Consciente de que «la gente está harta de política», avanza una nueva forma de hacerla, aunque no concreta más medidas que combatir el ‘sinhogarismo’ Consciente de que «la gente está harta de política», avanza una nueva forma de hacerla, aunque no concreta más medidas que combatir el ‘sinhogarismo’
El Reino Unido ya tiene nuevo primer ministro. Andy Burnham ha asumido el cargo este lunes frente al rey Carlos III y ha accedido a … su nueva residencia en el número 10 de Downing Street tras pronunciar frente a su puerta un escueto discurso que ha sonado similar al de su predecesor, Keir Starmer. El exalcalde del Gran Manchester ha tomado el testigo como líder del laborismo con la promesa de mejorar la economía y reducir el elevado costo de la vida.
«Ayudaremos a las personas a vivir bien, construyendo un estado más preventivo e invirtiendo en el éxito de las personas en lugar de pagar por el fracaso. Se trata de situar los valores y los estándares correctos en el centro del gobierno», ha avanzado, señalando que mañana presentará un plan de medidas. Ha detallado la primera: «Acabar con las personas sin hogar». Poco después, en una conversación con periodistas en el jardín de su nueva morada, ha dejado caer que tratará de reducir las facturas de la energía y del transporte público para los ciudadanos, ciñéndose, eso sí, a las normas fiscales.
Más ambiciosa es la hoja de ruta que Burnham quiere delinear para la próxima década. «A finales de este año presentaré un nuevo plan para Gran Bretaña, un plan a 10 años que traza el camino desde donde estamos ahora hasta donde creo que todos queremos estar, independientemente de nuestro origen o del partido al que apoyemos», ha declarado, reconociendo que esa visión a largo plazo solo llegará si es capaz de solucionar los problemas que actualmente lastran a unos ciudadanos cada vez más escorados a la derecha, donde Reform UK se perfila como el gran rival a batir en las próximas elecciones, no solo del laborismo sino también de los conservadores tradicionales.
(Reuters)
Para hacer frente al reto que representa la ‘nueva derecha’, Burnham ha anunciado «un nuevo modelo político y un nuevo modelo económico» que pivotará en torno a la descentralización. El nuevo primer ministro ha argumentado que el modelo iniciado en la década de 1980 fue equivocado. «El poder político se centralizó, el poder económico se privatizó, gran parte del país se desindustrializó y aún no se ha recuperado. Muchos sienten que siguen en declive y que no tienen la capacidad de cambiar las cosas. Y por eso vamos a cambiar la política, para hacerla más colaborativa, más centrada en la resolución de problemas que en la obtención de votos», ha comentado, consciente de que hay quienes sospechan que Burnham puede gobernar pensando más en el norte, donde las encuestas registran un incremento de hasta diez puntos en la intención de voto para el Partido Laborista desde que fue nombrado. El efecto opuesto logra en zonas del sur, incluso en Londres. «Sacaremos el poder de aquí y lo llevaremos a todos los códigos postales del país para que puedan hacer más», ha declarado.
El líder laborista, primer católico que accede al cargo de primer ministro, sabe que sus promesas suenan viejas. «Soy plenamente consciente de que soy el séptimo primer ministro desde 2016, lo que convierte este momento en una ocasión para la reflexión y la formulación de nuevas resoluciones. Exige que mi generación de políticos mejore su desempeño y esté a la altura del nuevo desafío. Gran Bretaña necesita demostrarle al mundo que podemos recuperar nuestra estabilidad, y ese es nuestro reto: lograr que la política funcione, que funcione mejor. Sé que la gente en casa está harta de la política», ha sentenciado poco antes de comenzar a destituir a los miembros del Ejecutivo de Starmer para nombrar a su equipo de confianza.
Sin experimentos en geopolítica
Desde el bando ‘tory’, James Cleverly, ha comenzado a arrojar piedras contra Burnham. «En Manchester también prometió acabar con el ‘sinhogarismo’, pero fracasó porque no hizo el trabajo necesario. Ahora, una vez más, hace promesas sin ningún plan para cumplirlas. Si de verdad le interesa gobernar, debería presentar propuestas para recortar el gasto social, financiar la defensa y lograr que Gran Bretaña vuelva a funcionar», le ha espetado.
En lo que respecta a la política internacional, Burnham no ha apostado por los experimentos. Su primera llamada como primer ministro ha sido para hablar con Donald Trump y reforzar así la ‘relación especial’ con Estados Unidos. También ha anunciado su intención de telefonear al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, para dejarle claro que no habrá cambios en la política de Londres hacia Kiev. «Estaré con él al 100%, como lo ha estado Keir Starmer, quien ha hecho un trabajo realmente increíble, no solo apoyando a Ucrania, sino también estando presente personalmente. Y yo estaré ahí para él de la misma manera», ha apostillado. Desde el país invadido, Zelenski ha alabado a su socio: «Gran Bretaña siempre ha sido uno de los líderes mundiales. Estamos dispuestos a colaborar en todos los formatos posibles. Agradecemos enormemente el apoyo político, de defensa y basado en valores del Reino Unido. La base de nuestra relación bilateral es más sólida que nunca, y seguiremos fortaleciéndonos mutuamente».
RSS de noticias de internacional
