La secretaria de Seguridad Doméstica se había convertido en un lastre tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en Mineápolis La secretaria de Seguridad Doméstica se había convertido en un lastre tras la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en Mineápolis
En medio de una guerra con Irán, que puede requerir de autorización del Congreso, Donald Trump no está para otra guerra en casa. La brutalidad … de las operaciones migratorias en Mineápolis, que se cobraron la vida de dos ciudadanos estadounidenses ejemplares, a los que la secretaria de Seguridad Doméstica, Kristi Noem, calificó de «terroristas domésticos», ha acabado por llevarse la cabeza de esta.
Donald Trump anunció ayer en un Truth el relevo de la ex gobernadora de Dakota del Sur a lo que puso al frente de la seguridad doméstica y las deportaciones masivas. La sustituye, con halagos, el único senador indígena, Markwayne Mullin, nativo de Oklahoma, un «guerrero MAGA» que pasa con galones la prueba de lealtad que demanda el presidente.
«Markwayne trabajará incansablemente por nuestras increíbles comunidades tribales, detener el crimen de los migrantes, a los asesinos y a otros criminales que entran ilegalmente en nuestro país, poner fin al azote de las drogas ilegales y HACER QUE AMÉRICA VUELVA A SER SEGURA», escribió el presidente.
Evitar una victoria de la izquierda
Como Trump no puede permitir que este reemplazo parezca una victoria de la izquierda, viste el despido como un traslado. La secretaria de Seguridad Nacional saliente -«que nos ha servido bien y ha logrado numerosos y espectaculares resultados (¡especialmente en la frontera!)», pasará a ser enviada especial para El Escudo de las Américas, una nueva iniciativa de seguridad en el hemisferio occidental que dijo anunciará este sábado en su club de golf de El Doral, Florida.
La decisión llega tras una combativa audiencia celebrada en el Congreso este martes, la primera de Noem tras la muerte de Renée Good y Alex Pretti a manos de agentes migratorios en Mineápolis el pasado mes de enero. El episodio provocó una ola de protestas que se extendió a todo el país y ha abierto una brecha con el Congreso. Durante la sesión, varios senadores cuestionaron su credibilidad y al menos tres pidieron su dimisión, acusándola de haber erosionado la confianza pública en el Departamento de Seguridad Nacional. De hecho, la oposición bloqueó los presupuestos para este departamento a expensas de que se pacten límites para los agentes migratorios y sus operativos, lo que ha ocasionado trastornos en la seguridad de los aeropuertos y otras agencias que dependen de este departamento.
En sus trece
Noem mantuvo sus controvertidas declaraciones iniciales sobre las víctimas del operativo a las que había calificado de «terroristas domésticos», alegando que se basó en informes preliminares de los agentes sobre el terreno y negándose a retractarse pese a la presión de los legisladores. El interrogatorio se extendió además a la actuación de su departamento en las redadas, al seguimiento de activistas y al uso de nuevas herramientas de vigilancia, temas que provocaron duros enfrentamientos con los demócratas del comité.
La audiencia terminó convertida en un espectáculo político, en el que también se ventilaron contratos públicos y la compra de un avión de lujo presuntamente para deportaciones, que la secretaria y su mano derecha, el ex jefe de campaña de Trump, Corey Lewandowski, utilizaban para sus viajes. Según The Wall Street Journal, lo que realmente molestó al presidente fue el protagonismo que se daba la secretaria en una campaña publicitaria de 220 millones de dólares en la que urgía a las autodeportaciones, lo que culminaba meses de protagonismo en un tema crucial para su electorado del que se erige en artífice. Un estilo «autopromocional que ya llevaba meses irritando al presidente», escribió ayer el rotativo al dar la primicia.
En la audiencia, Noem dijo que el presidente había autorizado la campaña, algo que cuestionó el senador republicano John Kennedy –«conociendo al presidente como lo conozco», dijo-. Eso, al parecer, hizo estallar al mandatario, que para cuando el Wall Street Journal publicó la noticia poco antes de que se hiciera oficial, todavía no tenía reemplazo. En cuestión de horas se completó la decisión, cuya apariencia de normalidad es fundamental para la imagen de autoridad que tanto cuida el presidente.
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