El presidente de EE UU prorroga hasta el 6 de abril la moratoria para seguir las negociaciones y no atacar las centrales energéticas iraníes El presidente de EE UU prorroga hasta el 6 de abril la moratoria para seguir las negociaciones y no atacar las centrales energéticas iraníes
El presidente de Estados Unidos volvió ayer a arremeter contra los socios de la OTAN y lo ha hecho con una acritud inédita que posiblemente … ha removido más de un sillón de la Alianza con vistas a las nutridas bases norteamericanas en Europa. Donald Trump advirtió que «nunca» olvidará la renuncia de los aliados a intervenir en Oriente Medio y en la operación para reabrir Ormuz y se mostró convencido de que la organización atlántica «no vendría al rescate» de EE UU en caso de necesidad.
En un mensaje cargado de indudable tensión, el líder republicano enfatizó que «los países de la OTAN no han hecho absolutamente nada para ayudar en Irán, una nación desquiciada que ahora se encuentra militarmente destruida», y les afeó que algunos muestren predisposición a cooperar ahora, «cuando el otro bando ha sido aniquilado. No los necesitamos», concluyó, antes de dirigir sus amenazas al régimen de los ayatolás por su tardanza en aceptar una derrota. «Más vale que se lo tomen en serio pronto, antes de que sea demasiado tarde», avisó al Gobierno persa.
La electricidad en el inquilino de la Casa Blanca es pareja a la que enerva a Oriente Medio y las dos van en aumento a medida que se acerca el final del ultimátum de la Casa Blanca al sistema clerical iraní para negociar el fin de la guerra. El Día-D es hoy: la fecha que el líder republicano había concedido como plazo límite, pero sobre la que ayer finalmente firmó una prórroga. Se comprometió a no atacar las plantas energéticas persas hasta el 6 de abril.
Según había dicho poco antes, la posibilidad de retrasar «el infierno» y la «aniquilación» dependía de los juicios de valor de sus enviados, Steve Witkoff y Jared Kushner, envueltos en una imprecisa conversación indirecta con los iraníes –con Pakistán de por medio– alrededor de la cual existen opiniones contrapuestas. Mientras Teherán niega todo contacto, el presidente de EE UU dice todo lo contrario y asegura, incluso, que el régimen persa le está «suplicando» la negociación.
Despliegue de fuerzas de élite
Witkoff ha insinuado que el momento todavía es frágil, que él y Kushner tratan de convencer al Gobierno islámico de que se hallan en un «punto de inflexión» y que no hay otra alternativa «salvo más muerte y destrucción». En vísperas del vencimiento del últimátum, se mostró menos entusiasta que su jefe, aunque confiaba en obtener resultados con más tiempo.
El inquilino de la Casa Blanca avisó que «si las cosas no van bien, tal vez no» concedería esa nueva moratoria. «Tienen mucho tiempo. Un día en el tiempo de Trump es una eternidad», ironizó con un punto de arrogancia el líder republicano, que al final se decantó por la medida menos gravosa. Aunque, en realidad, todo podría tener su truco. Este fin de semana llega al Pérsico la 31ª Unidad Expedicionaria de Marines y la 82ª División Aerotransportada está en alerta para movilizarse en el mismo punto en 18 horas. Entre el 6 de abril –la nueva fecha límite a la negociación– y el 10, está previsto que arribe además la 11ª Unidad Expedicionaria de Marines. La conjunción de las tres fuerzas de élite proporcionaría entonces al Pentágono un importantísimo elemento de presión y de poder para asaltar Ormuz y la isla de Kharg.
Este canal navegable tiene una trascendencia extrema hasta el límite de que se ha convertido en causa de divorcio entre Trump y la Alianza Atlántica, como se encargó de dejar claro aquel después de llamar «cobardes» a los gobernantes europeos. «Estados Unidos no necesita nada de la OTAN, pero nunca olviden este momento crucial», les advirtió. Él mismo se confesó «muy decepcionado» con la organización militar, a la que calificó de «tigre de papel». «Nos vamos a acordar, nos acordaremos dentro de unos meses, Nunca olvidaremos».
Dentro de sus declaraciones, se mostró muy crítico con la denuncia del presidente germano, Frank-Walter Steinmeier, vertida el martes en un acto oficial en Berlín, de que el conflicto bélico con Irán no se atiene al Derecho Internacional. «Cuando oí al jefe de Alemania decir ‘esta no es nuestra guerra’, refiriéndose a Irán, le respondí: ‘Pues bien, Ucrania tampoco es nuestra guerra’», sentenció Trump, justo el mismo día en que circulan informes de que el Pentágono evalúa retirar algunas de sus baterías de misiles instaladas en suelo ucraniano y llevárselas a Oriente Medio. La respuesta del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, a los reproches no parece que contentará a nadie: los países europeos necesitan tiempo para «unirse».
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