de que el megaincendio empezó de manera accidental mientras unos operadores de Enedis intentaban arreglar una línea eléctrica. Tanto las llamas en el departamento de Burdeos como en las Landas, donde han quemado más de 3.600 hectáreas, han afectado de manera considerable las conexiones ferroviarias y por carretera entre el País Vasco y Navarra y el suroeste del territorio galo. Hasta que el incendio no esté oficialmente controlado, las autoridades no permitirán a los evacuados que vuelvan a sus domicilios o residencias veraniegas. Francia empieza a ver la luz al final del túnel, pero aún no ha superado la peor etapa de esta crisis.
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