El presidente de Estados Unidos sigue tratando de presionar para que los países se involucren en la seguridad del tránsito de petróleo El presidente de Estados Unidos sigue tratando de presionar para que los países se involucren en la seguridad del tránsito de petróleo
Donald Trump sigue dándole vueltas a la fórmula mágica que le permita movilizar a sus aliados para que participen en la defensa del estrecho de … Ormuz. Este miércoles volvió a la carga con uno de sus argumentos favoritos:Estados Unidos está harto de ofrecer unos servicios de seguridad que no le reportan los beneficios que se merecen. Así que podría dejar de proporcionarlos.
«Me pregunto qué pasaría si ‘acabamos’ con lo que queda del Estado terrorista iraní y dejamos a los países que lo usan, nosotros no, ser responsables del llamado estrecho», escribió Trump en un mensaje en su red social, Truth. «Eso pondría en marcha a algunos de nuestros ‘aliados’ que no responden, ¡y rápidamente!», ironizó el inquilino de la Casa Blanca. Poco después, en otro ‘post’, enlazó un artículo de opinión del ‘New York Post’ titulado «Los aliados deben dar un paso al frente y ayudar a abrir el estrecho de Ormuz». Es, palabra por palabra, lo que desea lograr el republicano.
Porque Trump, en su mentalidad de empresario, tiene claro que debe lograr un beneficio neto allí donde haga una inversión. Y la OTAN no es una excepción. Al contrario, la Alianza se ha convertido en su principal caballo de batalla, ya que considera que su aportación es muy superior a lo que recibe. Así que comenzó exigiendo a los miembros que incrementen el presupuesto de Defensa al 5% del PIB y ahora desliza a menudo la posibilidad de salir del club, una decisión para la que no tiene potestad. «Nosotros les defendemos a ellos, pero ya sabía que, si les necesitamos, no harán lo mismo», sostiene.
El estrecho de Ormuz es para Trump la prueba del algodón. Busca colaborar con otros países para garantizar el tránsito seguro del petróleo ante los ataques iraníes, pero, al mismo tiempo, los menosprecia diciendo que no los necesita. Arremete lo mismo contra el presidente Pedro Sánchez que contra el primer ministro británico Keir Starmer, sin que ello –desafortunadamente para él– logre movilizar a la Unión Europea en un conflicto que, como afirmó el ministro de Defensa de Alemania, Boris Pistorius, «no es nuestra guerra».
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