Tanto Florentino Pérez como Enrique Riquelme han subrayado estos días de campaña la importancia del papel de los socios del Real Madrid como dueños del club. Con perspectivas distintas. El presidente cree que no son suficientemente dueños, que solo lo son “en lo sentimental”, por lo que propone una transformación societaria para que lo sean también “en lo económico y en lo jurídico”. El candidato, en cambio, considera que la propuesta de Pérez abre la puerta a que dejen de ser propietarios. ¿Pero de qué son dueños los socios exactamente?
La campaña se centra en la propuesta de Florentino Pérez para que los socios sean algo más que propietarios sentimentales como son ahora, una idea que combate Riquelme porque abre la puerta a una venta del club
Tanto Florentino Pérez como Enrique Riquelme han subrayado estos días de campaña la importancia del papel de los socios del Real Madrid como dueños del club. Con perspectivas distintas. El presidente cree que no son suficientemente dueños, que solo lo son “en lo sentimental”, por lo que propone una transformación societaria para que lo sean también “en lo económico y en lo jurídico”. El candidato, en cambio, considera que la propuesta de Pérez abre la puerta a que dejen de ser propietarios. ¿Pero de qué son dueños los socios exactamente?
“El socio no es dueño de una parte del club en sentido patrimonial”, explica el abogado especializado en deporte Javier Méndez, director del área mercantil de Baker McKenzie. “No tiene una cuota sobre el estadio, ni sobre la marca, ni sobre ningún activo. El socio participa en el gobierno del club, pero no es un valor económico”.
La explicación está en su propia naturaleza jurídica. A diferencia de la mayoría de los clubes (salvo el Barcelona, el Athletic y Osasuna), el Real Madrid decidió en los noventa no transformarse en sociedad anónima (SAD). Se mantuvo como “entidad deportiva” que “carece de ánimo de lucro”, según sus estatutos. Como asociación privada, se rige por la ley orgánica 1/2002. Ahí puede encontrarse la respuesta a una pregunta hipotética que ayuda a entender de qué son dueños los socios del Madrid. ¿Qué sucedería con el estadio Santiago Bernabéu si los socios decidieran disolver el club?
No podrían repartirse el dinero de la hipotética venta. “Deberá darse al patrimonio el destino previsto en los Estatutos”, prescribe el artículo 17 de la ley de asociaciones. Los estatutos lo que dicen es que con el patrimonio que quede después de pagar las deudas habrá que hacer lo que diga la ley, y que si no ordena nada, como es el caso, “el destino de este patrimonio será la Fundación Real Madrid”.
¿Y qué sucede si se disuelve la fundación después de asumir la propiedad del Bernabéu? Pues entonces el dinero tampoco iría a los socios. Según los estatutos de la fundación, en este caso “la totalidad de su patrimonio se destinará a “alguna de las entidades consideradas como entidades beneficiarias del mecenazgo conforme a la Ley 49/2022, de 23 de diciembre, o a entidades públicas de naturaleza no fundacional que persigan fines de interés general”.
Si la hipotética venta del Bernabéu se produjera sin disolver el club, los socios tampoco podrían repartirse el dinero. Lo avisa el artículo 13 de la ley de asociaciones: “Los beneficios obtenidos por las asociaciones, derivados del ejercicio de actividades económicas, incluidas las prestaciones de servicios, deberán destinarse exclusivamente al cumplimiento de sus fines, sin que quepa en ningún caso su reparto entre los asociados”.
Este marco legal explica una de las frases de Florentino Pérez el lunes en un acto de campaña con peñistas en Toledo: “El socio es dueño de algo que, en dinero, no es de nadie”, dijo. “Tu propiedad no es más que un sentimiento. Y eso vale mucho, efectivamente, pero no vale ni un euro, no genera nada, no se la puedes dejar a tus hijos”.
Esa es la idea de la que nace la propuesta de transformación societaria que apuntó en la asamblea de compromisarios de 2024 y a la que añadió detalles en la de noviembre del año pasado. Propuso crear una sociedad filial, del tipo de la que existe para explotar el Bernabéu, y vender el equivalente a un 5% del club a un inversor. Según explicó, el precio que accediera a pagar serviría para fijar el valor del club. Ese montante, 10.000 millones de euros según su estimación, determinaría a su vez el valor de las participaciones que se adjudicarían a cada socio, que no serían acciones de la sociedad filial, sino derechos de membresía, similares a los de un club de golf, que se podrían comprar y vender entre miembros. “Yo a los socios les voy a dar la propiedad económica”, insistió el domingo en una entrevista en EL PAÍS.
La publicación puso en alerta a Riquelme, que ha centrado buena parte de su campaña en discutir este proyecto, al que ha llamado “privatización”, y que cree que abre la puerta a que el club deje de pertenecer a los socios. “Es el miedo a la venta del club después de más de 120 años”, dijo el domingo. “Empezar a trocear lo que es de todos para ponerlo en manos de unos pocos”. Y elevó el tono de la contienda electoral: “Estas elecciones ya no son normales, son directamente el referéndum sobre la venta del Real Madrid”, dijo.
Pérez discrepa de la apreciación de Riquelme. “Es justamente lo contrario de privatizar. Es trabajar en la fórmula más transformadora de la historia del club para que la propiedad del club sea de verdad de sus socios no como ha venido siendo hasta ahora”.
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