Marco Rubio asegura que ha logrado avances y Teherán afirma que está en la «fase de finalización» de un protocolo para un pacto Marco Rubio asegura que ha logrado avances y Teherán afirma que está en la «fase de finalización» de un protocolo para un pacto
Donald Trump afronta la geopolítica como si fuera una partida de póquer. Para explicar los distintos conflictos que ha abierto en el tablero mundial desde … que regresó a la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos suele recurrir a la expresión ‘tener buenas o malas cartas’. Desde que a finales de febrero lanzó, en colaboración con Israel, un ataque contra Irán, ha insistido en que el régimen de los ayatolás «no tiene cartas», mientras él es el dueño de la baraja. Le gusta soltar órdagos, faroles. El viernes anunció que no iba a estar en la boda de su primogénito porque su presencia en Washington era vital. Abrió así las especulaciones sobre una nueva ofensiva sobre Teherán. Sin embargo, horas después su mano derecha, Marco Rubio, ha dicho que existe la «posibilidad» de que Irán acepte un acuerdo que ponga fin a la guerra este fin de semana o «en un par de días». «Esperamos buenas noticias», declaró el secretario de Estado.
El optimismo creció cuando el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmail Baqai, desveló que su país se encontraba en la «fase de finalización» de un protocolo de acuerdo de 14 puntos con Estados Unidos para acabar con las hostilidades en Oriente Medio.
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Aun así, Marco Rubio rebajó la euforia: «Ha habido algunos avances, se han logrado algunos progresos. Incluso mientras les hablo ahora, se está trabajando». La «preferencia» de Trump «siempre es resolver problemas como este mediante una solución diplomática negociada. En eso estamos ahora mismo». «Pero este problema –advirtió– se resolverá, como el presidente ha dejado claro, de una manera u otra». Fiel a la doble baraja de su jefe.
La actividad diplomática echa humo. Trump mantuvo una conversación telefónica con el emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani, sobre la situación actual de las negociaciones con Irán. Catar es uno de los mediadores. Su ministro de Exteriores, Mohamed bin Abdulrraman Al Thani, acababa de hablar con su homólogo iraní, Abbas Araqchi. En un movimiento paralelo, el jefe del Ejército de Pakistán –otro país mediador– , el general Asim Munir, se desplazó a Teherán para reunirse con la cúpula iraní.
Según un comunicado publicado por la agencia oficial de noticias de Catar, QNA, el bloqueo del estrecho de Ormuz y las estrategias para «garantizar el buen funcionamiento de las cadenas mundiales de suministro y energía» formaron parte de la conversación entre los líderes estadounidense y catarí.
Trump juega esta carta, la diplomática, mientras amenaza con dar un golpe sobre la mesa. Según CBS News, personal militar estadounidense se prepara para inminentes ataques si la negociación se rompe. Cuando el presidente modificó su agenda y renunció a volar a Bahamas para el enlace nupcial de uno de sus hijos, se dispararon las alarmas. Además, Trump había convocado el viernes a sus asesores más cercanos para discutir los pasos a dar en el conflicto iraní, según Axios.
Ormuz y el uranio
Desde el alto el fuego del 8 de abril, el magnate neoyorquino ha enviado señales contradictorias sobre una posible reanudación de los bombardeos. Ha amenazado repetidamente con enviar a Irán a la Edad de Piedra, sin llegar a concretar sus intentos de intimidación. En año electoral, el líder republicano quiere acabar de un plumazo con un enfrentamiento entre EE UU e Irán que ya suma 47 años. Y no lo consigue. Aunque ha dado por ganada la guerra en varias ocasiones, Ormuz no se abre –hay un doble boqueo, iraní y estadounidense– y Teherán mantiene sus reservas de uranio enriquecido. Los dos puntos clave.
La mesa de juego, en cambio, sigue abierta. Continúan barajando cartas. El Gobierno del país persa aseguró ayer que el fin del bloqueo naval estadounidense ha sido incluido en el borrador de un acuerdo con Estados Unidos para sellar la paz. «El tema del estrecho de Ormuz figura entre los asuntos abordados en este memorando de entendimiento de 14 puntos, pero más importante aún, es el fin de la piratería que lleva a cabo Estados Unidos contra la navegación internacional», subrayó el portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai. En una entrevista a la TV estatal, también aseguró que la prioridad iraní es «poner fin a la guerra en todos los frentes, incluido en Líbano».
La partida continúa. El Gobierno de Teherán insistió ayer una vez más en que no tiene intención de discutir con Estados Unidos ni la situación de Ormuz, ahora bajo control del régimen de los ayatolás, ni su programa nuclear, al menos en este punto de las negociaciones con Washington, según manifestó Baqaei. Irán, como Trump, dice tener buenas cartas. «Nuestras fuerzas armadas se han reconstruido durante la tregua. Si se reinicia la guerra, nuestra respuesta será más aplastante», avisó Mohamad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento iraní.
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