Las autoridades galas no descartan alterar el recorrido de la competición o cancelar etapas si se dispara de nuevo el termómetro en el país, que soporta ahora una ola de incendios Las autoridades galas no descartan alterar el recorrido de la competición o cancelar etapas si se dispara de nuevo el termómetro en el país, que soporta ahora una ola de incendios
La ola de calor que achicharra desde hace semanas a Francia amenaza con dejar un verano negro para la historia del país. Basta con ver … los primeros datos que arroja la temporada estival -recién iniciada- para temerse lo peor: temperaturas de récord, con una máxima de 43,8 grados en Saintes (suroeste) y varias noches tropicales, 2.025 muertos por encima de lo habitual durante la última semana de junio y, ahora, una sucesión de incendios que ha devorado ya más de un millar de hectáreas. Las autoridades galas no ocultan su «preocupación» por un escenario que comienza a recordar al fatídico 2003, cuando se registraron 15.000 fallecimientos asociados a otro episodio extremo. Tal es la alerta que incluso el Tour, que arranca este sábado, podría verse alterado.
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La atención está puesta en estos momentos en el último ingrediente en añadirse a este peligroso cóctel: el fuego. Laurent Nuñez, ministro del Interior, reconoció este viernes que la temporada de incendios se ha adelantado «un mes», alimentada por el calor y por la «vegetación abundante», que creció con las intensas lluvias de finales de 2025 y que las elevadas temperaturas han secado. «La situación actual del suelo es similar a la de los grandes episodios históricos de sequía», retrata Météo-France, que vio en junio cómo se pulverizaba una marca tras otra en los termómetros galos, incluidos dos días por encima de los 40 grados en París.
Las llamas han devorado esta semana más de un millar de hectáreas en Francia, que el jueves llegó a contabilizar hasta 26 fuegos al mismo tiempo, sin sumar «los focos iniciales (…) en algunos departamentos pudo haber varias docenas», detalló Nuñez. «Así que, obviamente, estamos muy preocupados», añadió. El peor incendio, con origen en un camping, puso en jaque a las localidades de Sainte-Marie-la-Mer y Canet-en-Roussillon (sur), donde hubo que evacuar a más de 3.000 personas, una docena -seis de ellas bomberos- resultaron heridas y obligó a anular varios vuelos entre Perpiñán y Bruselas, Londres y París. El viernes se dio por controlado.
Pero las tareas de extinción continúan en otros puntos de Francia, donde los fuegos más voraces se localizaban en las últimas horas cerca de Marsella y en el departamento meridional de Gard. Los bomberos han asumido que se enfrentan a una temporada de peligro extremo por las elevadas temperaturas, que podrían poner en jaque incluso al Tour. El ministro del Interior admitió que no se descarta alterar la prueba ciclista (del 4 al 26 de julio) en caso de coincidir con otra ola de calor, ya sea con un cambio del recorrido o con la cancelación de etapas si fuera necesario.
Las autoridades galas calculan que unos 10 millones de personas seguirán la competición sobre el asfalto y, «cuando las condiciones sanitarias u operativas ya no nos permitan garantizar simultáneamente la seguridad de los espectadores, del personal movilizado y la continuidad de la respuesta a las emergencias de la población», no quedará más remedio que tomar medidas excepcionales, explicó Nuñez. En sus 112 ediciones, el Tour nunca se ha visto interrumpido por el calor. Los meteorólogos prevén que el termómetro se dispare en la cuarta etapa, entre Carcasona y Foix, cuando se espera que sobrepase los 35 grados. Christian Prudhomme, director de la competición, coincidió en que lo «primordial» es «la protección de los ciclistas y del público».
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