
En la escuela de verano de Frómista, niñas y niños dibujan el Sol, como todos hemos hecho alguna vez, rodeado de una corona que casi nadie ha visto. Sin embargo, esa corona existe. Y el próximo eclipse les brindará la oportunidad de comprobarlo por sí mismos y desde casa, a ellos y a los 15 millones de españoles que viven dentro de la banda de totalidad. “Un eclipse solar total es la única posibilidad que tenemos para ver la corona solar con nuestros propios ojos. En mi caso, unos ojos llenos de lágrimas por poder compartirlo con la gente de mi tierra”, explica Eva Villaver, subdirectora del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y promotora de un experimento que arrancará el 12 de agosto en Palencia.

¿Y tú, cómo vivirás el eclipse?

En EL PAÍS, queremos saber cómo se preparan ustedes, nuestros lectores, para el fenómeno astronómico del 12 de agosto. Envíanos a participacion@elpais.es tu testimonio de cómo te preparas o cómo recibirá tu pueblo o ciudad el eclipse. Puedes incluir fotos si quieres. El próximo lunes, 10 de agosto, publicaremos algunas de las historias del eclipse de nuestros lectores.
Palencia impulsará el mayor proyecto de cooperación y ciencia vinculado al gran fenómeno astronómico de este 12 de agosto
En la escuela de verano de Frómista, niñas y niños dibujan el Sol, como todos hemos hecho alguna vez, rodeado de una corona que casi nadie ha visto. Sin embargo, esa corona existe. Y el próximo eclipse les brindará la oportunidad de comprobarlo por sí mismos y desde casa, a ellos y a los 15 millones de españoles que viven dentro de la banda de totalidad. “Un eclipse solar total es la única posibilidad que tenemos para ver la corona solar con nuestros propios ojos. En mi caso, unos ojos llenos de lágrimas por poder compartirlo con la gente de mi tierra”, explica Eva Villaver, subdirectora del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y promotora de un experimento que arrancará el 12 de agosto en Palencia.
Su pasión por las estrellas y por la divulgación ha sido clave para llevar a su ciudad natal —y a Frómista, un pueblo de poco más de 700 habitantes en el que pasaba los veranos de niña— la mayor iniciativa de investigación y cooperación del trío ibérico de eclipses 2026-2027-2028. Es el proyecto NATE (las siglas en inglés del Telescopio para el Eclipse del Norte de África), que no solo aspira a iluminar la aún muy desconocida corona solar, sino también a construir un puente científico entre la España vaciada y Marruecos.
Cruzar la provincia de Palencia al atardecer deja claro por qué será uno de los epicentros de este fenómeno astronómico. Al conducir por Tierra de Campos sobre las 20.28, la hora a la que en esta zona comenzará la totalidad, el Sol ya está cerca del horizonte; pero sigue permanentemente a la vista e inunda las plantaciones de girasoles, que miran ahora en dirección contraria al astro rey. En las vastas llanuras de esta comarca castellana —que ha perdido a 6 de cada 10 habitantes desde 1950—, sin apenas colinas, edificios o árboles que tapen la puesta de sol, es fácil encontrar un lugar de observación óptimo. Por eso los cazadores de eclipses tienen esta zona marcada en su mapa desde hace años, y los medios especializados en astronomía colocan la capital palentina en el podio de mejores ciudades para estar el 12 de agosto.

La alcaldesa de Palencia, Miriam Andrés, y su equipo llevan un año preparándose para el denominado “eclipse de la España vaciada”. Ante la previsible avalancha de visitas —las plazas hoteleras para esa noche se agotaron hace mucho tiempo— ofrecen “divulgación, observación del eclipse y, además, investigación científica”, explica la regidora palentina. El Ayuntamiento está preparando una gran zona de observación pública, en la que caben más de 50.000 personas —un tercio de las que viven en toda la provincia—. Allí, una orquesta interpretará las composiciones más míticas de Mike Oldfield para señalar el comienzo del evento astronómico en ese mirador oficial, ubicado entre los dos cerros que dominan las vistas de la ciudad.
En una de esas cimas está el Cristo del Otero, una estatua de 21 metros de altura que durante el eclipse mirará al Sol y dará la espalda a los astrónomos al mando de los telescopios del experimento NATE; entre ellos estará el director del IAC, Valentín Martínez. “Es una importante iniciativa de cooperación internacional que establece un vínculo entre regiones con singularidades muy dispares: la España vaciada, las islas Canarias y el extremo norte del continente africano”, explica. El impulsor del proyecto en Marruecos, Youssef Moulane, investigador de la Universidad Politécnica Mohammed VI, destaca la trascendencia que tendrá para su país, donde espera que perdure más allá del eclipse: “Estamos consiguiendo que estudiantes, investigadores y docentes marroquíes sean protagonistas activos, en lugar de meros espectadores”, sostiene este astrofísico.
La puesta en marcha de NATE ha sido posible por la extraordinaria coincidencia de que dos eclipses totales consecutivos también estén muy cerca geográficamente. Lo de este 12 de agosto en Palencia será, en realidad, una prueba piloto. “Nos va a permitir calibrar los instrumentos y tomar decisiones para usarlos el próximo año”, afirma Martínez. Entusiasmado de poder vivir, por fin, un eclipse total en España, reconoce que este primero no es ideal “para estudiarlo científicamente, pues es demasiado corto —no llega a dos minutos de máximo— y sucede con el Sol demasiado bajo”. El grueso del experimento tendrá lugar en Marruecos durante el segundo, que ocurrirá el 2 de agosto de 2027 y que también oscurecerá por completo Ceuta, Melilla y el extremo sur de Andalucía. Llegará a superar los cuatro minutos de totalidad y tendrá lugar con el Sol hasta cuatro veces más alto de lo que estará ahora en la España vaciada.
Eva Villaver ha visto “miles de veces” la corona solar en imágenes científicas, pero, asegura, nada que se le parezca a la emoción de hacerlo con sus propios ojos. “Una cosa es entender un proceso y otra sentirlo”. Además, explica que “NATE nos permitirá salir de la foto fija y hacer una película de la evolución de la corona durante mucho más tiempo del que dura el eclipse, y con medios muy sencillos”.
Una película más larga de la corona solar
La clave para alargar el eclipse está en una ingeniosa solución: instalar una red de pequeños telescopios coordinados en una decena de localidades a lo largo de la banda de totalidad en Marruecos, lo que permitirá seguir el fenómeno hasta por lo menos 10 minutos. Como en una carrera de relevos, cada modesto observatorio le irá pasando el testigo al siguiente; y, entre todos, al final podrán recrear una grabación de la corona solar mucho más completa y larga de lo que podría conseguir un único gran observatorio de categoría internacional.
Tener una película lo más amplia posible de la corona solar no es un capricho de coleccionista. Según explica Jorge Pérez Gallego, coordinador global del proyecto, cada nueva visualización larga nos acerca más a revelar los secretos de esta capa externa del Sol. “La gran aplicación será hacer mejores predicciones del clima de nuestra estrella, que en la corona genera violentas tormentas solares: cuando nos llegan a la Tierra, generan espectaculares auroras boreales, pero también amenazan la integridad de los satélites meteorológicos y los de telecomunicaciones”, afirma.
A él le fascinan también otras cuestiones más teóricas que esconde esta corona. “Por ejemplo, ¿cómo puede ser que esa parte externa esté a millones de grados de temperatura y la superficie del Sol solo a unos pocos miles?”, se pregunta. “No sabemos por qué sucede”.

La divulgación del proyecto NATE irradia desde la capital palentina hacia pueblos de Tierra de Campos, como Carrión de los Condes, Osorno la Mayor, Villalcázar de Sirga, Autilla del Pino y Frómista. En esa última localidad, por la que pasa el Camino de Santiago, Jesús Casañés y Ángel de Francisco preparan actividades relacionadas con el eclipse. El invitado estrella será Pérez Gallego, que impartirá un taller el 11 de agosto en la escuela de verano.
Intentará que los alumnos “se enamoren del Sol y de la ciencia que lo investiga”, planteándoles misterios como el de la temperatura de la corona solar, que él relaciona con el calor que desprende un horno en cualquier cocina. Busca ir más allá de explicarles el eclipse y de insistirles en la observación segura, que también lo hará. Y como siempre en charlas a escolares, va preparado para recibir preguntas que la mayoría de los adultos reprimimos cuando maduramos.
Mientras tanto, sus dos anfitriones aseguran que todos en Frómista, adultos y niños, van a estar pendientes del fenómeno astronómico. Esperan que se les unan los habituales peregrinos y, esta vez, muchos más que llegarán por motivos astronómicos. En cambio, los que se van a perder el eclipse total son los girasoles de sus campos, que a las 20:28:34 del 12 de agosto estarán mirando en dirección contraria y esperando el siguiente amanecer. “Aquí todo el mundo sabe que cuando los girasoles crecen y maduran, pierden flexibilidad y ya no son capaces de seguir al Sol durante todo el día”, dice De Francisco. Sin embargo, los mecanismos biológicos que lo explican eran un enigma para la ciencia hasta hace solo 10 años, igual que ahora lo sigue siendo el funcionamiento de la corona solar.
¿Y tú, cómo vivirás el eclipse?

En EL PAÍS, queremos saber cómo se preparan ustedes, nuestros lectores, para el fenómeno astronómico del 12 de agosto. Envíanos a participacion@elpais.es tu testimonio de cómo te preparas o cómo recibirá tu pueblo o ciudad el eclipse. Puedes incluir fotos si quieres. El próximo lunes, 10 de agosto, publicaremos algunas de las historias del eclipse de nuestros lectores.
Sociedad en EL PAÍS
